OPINIÓN... El gobernador no tiene quien le escriba

El gobernador no comunica ni con sus medios pagados. En su peor crisis política y social no ha podido contrarrestar el golpe de realidad a su gobierno de simulación. Nada ha podido hacer contra las revelacuones de que su administración esta ligada al crimen: permitió la operación del cartel de Jalisco en Juchitán, que vinculó a uno de los miembros de su gabinete como jefe de la mafia y permitió la complicidad de otros funcionarios y presidentes municipales con la delincuencia organizada.
Esto sin contar lo omiso que ha sido su mandato con la operación del Cartel de Sinaloa en la costa y al que relacionan hasta con sus aspirantes a la gubernatura.
Las últimas revelaciones de la investigación federal a la prensa nacional cercan al ex titular del IEEPO Emiio Montero Pérez, al que ya identificaron como el verdadero líder de la célula criminal de Los Cromos. Además, identifican al secretario de gobierno, Jesús Romero López, como el que dio el salvoconducto al funcionario del primer círculo a dejar su renuncia en el escritorio y darse a la fuga. De esta manera, Chucho Romero quedó como sapo de la mafia y la federación ya no confía en su representación en la mesa de seguridad.
Junto al secrerario y su frustrado proyecto a la gubernatura hay otros funcionarios ligados a la operación de estos grupos criminales. Ahí está la hasta hoy secretaria de movilidad Yesenia Nolasco, quien permitió la impune operación sangrienta de los sindicatos de transportistas que alinearon a choferes y empresas, so pena de plomo en caso de oponerse al pago de piso. Por eso le urge una diputación federal, para obtener fuero que la libre de cualquier indagatoria.
También están en esta apatía de actuación los secretarios de seguridad pública, el almirante de Marina Félix Quiroz Javier y el fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla. Ambos traicionan a sus instituciones, al ser más obedientes a los caprichos o intereses del gobernador que a la Marina y a la independencia legal en cada caso. Desde que el marino se quitó la camisola del uniforme militar para ponerse una guayabera de la 4T para tomar protesta, demostró servilismo y no servicio a la Nación. Y el fiscal, que entró de emergente cuando el cargo era sugerido por el gobierno federal para Ernesto López Saure, se ha apegado a las decisiones políticas de Salomón Jara sobre la independencia que le demanda el cargo. La impunidad que ambos permitieron a esta mafia ante las ejecuciones, extorsiones y secuestros no fue causal y sí causal de procedimientos en su contra. Hasta que entró la Federación a destapar la cloaca de Juchitán no les quedó mas que acompañar los operativos.
Un gobierno omiso es un gobierno irresponsable con su pueblo y responsable legal de la ola de sangre que inundó al Istmo.
A la fecha, el gobierno no ha encontrado justificación ante la sociedad. No sólo han sido burdos, sino penosos los comunicados y las palabras del gobernante.
Esta semana la crisis se reflejó en la desesperación por tratar de imponer su narrativa de inocencia cuando artículos de la prensa de la capital relacionaron hasta a Noé Jara, hermano del gobernador, como uno de los dirigentes del sindicato ASAEO, vinculado al Cartel de los Beltrán Leyva y que opera desde la Costa de Oaxaca.
En las primeras detenciones federales cayó otro miembro de la ASAEO que vincula la operación directa de Jesús Romero: Humberto Israel Barrón Alegre, alias “Beto Barrón”, encargado del Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU) en San Pedro Totolápam y quien como representante de una constructora recibió mas de 20 millones de pesos para construir el camino de acceso a dicha planta. El dinero del erario, directo al crimen.
Ante la conexión de Noé Jara y la investigación contra sus funcionarios, el gobierno lanzó un comunicado el jueves que es mas lamentable que convincente. Decía que "la relación institucional que corresponde mantener con organizaciones sindicales, sociales y de distintos sectores implica el diálogo institucional como una herramienta de gobernabilidad y, en ningún caso, puede entenderse como respaldo o complicidad frente a conductas delictivas."
No fue mas que un intento de deslindarse de sus cómplices. "Respecto de los servidores públicos que son mencionados en la información difundida, cualquier relación institucional que hayan sostenido con organizaciones sociales o sindicales debe entenderse en el marco de sus responsabilidades y funciones de gobierno", agregaba el comunicado. Creen que con un gacetilla la gente dejará de sospechar que los criminales ya no tienen oficinas en palacio de gobierno.
Fue el último intento angustiante del secretario de gobierno, al acreditarse estas palabras al Gabinete de Seguridad que él mismo encabeza.
Y para rematar estos intentos de cambiar la narrativa, el comunicado grabado en video de anoche del jefe del Ejecutivo es evidencia pura de fracaso político explícito, carente de argumentos y ansias trasnochadas.
De sudadera y en un escritorio improvisado repitió su versión de que fue su gobierno el que inició el procedimiento actual desde abril. Cuando ya las familias descansaban en sus casas, como lo reconoce, Salomón Jara lanzó otra vez la aseveración de que le duele que sus compañeros hayan tomado malas decisiones e insistió en que más le dolería fallarle a la sociedad.
Y como la ola criminal llegó a su vecindario, San Martin Mexicapam, con la doble ejecución de una pareja de comerciantes reconocidos, ocurrida antenoche, reclamó a los presidentes municipales de los Valles centrales para redoblar la seguridad. Y otra vez anunció el enésima operativo para resguardar esos ayuntamientos, cuya mayoría gobiernan sus amigos de Morena o afines.
Si no hubiera videograbado su improvisado mensaje, la percepción seguiría intacta y no demostraría la falta de argumentos, la carencias de oficio ante la crisis y la desesperación porque la gente lo escuche.
Parafraseando al libro de García Márquez de "El Coronel no tiene quien le escriba", el gobernador no haya pluma periodística que lo defienda.
Y como en la novela, donde el erexcombatiente de una guerra civil acude cada semana a la oficina de correos a buscar noticias de su pensión prometida, Salomón Jara busca su credibilidad en los diarios nacionales. Y tal como en la narrativa fantástica del autor colombiano, en la que el anciano apuesta su sobrevivencia a un gallo de pelea que le dejó su fallecido hijo, el gobernador sigue fijando torpemente su futuro político a su secretario de gobierno. Nadie le ha avisado que ese gallo ya está muerto en sus aspiraciones y pudriendo a su propio gobierno. "¿Y qué pasaría si el gallo pierde?", le pregunta su vieja esposa al coronel del libro. "¡Mierda!" , solo respondió el veterano, al saberse sin esperanza alguna. Por eso cabe preguntarle entonces al gobernante: ¿y que vamos a hacer si su secretario resulta con responsabilidades en las investigaciones federales? (CENTRO OAXACA)