A dos años del cierre de Armenta y López, comercios con pérdidas hasta del 50%

Francisco RAMÍREZ

El comercio asentado en la segunda calle de Armenta y López sigue luchando por sobrevivir; a dos años y tres meses que la Sección 22 cerró esta importante avenida del primer cuadro de la ciudad, las pérdidas son de más del 50 por ciento; muchos ante el gasto de renta, luz, teléfono y nómina, han tenido que bajar sus cortinas.

La omisión de parte de las autoridades, tanto municipales como estatales, han “ahorcado” a quienes por años habían establecido sus comercios en esta zona de la capital, la cual pese a que se ubica a dos cuadras del palacio de gobierno, se ha convertido en una “tierra sin ley”, donde el comercio informal ha sembrado sus reales y con ello, la inseguridad, el surgimiento de los llamados “escuadrones de la muerte” y la inanición del comercio formal.

Gisela Vivanco, comerciante, quien por años ha tenido su local comercial en esta zona de la ciudad, cuenta como ha sido sobrevivir a esta situación que desde antes del 2006 inició con los plantones que el gremio magisterial inició ante la “falta de respuesta” de parte de las autoridades federales y estatales.

“Lo peor de la crisis, disminuyó, pero no ha sido superada”, coinciden comerciantes de la zona centro de la capital, quienes no dejan de sufrir los embates de los integrantes de la Sección 22 del magisterio, vecino contiguo y que por año, ha hecho de las suyas en esta zona.

Luego de los plantones masivos en el zócalo, hoy la calle de Armenta y López ha sido, junto a sus vecinos, secuestrada por el gremio magisterial, los cuales han instalado una “barricada” frente a sus instalaciones. Desde hace dos años y tres meses, esta se ha convertido en la “cueva de Alibaba”.

“Lo peor de esto, es que los efectos de los sismos de septiembre, han dejado su huella en esta zona, las autoridades no dicen nada, como arrendadores o propietarios tenemos problemas para rehabilitarlos”, reconoce Vivanco, quien reconoció que la situación es difícil.

“Sólo las rentas en esta zona, los salarios de empleados, los pagos de luz y teléfono, son el acabose, cuando las ventas en este tiempo son menores al 50 por ciento”, reconoce al tiempo que muestra de la situación es el cierre de un sin número de negocios.

Caminar por esta zona de la capital es suficiente para ver la situación que por omisión de las autoridades se ha generado, donde por las noches la iluminación es escasa, la presencia de vagabundos y delincuentes son “lo del día”.

Pese a la situación que viven los propietarios de comercios establecidos en esta calle, como la de otras que se encuentran cercanas al primer cuadro de la ciudad, las autoridades tanto del Estado como del mismo municipio de Oaxaca de Juárez, se muestra omisos.

“Aun cuando esta situación prevalece, las autoridades siguen cobrando impuestos a quienes tenemos un comercio en este lugar”, reclaman los empresarios quienes en su mayoría han apostado su patrimonio para sobrevivir en este primer cuadro de la ciudad.