Sale Murat de compras y obtiene candidaturas del partido PAZ en Oaxaca

Diálogos Oaxaca/REDES

A la entrada del salón del hotel Fiesta Americana de la ciudad de México, el exgobernador José Muat parecía recibir, para su sorpresa, a los delegados del recién formado Partido PAZ.
Sonreía, con esa mueca clásica  de lado que oculta la dentadura postiza. No podía ocultar su felicidad ese sábado  de haber salido de compras en temporada política y haber adquirido concesiones del partido denominado Construyendo Sociedades de Paz.
Era mediodía. A distancia prudente lo acompañaba su séquito de exfuncionarios y lambiscones. Comentaba y se alejaba de la que fue su secreraria de salud María de las Nieves García Fernández y Javier Villacaña, el edil que busca a como dé lugar imponer a su hermano Jorge en la presidencia municipal de Oaxaxa de Juárez.
Los delegados de PAZ de todo el país llegaban a cumplir su protocolo del INE para nombrar las dirigencias estatales y buscaban sus asientos en el gran salón. Pero no los muratistas, ellos estaban de pie y saludando de propia mano a quienes los reconocían o querían  saludarlos.
La intención de Murat  se desveló cuando Bersaín López, el eterno dirigente de Nueva Alianza en Oaxaca, se apartó del grupo para ser colocado hasta el frente de las líneas de sillas.
A la llegada de Hugo Eric Flores, los delegados sospecharon de una trampa. El dirigente evangélico se había comprometido a que no encabezaría el partido, sino su hijo  Hugo Andrés Flores Mata. Los trabajos iniciaron y Hugo Eric simulaba una elección democrática de los presidentes estatales y delegados en el país. El pastor leía la propuesta correspondiente, supuestamente consensada en sus asambleas locales, para que después los asistentes alzaron las manos en aprobación.
Cuando llegó el turno de Oaxaca,  la sorpresa no la dio el nombramiento como presidente estatal de Adrián Guillermo Henestrosa Rueda, a quien conocieron como  asistente de Hugo Eric, sino el de Bersaín López como delegado estatal, ya que no ha renunciado a la diligencia de Nueva Alianza.
Los comentarios de los representantes de Oaxaca se tornaron de la sorpresa al enojo. Muchos se sintieron utilizados, traicionados, después de organiza por mesesr a la militancia, convencerla, sacarle las firmas y hacer asambleas distritales, para que finalmente los negociaron con los Murat.
"¿Cuánto le habrán dado a Hugo Eric para vender el partido a los Mura?", cuestión alguno.  Sobre todo cuando se supo que prácticamente amarrarían la candidatura a la gubernatura para Ivette Morán, la  nuera de José Murat.
Los mismos muratistas comentaron que la candidatura a la presidencia de la capital  a Jorge Villacaña, quien en sus aspiraciones se reunió la semana pasada con el gobernador Salomón Jara, de quien presume amistad cercana.
Los muratistas fantaseaban con las candidaturas a diputaciones locales y federales y que sólo  algunas posiciones a los verdaderos militantes.
  El chacaleo se demostró en la comida que posteriormente se sirvió. Ahí departía José Murat sus clases de política, ahora más sonriente que nunca, con esa mueca inconfundible que ocultaba su dentadura postiza. Creía que con esta batalla ha dado un golpe a la política de Oaxaca, mientras mantiene a su hijo como senador de Morena. (Con  Información de CENTRO TV)