Por Arturo Vásquez Urdiales
Vamos a hablar de derechas y de izquierdas:
"De Lefebvre a los cristeros: la cruz, el fusil y la extrema derecha en México."
Mucho hemos hablado de la derecha y la extrema derecha, pero en realidad no la conocemos
Cuando hablamos de la derecha y la extrema derecha, solemos reducirlas a un conjunto de posturas políticas o a un “acento” ideológico. Sin embargo, estas categorías tienen raíces profundas en la historia, la cultura y la religión. Este texto busca abrir una ventana hacia uno de los movimientos conservadores más emblemáticos del siglo XX: el de Monseñor Marcel Lefebvre, un baluarte del tradicionalismo católico, y a partir de ahí explorar el verdadero rostro de la derecha y su influencia global. Cerramos con una crítica a la supuesta derecha mexicana, contrastando su posición con movimientos auténticos como el cristero.
El movimiento conservador de Monseñor Marcel Lefebvre
Marcel Lefebvre, nacido en 1905 en Francia, fue un férreo defensor de la tradición católica en una época de cambios tumultuosos para la Iglesia. Formado en los valores de una Europa profundamente cristiana, Lefebvre rechazó las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II (1962-1965), que abogaban por una mayor apertura al mundo moderno. Lefebvre veía en estas reformas una capitulación ante el secularismo y una desviación de la pureza doctrinal.
En 1970, fundó la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), destinada a preservar la misa tridentina y resistir los cambios litúrgicos y teológicos. Pero su acto más controvertido llegó en 1988, cuando consagró cuatro obispos sin autorización del Vaticano, desafiando directamente al Papa Juan Pablo II. Este acto lo llevó a ser excomulgado y lo convirtió en un símbolo de resistencia para los sectores más conservadores de la Iglesia. Lefebvre no era solo un defensor del rito tradicional; su visión incluía una fuerte crítica al liberalismo, la masonería y la modernidad, posicionándose en una trinchera espiritual que muchos asocian con la extrema derecha religiosa.
En Lefebvre podemos observar un fenómeno que trasciende la religión: la defensa de una identidad cultural y espiritual frente a lo que se percibe como una erosión de valores tradicionales. Este movimiento conservador, aunque minoritario, ha tenido un impacto duradero, especialmente en Europa, donde la FSSPX sigue ganando adeptos.
"Adieu, Monsieur Lefebvre, ces catholiques ne vous veulent pas."
"Fusiles y banderas: la lucha por los extremos"
La verdadera derecha y su influencia global.
La derecha, como corriente política, no es monolítica. Sus manifestaciones varían según el contexto histórico y cultural. Desde los monárquicos franceses que resistieron la Revolución Francesa hasta los movimientos neoliberales del siglo XXI, la derecha ha evolucionado en respuesta a las amenazas percibidas contra el orden establecido.
La extrema derecha, por su parte, es un fenómeno más radical. Se define por su oposición al liberalismo, su énfasis en la tradición y su tendencia a recurrir al autoritarismo como medio para preservar valores percibidos como absolutos. En el siglo XX, esta tendencia se manifestó en regímenes como el franquismo en España, el salazarismo en Portugal y el fascismo italiano. Aunque cada uno tenía matices propios, compartían una devoción por la religión como eje de la vida pública, una desconfianza hacia la democracia liberal y una política económica corporativista.
A nivel global, movimientos de derecha han moldeado la política, desde el conservadurismo anglosajón hasta los partidos populistas europeos contemporáneos. En el siglo XXI, la derecha se ha reinventado en forma de movimientos nacionalistas que combinan críticas al globalismo con un retorno a valores tradicionales, como el caso de Viktor Orbán en Hungría o el crecimiento de partidos como Vox en España.
La supuesta derecha mexicana: una crítica
En México, hablar de derecha suele evocar partidos políticos como el PAN o figuras que abogan por valores conservadores. Sin embargo, estos movimientos distan mucho de lo que históricamente se ha entendido como derecha o extrema derecha.
El PAN, por ejemplo, nacido en 1939, se fundó en principios de democracia cristiana inspirados en la doctrina social de la Iglesia. Aunque defiende valores como la familia y la libertad económica, su postura ha sido más liberal que conservadora en muchos aspectos. Incluso en sus momentos más ideológicos, el PAN no ha sido un defensor radical de la tradición ni un baluarte contra el liberalismo cultural.
Para encontrar un verdadero movimiento de derecha en México, debemos mirar al movimiento cristero de las décadas de 1920 y 1930. Este levantamiento armado, surgido como respuesta a la persecución religiosa del gobierno de Plutarco Elías Calles, fue un auténtico ejemplo de resistencia conservadora. Los cristeros no solo luchaban por la libertad de culto, sino por la preservación de una cosmovisión católica que permeaba todos los aspectos de la vida. Su lema, “¡Viva Cristo Rey!”, encapsulaba su rechazo al secularismo impuesto por el Estado.
Comparar este movimiento con los actuales partidos políticos que se autodenominan de derecha revela un abismo ideológico. Si bien los cristeros defendían una causa trascendental, los partidos modernos parecen más preocupados por cuestiones electorales que por principios inamovibles.
Colusión: ¡Viva Cristo Rey!
La derecha, y especialmente la extrema derecha, no es solo una postura política; es una cosmovisión que defiende valores eternos frente a las corrientes efímeras de la modernidad. Desde Marcel Lefebvre y su lucha por el catolicismo tradicional, pasando por los movimientos internacionales de derecha, hasta el heroico grito de los cristeros, observamos una constante: la resistencia frente a lo que se percibe como una erosión de principios fundamentales.
En México, es hora de reconocer que nuestra “derecha” contemporánea es apenas una sombra de lo que alguna vez fue un movimiento lleno de convicción y sacrificio. Mientras recordemos la valentía de aquellos que gritaron “¡Viva Cristo Rey!”, podremos aspirar a una renovación auténtica de nuestra identidad y valores.
"Balas, fe y utopías: cristeros y guerrilleros en el espejo".
LA GUERRILLA DE AMBOS LADOS.
Los cristeros y los guerrilleros de los 60 y 70, aunque opuestos en sus ideologías, compartieron un mismo lenguaje: el del fusil en mano. Ambos lucharon desde la clandestinidad, enfrentaron al Estado y buscaron transformar la realidad según sus convicciones. Sin embargo, su espíritu guerrillero difiere en el origen y el destino de sus luchas.
Los cristeros tomaron las armas como una reacción visceral y defensiva, impulsados por una fe que consideraban amenazada en su esencia. Su guerrilla fue una respuesta existencial, una lucha por conservar lo eterno. Por otro lado, los guerrilleros de izquierda buscaron la revolución social, un cambio estructural que destruyera el viejo orden. Su lucha fue ofensiva, dirigida hacia la utopía del porvenir.
¿Quién más guerrillero? Ambos lo fueron en su entrega y su combate. Pero los cristeros, al luchar por lo que consideraban sagrado e inmutable, encarnaron una resistencia que no aspiraba a transformar el mundo, sino a protegerlo. Los guerrilleros de izquierda, más modernos y dialécticos, eran insurgentes del futuro, no defensores del pasado.
En el fondo, ambos dejaron claro que la guerrilla es más que táctica: es la encarnación de un ideal que arde, ya sea por la cruz o por la bandera roja.
Seguiremos con estos sesudos análisis.
Urdiales Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC
Estimados 3 lectores, les invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores agradezco mucho sus atenciones.








