LA JORNADA
Parteras tradicionales denunciaron que lejos de reconocer sus saberes ancestrales, las autoridades e instituciones de salud persisten en su intención de desaparecer está práctica con una Norma Oficial Mexicana (NOM), la número 020, que les exige formar parte de un registro como “personal no profesional autorizado” y la obligación de estar en un registro para obtener los certificados de nacimiento que, además, deben ser avalados con la firma de médicos alópatas.
Eso, señalaron, es discriminación y busca eliminar la posibilidad de que las mujeres decidan dónde, cómo y con quién quieren tener a sus hijos. Además, al momento que la partera carece de los certificados, también se le quita el derecho al ejercicio de su actividad tradicional.
En conferencia, organizaciones de parteras de diferentes estados de la República, recordaron que el año pasado se publicó la NOM 020 para establecimientos de salud y el reconocimiento de la partería, en la atención integral materna y neonatal, para cuya elaboración no se les tomó en cuenta. Acudieron a reuniones interinstitucionales con derecho a voz pero sin voto.
Lo último que supieron fue que la Secretaría de Salud les enviaría el borrador del proyecto, pero “eso nunca ocurrió”, sino que el ordenamiento se publicó y entró en vigor. Por eso, las parteras de Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Ciudad de México, estado de México, Morelos y Baja California interpusieron demandas de amparo colectivo en esas entidades.
El proceso judicial más avanzado es el de la capital del país, pues está en el proceso para llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Lo que buscan, explicó Cilintli Gricelda Soriano, es que la norma respete el sistema de las parteras tradicionales, es decir, su forma de trabajo, con sus rituales y la forma de acompañamiento de la mujer embarazada.
Dijo que el Sistema Nacional de Salud ofrece reconocerlas, siempre que “nos adaptemos a lo que ellos dicen, a que demos la atención en los hospitales, portando un uniforme en lugar de nuestras prendas también tradicionales”, entre otros.
Uno de los asuntos más preocupantes para las mujeres es que por no estar inscritas en el Registro Nacional de Parteras, les han negado el acceso a los certificados de nacimiento y en algunos lugares aunque los tengan, los registros civiles no los aceptan y las familias se ven imposibilitadas de obtener el acta de nacimiento de sus hijos. “Les niegan el derecho a la identidad”, advirtieron.
Otra medida lesiva para la práctica de la partería es que si se someten a las reglas de la NOM, “vamos a desaparecer porque los certificados firmados por un doctor se registrarán como si el nacimiento hubiera ocurrido en la unidad médica y no en la comunidad”.








