Apunte Diario Sobre Letras Hipnóticas

Por Dr. Arturo David Vásquez Urdiales

 

Razas extraterrestres: el otro rostro del universo

 

La ciencia aún no confirma nada, mientras dejamos la puerta abierta a la imaginación.

 

El ser humano siempre ha mirado hacia arriba, buscando respuestas en el titilar de las estrellas. Algunos ven solo puntos de luz; otros, rutas y presencias. Y en ese misterio nació una idea inquietante: ¿y si no estamos solos?

Las leyendas hablan de visitantes, y aunque la ciencia aún nos dice que no hay evidencia verificable, el corazón y la imaginación humana han tejido una auténtica cosmografía del mito. Hoy, querido lector, te invito a recorrer las diez razas que el imaginario humano más recuerda, como si fueran personajes que caminan en la frontera del sueño y la realidad.

 

— Pero he de advertíos, que nada te escapa de que en algún momento un gran plato que rompa las Neutonianas Leyes de la Gravedad -para un disgusto descomunal Einsteiniano- te abduzca y ya adentro de esa nave sensacional te reciban seres grises o verdes, ojones y de dedos muy largos, evidentemente asexuados, que poco se comunican contigo, salvo implantando voces en el cerebro, y haciéndolo te van a abrir por todos lados y ya de regreso tengas en el cuero cabelludo insertos extraños, metales desconocidos y que parecen que transmiten en zonas siderales.

 

Este es un “imaginario” muy recurrente a lo largo y ancho del planeta, inventado por personas de diversas culturas y pueblos que no se conocen entre si y que hablan distintas lenguas, y siendo difícil de creer, es más difícil de explicar.

 

¿Será acaso una especie de psicosis colectiva o bien, comer cereales y tomar aguas industriales americanas hace mucho daño y en efecto te daña el cerebro?

 

La ciencia nada o poco dice al respecto.

 

Acá tenéis las razas (algunas) alienígenas que el hombre ha inventado en su infinito afán de perder el tiempo he inventar patrañas muy divertidas y elaboradas:

 

Veamos:

 

Los Grises: los ojos del frío universo

Se dice que fueron los primeros en mostrarse a nosotros, un 2 de julio de 1947, cuando un artefacto cayó en Roswell. Cuerpos pequeños, piel gris, grandes ojos negros como pozos de obsidiana.

Una leyenda de Nuevo México cuenta que uno de ellos, llamado Erix, curó a un niño herido con solo tocar su frente. El niño despertó sano, y el visitante desapareció con un leve zumbido.

Son los eternos observadores, los que, según las historias, nos estudian como quien contempla un insecto raro en un microscopio estelar.

 

Modo: desde lo tenebroso hasta lo metálico, en ocasiones perturbador y desquiciado y en otras dulcemente ingenuos. Hay quien piensa que en realidad son una especie de avatares o robots, obedeciendo alguna otra voluntad.

 

Los Reptilianos: los hijos de la sangre fría

De apariencia de reptil humanoide, algunos creen que viven entre nosotros, ocultos tras rostros humanos.

Un relato antiguo de la Amazonía narra cómo un chamán vio a un ser escamado salir de un pozo y hablar con voz profunda:

“La tierra no es solo tuya.”

Desde entonces, su mito quedó asociado al poder oculto, al gobierno desde las sombras y al instinto primitivo que nunca muere.

 

Modo: Definitivamente no te topes con ellos, perturbadores y esencialmente malos, imagina una culebra ponzoñosa tripulado un costoso artefacto multidimensional y multi universos que bien te puede ver o como esclavo o como el desayuno.

 

Los Nórdicos: ángeles del hielo y la luz

Parecen humanos, pero más altos, con cabellos rubios y ojos azules como glaciares antiguos.

La tradición escandinava cuenta que un navegante vikingo del año 1000, Erik el Soñador, vio descender una nave luminosa y de ella emergieron seres hermosos que entregaron un cristal con un mapa estelar.

Se fueron sin hablar, dejando solo una frase en el viento:

“Proteged vuestra tierra, porque no hay otra igual.”

 

—Modo: buena onda.

 

Los Insectoides: el eco de la colmena cósmica

Su aspecto recuerda a mantis religiosas o escarabajos erguidos. Algunos creen que provienen de un sistema binario, donde la cooperación es ley universal.

Una leyenda de desierto africano cuenta que un pastor encontró uno de estos seres construyendo una estructura de arena que no se derrumbaba con el viento. El ser le entregó un objeto con forma de huevo y partió volando.

Ese huevo, dicen, era una semilla que nunca germinó en nuestra tierra.

 

—Modo. Bien perverso. Una avispa o una mantis con cero empatía, lo mismo que tú por las mantis o los bichos, personal revés. Sumamente evolucionados, los hay desde observadores hasta aquellos que te inyectan un veneno paralizante que no te mata, te meten un huevo que se hace tu huésped en el organismo, eclosiona y esa larva te va a comer por dentro y vivo amarrado y consciente, y hasta que sale en una formación biológica más adulta, tú vas a fallecer en medio de espectaculares dolores. Más perversos que los carteles que persigue la DEA.

 

Los Híbridos: el espejo de nosotros mismos

Mitad humanos, mitad algo más. ¿El resultado de encuentros secretos? ¿O de nuestra imaginación que teme perder identidad?

Un cuento urbano habla de María de Teotihuacán, una mujer que desaparecía cada luna llena y regresaba con los ojos completamente negros, hablando un idioma que nadie entendía.

Los híbridos son la metáfora viva de nuestra obsesión con el mestizaje cósmico.

