Por Arturo Vásquez Urdiales
Un punto azul pálido (Pale Blue Dot)
Puede observarse la Tierra como un punto de luz entre blanco y azulado situado en la franja marrón de más a la derecha de la imagen. La fotografía fue tomada a una distancia de 6000 millones de kilómetros de la Tierra por la Voyager 1 en 1990.
Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6000 millones de kilómetros. La imagen muestra la Tierra como una mota o punto de luz casi imperceptible debido al fulgor del Sol. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990, junto al resto de las imágenes del mosaico fotográfico denominado Retrato de familia, que incluye a otros planetas del Sistema Solar. Fue una petición iniciada por Carl Sagan, como última imagen antes de apagar definitivamente las cámaras
En 2001 fue seleccionada por Space.com como una de las diez mejores fotos científicas espaciales de la historia.
Carl Sagan tituló una de sus obras inspirándose en esta fotografía; en este libro llamado Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio, Carl relató sus pensamientos en un sentido más profundo
Y dice así:..
Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros.
En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada_ _“superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina.
Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios.
Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido.
Carl Sagan
Eso, solo eso es nuestro mundo y la humanidad y ese minúsculo punto de polvo cósmico ha dado la vuelta al sol una vez más, en una imaginaria meta marcada solo momentáneamente por los momentáneos habitantes de ese pedazo de polvo cósmico, que como ven, no somos absolutamente nada.
¡Tal es nuestra diminuta grandeza!
Nuestra pequeña motita de polvo Cósmico dió nuevamente la vuelta a su gran sol, y es por ello que despedimos una vuelta más y nos felicitamos por una vuelta nueva que emprendemos en esta gigantemente pequeñita motita azul suspendida en un rayo de sol, y sinceramente hacemos changuitos o cruzamos los dedos de la mano esperando un gran milagro para que sea mejor está nueva vuelta de ese pequeño polvo cósmico que dará la vuelta otra vez al gran Sol Padre.
Rescatamos el inmenso significado simbólico de la fotografia de la Voyager a 6000 millones de kilómetros de su nave nodriza: La tierra
En esta columna extraordinaria, dedicada al último día del año que se desvanece, y deseamos reflexionar sobre los momentos vividos, las lecciones aprendidas y la esperanza que nace con la llegada del nuevo ciclo.
"El Brindis del Bohemio", poesía etérea que resuena en el corazón de cada año nuevo, nos invita a contemplar con gratitud lo que fue y con entusiasmo lo que está por venir.
En este rincón de letras hipnóticas, recordamos los destellos de magia que la vida nos regala a diario, resaltando la importancia de apreciar los milagros cotidianos que dan forma a nuestra existencia.
Al evocar a las miles de generaciones humanas que nos precedieron, sentimos la fuerza de la continuidad, la renovación constante que impulsa a la humanidad hacia adelante. En este viaje a través del tiempo, recordamos las palabras sinceras de José Martí: *"Yo soy un tipo sincero que te da su mano franca."
Que este gesto sincero resuene como un eco en nuestro compromiso de construir un futuro mejor.
No podemos obviar la ausencia de aquellos amigos que no alcanzaron a cruzar el umbral del año nuevo.
En su memoria, elevamos nuestros pensamientos, recordando que el tiempo compartido con seres queridos es un tesoro preciado.
Al dar la bienvenida al año 2024, nos sumergimos en un mar de posibilidades. Recordemos a Albert Einstein, quien dijo: "La imaginación es más importante que el conocimiento."
Que la imaginación y la creatividad nos guíen hacia nuevas fronteras de desarrollo y éxito.
En este punto de inflexión, recordamos las palabras de Mahatma Gandhi: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo."
Que este nuevo año nos inspire a ser agentes de cambio positivo, contribuyendo con redoblados esfuerzos a una humanidad más compasiva, justa y unida.
En conclusión, que esta columna sea un faro de inspiración, una llamada a la acción para construir un mundo donde el amor, el desarrollo, la fe y el éxito sean pilares fundamentales. ¡Feliz Año Nuevo, que 2024 nos encuentre más unidos y comprometidos que nunca!
Muchas gracias queridos 5 Lectores, hagamos un 2024 uno de los mejores años de nuestro individual paso por la gran nave espacial llamada: ¡planeta tierra!
Gracias al gran científico y con admiración a:
Carl Sagan...
Feliz año nuevo
autor@letrashipnoticas.com
URDIALES Zuazubiskar fundación de Letras hipnóticas A.C.








