Mujeres construyen esperanza a través de la fotografía: Así se ve una vida sin violencia

Así se ve una vida sin violencia es un proyecto que surge desde El grupo de estudios sobre la mujer “Rosario Castellanos” A.C. en colaboración con el Centro de Enseñanza e Investigación Aplicada (CEI), consultoría especializada en brindar talleres para el fortalecimiento en capacidades individuales y colectivas, con un enfoque de género.

El objetivo contempla la metodología de Foto Voz, una técnica participativa que utiliza la fotografía y la narración para explorar y dar voz a las experiencias de las personas sobre un tema específico. La propuesta coordinada por María Huerta y Mirel Ruíz, especialistas en procesos participativos y de género, invita a las mujeres a expresar por medio de la fotografía, lo que significa para ellas una vida libre de violencia, construyendo narrativas personales que son reforzadas por su experiencia en colectividad, y que abren nuevos sentidos de posibilidad y esperanza.

12 integrantes de la red de Mujeres de Corazón Violeta fueron invitadas a documentar, con imágenes y palabras, aquello que para ellas representa una vida sin violencia. Las participantes tomaron fotografías que muestran la visión de su propia historia, lo que permite un análisis profundo de sus perspectivas y vivencias. A través de la compartencia y reflexión, eligieron las fotografías que mejor transmiten estas experiencias.

Las 32 imágenes seleccionadas capturan escenas cotidianas, símbolos personales, personas significativas, lugares donde han encontrado calma, libertad, dignidad, sentido, y fueron expuestas en la galería Habitáculo.

Los testimonios compartidos revelan una potente narrativa de esperanza, tejida en el día a día. En las fotos, vemos que una vida sin violencia es algo que comienza a nacer en lo más íntimo: la libertad de caminar solas, la ternura hacia una misma, los espacios donde habita la calma, los afectos que sostienen, el trabajo digno, la amistad, la maternidad elegida, la sanación intergeneracional, o en el acto de ver florecer a otras mujeres.

Estas historias de esperanza no niegan la existencia de la violencia, pero sí iluminan caminos posibles para transitarla, trascenderla, resistirla y transformarla. Para GESMujer, los hallazgos significan más que un resultado: son un recordatorio de que el acompañamiento cálido, el trabajo sostenido en red y el abonar a la autonomía de las mujeres, sigue siendo profundamente necesario. Este proyecto fortalece la convicción de que cuando las mujeres se reconocen, se narran y se vinculan, también están sembrando colectivamente futuros más libres y justos.

En un país donde la violencia hacia las mujeres sigue marcando la vida cotidiana, visualizar y compartir cómo se ve una vida sin violencia no es un ejercicio menor: es un acto de reivindicación, afirmación y transformación.

“Tomar estas fotos me costó mucho trabajo al principio porque siento que vivo en la violencia todos los días. Pero caí en cuenta que no se trata de desaparecer o negar la violencia, sino de ver los momentos de paz cotidianos... como disfrutar a mis mascotas, la tranquilidad de mi casa. Ahí no está la violencia, ahí estoy gozando. Este ejercicio me ayudó a florecer en libertad, a identificar mis flotadores: esas redes formadas por GES que me sostienen”. Resaltó una de las participantes durante la realización de su proyecto fotográfico.

Este proyecto es una muestra del camino que el GESMujer ha recorrido durante casi cinco décadas: acompañar procesos de transformación individual y colectiva, desde un enfoque feminista, de derechos humanos y con profundo respeto por la autonomía de cada mujer.

Las fotografías que emergen de este proceso estarán disponibles en las oficinas de GESMujer Rosario Castellanos, como un testimonio vivo de esperanza y transformación.