Son sexoservidoras sector que no existe para autoridades ante Covid-19, acusan

Juan Carlos MEDRANO

“El coronavirus nos ahuyentó a los clientes”, dice Andrea, joven poblana de 29 años quien ejerce el oficio más antiguo del mundo en la calle Zaragoza para luego lanzar un reproche a manera de queja: Para el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, el DIF Municipal o Estatal, somos un sector que no existe, que no importa”.

Renuente a conceder la entrevista, al final acepta con la condición de no tomar fotografías, revela que desde hace dos meses el Covid-19 alcanzó a las sexoservidoras de a pie, quienes lamentan la ausencia de la autoridad pues para el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, el DIF Municipal o Estatal, “somos un sector que no existe, que no importa”.

Sin embargo, dice que mientras los políticos las ignoran, “aún hay personas de buen corazón” que se solidarizan con ellas (quienes laboran sobre las calles de Zaragoza, Prolongación de Galeana, la calle de Victoria), donándoles despensas.

Hay un grupo de señoras que nos dan alimentos enlatados, nada más hay que pasar a recogerlos, pero se agradece infinitamente pues hay compañeras con hijos que están sufriendo por esta pandemia, asegura.

Admite que desde que inició la pandemia y de que la gente dejó de salir a la calle, “los clientes escasean, ahora sí que esa cosa los ahuyentó”.

La mujer que viste una blusa color rosa que permite a los transeúntes apreciar lo voluminoso de sus senos, una minifalda en color negro que deja poco a la imaginación y unas zapatillas plateadas con un tacón que la hace ver más alta de lo que en realidad es, revela que cobra 500 pesos por una relación simple de media hora, más hotel y 250 pesos por sexo oral, sin embargo, a partir del confinamiento y ante lo escaso de potenciales clientes, los costos han disminuido.

Sobre prolongación de la calle de Galeana, las mujeres ofrecen sus servicios de manera regular y garantizan “un trato de novios”, que incluye besos en la boca.

Mireya, es otra joven mujer procedente de Veracruz quien al paso ofrece su servicio.

“Cobro mil 500 por un trato de novios, que incluye todo por una hora y media, servicio completo, oral y besos, eso se les dice a los clientes, pero ni así se animan, no sé si por miedo”, indica.

El hotel, dijo, oscila en los 180 y 200 pesos.

“Nosotras ya no podemos ir a otros lados, que es lo que nos afecta, tampoco podemos conseguir clientes por redes sociales, algunas chicas sí hacen esos servicios y pues ellas tienen más clientes, en la calle bajó mucho el servicio”, lamenta.

¿Y por el coronavirus, no temen un contagio?, se le cuestiona.

Tras una risa, la mujer muestra su desconfianza por la enfermedad global.

“La verdad no creo en eso, creo que los que manejan la economía se inventaron eso; lo que quiere el Gobierno de Trump es guerra a lo mejor”, considera Mireya.

Confía que, en un día normal, la mujer contabiliza hasta tres clientes con el servicio de media hora, en menos de tres horas.

“A veces hasta cuatro clientes en el día con el trato de novios, pero ahora ni de la relación simple hay, sólo uno (del mediodía a las tres de la tarde), no sale ni para los cosméticos”, se queja.

Asegura que, aunque no cuentan con protocolos de seguridad en una relación sexual, las chicas se han apegado a los protocolos de seguridad sanitaria para evitar contagios.

“El lavado de manos antes de la relación y pues ver de manera simple si el cliente no viene enfermo, tosiendo o estornudando mucho, nosotras no trabajamos con esos síntomas”, aclara.