 

—MODO: Mitad su Merced mitad otro ser del universo. Así como su excelencia sea de maloso o bondadoso, así puede ser el híbrido. Un buen ejemplo sería la lista de castas en la Nueva España. Una especie de combinación de “Mulato” con “Salta pa atrás”. Así en definitiva es México, en un mejor ejemplo es como si te sintieras en una especie de combinación étnica entre Ecatepec, Iztapalapa y el mercado de abastos oaxaqueño. Nota: No practican la costumbre de la Guelaguetza. Algunos tienen muy mal humor.

 

Los Sirianos: la sabiduría del agua

Ancianos, de piel azulada o verdosa, con un aura de melancolía. Se dice que vienen de Sirio, la estrella del perro, venerada por los egipcios.

Una leyenda maya afirma que enseñaron a construir canales y presas, apareciendo como sombras al amanecer y dejando tallados símbolos que hoy no comprendemos.

Su mensaje, según los abuelos: “El agua es la verdadera sangre del universo.”

 

—Modo. Comportamiento de tortuga sabía. Mitad Aristóteles, Platón, Sócrates, chamán mexicano y abdino y profeta inspirado en las experiencias del neo filósofo honguero y mezcalero, profundo, Pero con tecnología que nos supera en un millón de años.

 

Buenos amigos sabios y extraordinarios conversadores.

 

Los Draconianos: el miedo con alas

Más oscuros, con un aire amenazante. Cuentan que vienen de sistemas estelares lejanos y que aman la guerra.

Una historia tibetana menciona que un monje vio un dragón humanoide meditando en una cueva. No habló, pero dejó grabado un círculo con seis puntas en la roca, y luego voló como un murciélago hacia el sol.

 

—Modo. Todos los malos antes descritos Pero todo junto y más perversos.

 

Viven en el universo de las suegras, tóxicos y exquisitos para hacer sufrir. Se les ha visto en juzgados familiares ya que adoptan diversas formas para engañar a la bondad.

 

Los Anunnakis: los que bajaron del cielo en la antigüedad

Su leyenda viene de Mesopotamia, donde se decía que eran dioses creadores de la humanidad, mezclando su sangre con la nuestra.

Una tablilla babilónica cuenta que Enki entregó el secreto del metal a un herrero, con la condición de que nunca forjara armas. No cumplió, y desde entonces, dicen, los Anunnakis nos observan con tristeza.

 

—Modo: Yo te inventé esclavo, luego te escapaste, pero eso no te quita tu origen. Una combinación entre un Hitler remasterizado y un dictador de Macuspana, difiriendo en una avanzadísima tecnologia, extremadamente científica y transformadora, creadores de milenarias civilizaciones, nomás que te dicen que son Dioses. Militan en partidos políticos que en la tierra fueron mal copiados, hace poco tenían tres colores, hoy nomás uno.

 

Los Lyranos: la mirada felina

Humanoides con rasgos de felinos. Algunos creen que son los guardianes de las artes y la intuición.

En un pueblo de Marruecos se habla de un gato gigantesco que, bajo la luna llena, se transformaba en un hombre de ojos amarillos y enseñaba poesía a los niños pastores.

Su lema: “La belleza es un arma más fuerte que el acero.”

 

—Modo: Gato igualado.

 

Los Zoomorfos: la furia de la naturaleza

Seres con cuerpos animalescos, mezcla de lobo, toro o jaguar. Representan la fuerza salvaje del universo.

Una leyenda amazónica dice que un “hombre-jaguar de las estrellas” enseñó a los pueblos a construir defensas de madera que resistieran tormentas imposibles.

Partió rugiendo como un trueno.

 

—Modo: bien pinche. Mitad gato mitad guardia nacional patrullando Coatnopalan-Huitzo.

No conocen la piedad y les gusta el baro mal habido. Inventores de la frase “ya te la sabes” ñ.

 

Los Ummnitas: el misterio de las cartas

En España, en los años 60, aparecieron cartas firmadas por supuestos “Ummitas”, seres similares a nosotros pero con pequeños detalles anatómicos diferentes.

Las cartas hablaban de ética, ciencia y un planeta llamado Ummo. ¿Farsa? ¿Experimento social? Nadie lo sabe. Pero su mensaje sigue vibrando:

“Cuidad vuestro planeta como cuidáis a un niño enfermo.”

 

—Modo: Ecologistas cósmicos. Dicho de otro modo. Un ecologista es un marxista reciclado: Misma y necia persistencia para no admitir otro tipo de pensamiento pero enfocado en salvar planetas. Nadie les hace caso pero ganan premios Nobel. (©)

 

Conclusión hipnótica

 

La ciencia, con su precisión, nos dice: no hay evidencia de que estas razas existan. Pero el mito, con su fuerza, nos recuerda: no estamos solos, aunque lo estemos.

Creer o no creer no es la cuestión; lo fascinante es cómo estas narraciones hablan de nosotros mismos, de nuestros miedos, esperanzas y de nuestra eterna necesidad de soñar.

 

—Así:

 

❇️Porque quizá, querido lector, la verdadera pregunta no es si existen ellos… sino si estamos listos para encontrarnos a nosotros mismos en su reflejo.

 

Pensemos:

 

— Sin embargo, puede ser que allá arriba existan seres o “razas” que nos acompañen en el universo.

 

Quizá sí… Quizá no.

 

¿Hay marcianos?

 

Vaya usted a saber. En una de esas si existen y te comen.

 

O te salvan.

 

Te puedes encontrar con la bondad infinita o con la maldad infinita.

 

La vieja tierra puede tener la respuesta.

 

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