Reaparece Pedro Castillejos, el gran traidor de la base de trabajadores del STPEIDCEO

Diálogos Oaxaca/REDES

Mientras muchos agremiados del Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca (STPEIDCEO), afectados por el Decreto 24 continúan esperando respuestas por los abusos, despidos y corrupción que los dejó sin certeza laboral, Pedro Castillejos Villalobos “quiso reaparecer en el Istmo como si fuera una quinceañera”, pretendiendo que todo el mundo olvide la traición a la base, “su aparición en la vida pública fue en una vela en el Istmo de Tehuantepec”.

 

En su tierra natal, organizó una fiesta desmedida bajo el pretexto del “Día del Empleado”, con grupo musical, bebidas alcohólicas, regalos; toda una “vela” privada, sin reparar en el origen de los recursos: “las cuotas sindicales de los propios trabajadores”.

 

Hace una década, Castillejos comenzó con una modesta calenda en las calles de Tehuantepec, cuando aún no contaba con dinero ni respaldo político. Sin embargo, el panorama cambió cuando se alió a uno de los entonces Secretario General del sindicato y hoy, “uno de los personajes más apestados por la corrupción” que impera en la gremial.

 

Juntos convirtieron las celebraciones sindicales en negocios personales, financiadas con dinero de los trabajadores y disfrazadas de eventos “tradicionales”. Robando el dinero de las cuotas sindicales.

 

Durante años, ese nefasto Secretario General fue el padrino de esas fiestas, aportando recursos y regalos, hasta que su relación se fracturó tres años atrás. Pero Pedro Castillejos no tardó en encontrar nuevos socios dentro del Comité impuesto que lo mantienen bien provisto de dinero a través de las Secretarías de Organización, Propaganda y Previsión Social. Con su respaldo, este año subió de nivel: organizó una “vela” con cena, grupo musical de renombre y un salón privado, mientras la base sindical vive con salarios castigados y derechos incumplidos.

Castillejos sigue siendo el mismo que vendió a 1,344 trabajadores, al avalar acuerdos con el gobierno del Estado para que fueran despedidos de manera arbitraria; por lo que recibió 4 millones de pesos de la mano de Salomón Jara, “ese fue su precio por entregar a 1344 trabajadores de base”.

 

Aquella traición, y la complicidad del comité actual, marcó uno de los capítulos más vergonzosos en la historia del STPEIDCEO y de la historia del Sindicalismo en México. “Su corrupción no tiene límites”.

 

Con tal de seguir robando a los trabajadores Pedro Castillejos se reunió en el Istmo con sus “patrocinadores”, pero las cosas no salieron como esperaban. Los trabajadores no olvidan, porque Pedro Castillejos no tuvo el recibimiento que esperaba, los trabajadores no se quieren quemar y su sola presencia es sinónimo de traición a los compañeros trabajadores. Así como el Comité impuesto que continúa saqueando al sindicato, siendo cómplices del abuso a la base.

 

No se puede servir a dos amos, o estar con los traidores o del lado de la base. Quién traiciona una vez, lo hará siempre. Que no se le olvide a Pedro Castillejos y al Comité impuesto: que el Sindicato tiene la obligación legal de rendir cuentas a los trabajadores y que habrá consecuencias penales por el desfalco y malversación de recursos.

 

Mientras ellos siguen derrochando en fiestas y simulaciones, los trabajadores siguen pagando las consecuencias de un sindicato secuestrado por los mismos de siempre. Un sindicato que calla ante la corrupción, que silencia la protesta y que sigue usándose como “caja chica” para financiar intereses personales.

 

Porque mientras ellos celebran con el dinero ajeno, los trabajadores son los únicos que siguen pagando la fiesta.