Destrozos y violencia, sinónimo de feminismo en el Día de la Mujer en Oaxaca

Diálogos Oaxaca

La jornada que inició muy de mañana, terminó con el aviso: “Que alguien le avise a Charbel (Jesús Romero López, Secretario de Gobierno) que hay fuego”.

La jornada vespertina terminó por ser como se esperaba. Violenta y llena de destrozos. El Sexo débil que conmemoraban el Día Internacional de la Mujer en la ciudad de Oaxaca, se desbordó, sacaron lo mejor del feminismo para reclamar derechos, justicia y principalmente un alto a la violencia que hoy ha provocado la muerte de centenares de mujeres.

Las primeras horas del día fueron aciagas, aunque en todo momento prevaleció, quizá no el orden, pero si la civilidad, miles de mujeres colmaron el zócalo de la ciudad para rememorar este día y recordar al gobierno municipal, estatal y federal, su desdén hacia la figura de la mujer.

Diversos fueron los posicionamientos de mujeres, que en todo momento no dejaron de recordar una situación de actualidad; la garantía de seguridad para las mujeres.

La sección 22, las organizaciones y colectivos feministas, así como organizaciones sociales, fijaron postura. No por ello el frente del palacio de gobierno, a pesar de las vallas metálicas, no dejaron de lucir colgajos de consignas o se convirtieron en “el muro de los lamentos”.

La mujer mostró su fuerza, no sólo de palabra, sino de exigencia para el estado que pese a los discursos no ha dejado de negarles el derecho a la justicia. Miles fueron los reclamos y el primer cuadro de la ciudad de Oaxaca lució lleno de mujeres.

La tarde no pasó en vano, luego de una tregua de horas, desde el norte de la ciudad aparecieron nuevamente las consignas y las muestras de manifestación en contra de la invisibilidad que existe en contra de la mujer; pero esta vez, la marcha fue violenta.

Así se esperaba y se cumplió. Miles de mujeres tomaron las calles y demostraron su fortaleza, su fuerza no sólo en consignas, en pintas y destrozos a casas de particulares y edificios públicos, pero también lo que empañó a la movilización, fueron más allá de los daños, los saqueos y robos que se cometieron a la par de esta marcha que partió desde la fuente de la Ocho Regiones, un lugar emblemático para los oaxaqueños, como para las mismas mujeres.

Diversas fueron las acciones emprendidas, poniendo de manifiesto que la fuerza de las mujeres es mucha y el silencio y la inacción es del mismo gobierno, quien durante la tarde de este miércoles volvió a ser solo un simple espectador de los movimientos sociales en Oaxaca.