Las juventudes oaxaqueñas no creen en la Primavera Oaxaqueña

Las juventudes oaxaqueñas enfrentan una realidad atravesada por la violencia, la precariedad económica, las dificultades de acceso a la salud, la discriminación, la crisis climática y la falta de oportunidades para construir proyectos de vida dignos. Así lo revela el diagnóstico ¿Cómo vivimos las juventudes en Oaxaca?  impulsado por Consorcio Oaxaca que recoge las voces, experiencias y preocupaciones de jóvenes entre 18 y 29 años de 57 municipios del estado.

Algunos de los datos más importantes que arroja este diagnóstico son:

El 79.1% de las juventudes encuestadas reportó haber vivido algún tipo de violencia y el 60.4% señaló que la violencia psicológica o emocional es la más frecuente. El ámbito familiar fue identificado como el espacio donde mayoritariamente ocurren estas agresiones, seguido por los espacios escolares y digitales. Además, el 71.6% considera que la violencia afecta directamente su salud mental y el 87.3% percibe que esta problemática se encuentra normalizada en la sociedad. La ansiedad, el estrés, la depresión y la baja autoestima aparecen como respuestas frecuentes ante los contextos que enfrentan.

En materia de derechos sexuales y reproductivos, aunque existe un alto nivel de conocimiento sobre éstos persisten obstáculos importantes para ejercerlos plenamente: 47% desconoce dónde obtener atención especializada, métodos anticonceptivos o servicios gratuitos de salud sexual.

 

La movilidad y la seguridad también representan retos cotidianos. Seis de cada diez jóvenes no se sienten seguras al desplazarse por los espacios que transitan diariamente. Las mujeres jóvenes y las personas con discapacidad enfrentan barreras adicionales para ejercer su derecho a una movilidad libre y segura: acoso sexual en el transporte público, falta de infraestructura accesible para personas con discapacidad, ausencia de alumbrado público en calles y caminos, mal estado de banquetas y vialidades, así como la insuficiente cobertura y frecuencia del transporte en comunidades rurales y periféricas.

Otro de los desafíos identificados es la crisis climática. Las juventudes reportan impactos directos relacionados con la escasez de agua, las temperaturas extremas, las sequías, las inundaciones y el deterioro ambiental. El 98 % de las juventudes considera insuficiente la respuesta gubernamental frente a esta problemática y percibe que las comunidades rurales e indígenas son quienes enfrentan las consecuencias más severas.

Además, las propias juventudes señalaron que entre los retos más urgentes se encuentran la falta de empleos dignos, la precariedad laboral, los bajos salarios, el uso político de los programas gubernamentales de apoyo, la dificultad para acceder a vivienda, la discriminación, la violencia de género, la exclusión de personas con discapacidad, la falta de acceso a la educación y la incertidumbre respecto a su futuro.

 

 Desde Consorcio Oaxaca acompañamos a las juventudes en sus exigencias:

 

  • Crear y fortalecer espacios de acompañamiento seguros para juventudes. Estos espacios deben incluir acompañamiento psicosocial, redes de apoyo entre pares y mecanismos claros de derivación hacia instituciones cuando sea necesario y seguro hacerlo.
  • Desarrollar programas de información y orientación en derechos sexuales y reproductivos que lleguen activamente a municipios rurales e indígenas, en lenguaje accesible y en lenguas indígenas cuando sea necesario.
  • Mejorar la calidad de atención y dotar de los insumos correspondientes en materia de derechos sexuales y reproductivos a las diferentes instancias de salud en el estado de Oaxaca para garantizar el buen trato y la accesibilidad de las juventudes que acuden a solicitar información o servicios.
  • Reducir el estigma alrededor de la salud mental a través de campañas comunitarias, formación de promotores entre las propias juventudes y facilitación de atención psicológica gratuita o a bajo costo, especialmente en zonas con poca oferta institucional. Los servicios disponibles deben ser cultural y lingüísticamente pertinentes para las comunidades indígenas del estado.
  • Incidir para que la movilidad sea más segura, accesible y equitativa, especialmente para mujeres, personas con discapacidad y juventudes de municipios rurales.
  • Desarrollar iniciativas comunitarias de adaptación climática desde los propios territorios, fortalecer prácticas locales de cuidado del agua y los recursos naturales, y exigir que las políticas del gobierno estatal en esta materia incorporen un enfoque de justicia territorial y pertinencia cultural.
  • Colaborar con organizaciones e instituciones que trabajan con juventudes en situación de calle o en hogares de acogida. Acompañar a este grupo requiere un esfuerzo específico y sostenido, pero también representa una oportunidad concreta de garantizar que las juventudes en situaciones de mayor vulnerabilidad tengan acceso a información, acompañamiento y herramientas que les permitan ejercer sus derechos en condiciones más dignas.
  • Fortalecer el tejido comunitario para evitar que las estructuras del crimen organizado recluten a juventudes.
  • Combatir la corrupción e impunidad al interior del gobierno y las estructuras de seguridad para sancionar a cabalidad a quienes recluten o exploten sexualmente a niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
  • Exigir al gobierno que garantice presupuesto etiquetado y sostenido para programas de salud mental, educación sexual integral y prevención de la violencia dirigidos específicamente a las juventudes.
  • Establecer mecanismos efectivos y vinculantes de escucha y participación juvenil en el diseño de las políticas públicas.
  • Garantizar que el acceso a becas no condicione a quienes las reciben a intereses políticos o partidarios dado que las mismas son un derecho y no pueden, por ningún motivo, ser utilizadas como botín político.

 

Reiteramos nuestra convicción de que las juventudes no son únicamente beneficiarias de políticas públicas, sino sujetas de derechos, agentes de transformación y protagonistas fundamentales para construir un Oaxaca más justo, democrático e igualitario.

Reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando a las juventudes oaxaqueñas, fortaleciendo sus capacidades de incidencia, generando espacios seguros de organización y participación, visibilizando sus voces y exigiendo a las autoridades el cumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos.

Escuchar a las juventudes, garantizar sus derechos y atender sus demandas no es una opción: es una responsabilidad impostergable para construir un presente digno y un futuro con justicia para Oaxaca.