Diálogos Oaxaca
Lo que comenzó como una demanda legítima del magisterio de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), frente al gobierno autoritario del priista Ulises Ruiz Ortiz, se convirtió en un profundo proceso de organización colectiva con el nacimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO); recordó desde el Congreso del Estado la Diputada Presidente de la Comisión Permanente de Administración y Procuración de Justicia, Analy Peral Vivar,
A 20 años de la lucha y memoria del legado de la APPO, la también militante del Frente Popular Revolucionario (FPR), en desplegado que circuló a través de sus redes sociales, refirió que “hace dos décadas, Oaxaca vivió uno de los episodios más significativos de lucha social en la historia contemporánea de México. En ese espacio, comunidades, estudiantes, mujeres, trabajadores y pueblos originarios demostraron que la organización popular puede convertirse en una fuerza capaz de transformar la historia”.
Así también evocó que “las barricadas de 2006 no fueron únicamente trincheras ante la represión; fueron expresiones vivas de solidaridad, de autodefensa y de una convicción colectiva de que la democracia no existe sin la participación activa de los pueblos”.
En este sentido, de la misma manera rememoró: “en las calles de Oaxaca quedó una enseñanza que hoy sigue vigente y que demuestra que los derechos no son concesiones del Estado, sino conquistas de la organización colectiva”.
De la misma manera, puntualizó que “defender la memoria histórica de aquella resistencia no significa quedarnos anclados en el pasado; significa reconocer que Oaxaca tiene una profunda tradición de lucha comunitaria, de asambleas, de organización desde abajo y de defensa colectiva frente al autoritarismo”.
“Nuestra obligación política y ética es impedir que esa memoria se borre, porque un pueblo sin memoria es un pueblo más vulnerable ante las injusticias”, añadió.
Por ello, insistió, “este 14 de junio se reivindicó el legado del movimiento social y magisterial en Oaxaca, porque creo firmemente que el futuro de Oaxaca sigue estando en sus pueblos organizados, en su capacidad de construir comunidad, de defender sus territorios, sus derechos y su dignidad colectiva”.
De la misma forma, agregó que, a veinte años del levantamiento popular de 2006, como diputada local y como una oaxaqueña consciente, “nuestra historia está marcada por la dignidad de un pueblo que decidió organizarse cuando el poder respondió con represión, violencia y silencio”.
Finalmente, reiteró que, a dos décadas de la insurrección popular en Oaxaca, la tarea es clara: “mantener viva la memoria, honrar a quienes lucharon y recordar que en Oaxaca la historia la han escrito, y la seguirán escribiendo, los pueblos que deciden organizarse de manera consciente”.








