LA JORNADA
Más de cien personas de diversas organizaciones sociales y la sociedad civil realizaron este jueves la marcha-convite “Oaxaca es nuestra, por el derecho a la ciudad”en la que denunciaron la gentrificación que vive la ciudad de Oaxaca y la turistificación de la misma, lo que ha derivado en el incremento del costo de vida para los ciudadanos.
La Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común Nodo Oaxaqueño Contra la Gentrificación, organizadora de esta actividad generó un informe denominado Oaxaca Ocupada en el que se da cuenta de la situación de vida en Oaxaca y cómo ha sido afectada en los últimos años principalmente con la gentrificación de los espacios públicos, viviendas y demás situaciones de la vida cotidiana.
“No hablamos desde la exageración o sospecha: hablamos desde los datos y desde eltestimonio de quienes habitamos y defendemos este territorio”, y es que señalaron que entre el 2010 y el 2020, el 13 por ciento de las personas residentes del polígono del centro histórico de la capital del estado, fue desplazada de sus hogares.
Esto, “mientras la vivienda tradicional se convierte, barrio por barrio, en alojamiento de corta estancia.Hoy comprar una vivienda en el Centro Histórico cuesta en promedio siete millones de pesos:más de 83 años del salario promedio del estado”, denunciaron; con respecto a los espacios de renta como Airbnb, indicaron que más de la mitad de los espacios destinados para esta actividad son casas completas y no cuartos para compartir dentro de una residencia.
“La narrativa inmobiliaria vende ‘autenticidad’ y ‘conexión con la tierra’ usando barro negro, adobe y nuestros textiles como decorado, mientras desplaza a quienes sostienen la vida en esta ciudad”, acusaron, lo más grave añadieron, es que mientras esto ocurre, las autoridades municipales o estatales son cómplices de estas actividades que afectan a la clase trabajadora.
Destacaron que no es que este movimiento esté en contra del turismo que trae una derrama económica, sino a la falta de regulación de las actividades y la gentrificación, pues otra situación que se presenta es el consumo de agua potable, mismo que en diversas zonas de la capital del estado tarda hasta 90 días en ser surgida, obligando a familias a pagar pipas que llegan a superar los mil pesos, mientras que los visitantes consumen hasta 4 veces lo que un local.
“La crisis hídrica no es un fenómeno natural: es una decisión política de a quién se raciona y a quién se garantiza el abasto. Y a esta ocupación del territorio y del agua se añade la ocupación simbólica: nuestras prácticas culturales —la Guelaguetza, el maíz, el arte callejero, la gráfica política— son absorbidas, resignificadas y devueltas como producto de vitrina para el visitante extranjero, vaciadas de su sentido comunitario” denunciaron.
Demandaron un alto al entreguismo de los gobiernos estatal que encabezan los morenistas Salomón Jara Cruz y el municipal, Raymundo Chagoya quienes han beneficiado a la empresa Fibra Danhos misma que construye un centro comercial en la colonia Reforma, que pese a las diversas irregularidades y denuncias de vecinos, continúa su construcción.
“Nos preguntamos si todavía se nos permite soñar. Y respondemos que sí. Soñamos un Oaxacadonde el territorio no sea un activo financiero sino un espacio de vida; donde el agua alcancepara todas y todos porque se invirtió en cuidarla y no en pipas; donde la Guelaguetza sea otra vezGozón —apoyo mutuo— y no espectáculo de cerro; donde ninguna familia destine su salarioentero a una renta que triplica lo que puede pagar; donde nuestras calles, nuestra gráfica ynuestra memoria no se vendan como "autenticidad" para quien puede pagarla.No llegamos: ya estábamos aquí. Y aquí seguiremos”, puntualizaron.
La marcha - convite partido frente del mercado 20 de Noviembre en la calle Flores Magón, avanzando por las Casas, Valdivieso y Macedonio Alcalá hasta el atrio del templo de Santo Domingo de Guzmán donde culminaron con la realización de una barricada cultural.








