La violencia feminicida sigue arrebatando vidas en Oaxaca y dejando preguntas sin respuesta

Diálogos Oaxaca

De acuerdo con el Observatorio de Violencia Feminicida de GESMujer, durante la administración de Salomón Jara se han registrado 324 asesinatos violentos de niñas y mujeres en Oaxaca; 35 de ellos en lo que va de 2026.

El caso más reciente corresponde a una mujer de aproximadamente 35 años, localizada sin vida y con signos de violencia extrema en Santo Domingo Tehuantepec, detrás de las instalaciones de la Guardia Nacional, en la región que concentra el mayor número de casos de asesinatos violentos de niñas y mujeres.

Desde GESMujer expresamos nuestra indignación ante este hecho y advertimos que la impunidad continúa siendo uno de los principales obstáculos para garantizar justicia. En el 88% de los casos se desconoce a las personas agresoras, lo que incrementa el riesgo de que estos crímenes permanezcan sin castigo.

Ante este contexto, preguntamos: ¿qué significado tiene que el cuerpo de una mujer asesinada sea abandonado detrás de las instalaciones de la Guardia Nacional?

Exigimos una investigación diligente, justicia para la víctima y acciones de alto impacto que protejan la vida y la integridad de las niñas y mujeres oaxaqueñas.

El hallazgo del cuerpo de una mujer con signos de violencia extrema en Santo Domingo Tehuantepec provoca indignación, dolor y una profunda preocupación. No se trata de un hecho aislado. De acuerdo con el Observatorio de Violencia Feminicida de GESMujer, durante la actual administración estatal se han registrado 324 asesinatos violentos de niñas y mujeres, 35 de ellos en lo que va del año.

Cada cifra representa una vida truncada, una historia interrumpida y una familia atravesada por la ausencia. Detrás de cada caso hay una realidad que nos confronta como sociedad y evidencia la incapacidad de garantizar el derecho de niñas y mujeres a vivir libres de violencia.

Resulta especialmente alarmante que este crimen ocurriera en la región que concentra el mayor número de asesinatos violentos de niñas y mujeres, y que el cuerpo fuera abandonado detrás de instalaciones de la Guardia Nacional. Este hecho obliga a preguntarnos qué mensaje se envía cuando la violencia alcanza estos niveles de crueldad e impunidad.

La falta de identificación de las personas agresoras en la mayoría de los casos incrementa el riesgo de que estos crímenes permanezcan sin castigo. La impunidad no sólo niega justicia a las víctimas y sus familias; también fortalece las condiciones que permiten que la violencia continúe.

Desde GESMujer nos sumamos a la exigencia de justicia para esta mujer y para todas las víctimas de violencia feminicida. Exigimos investigaciones diligentes, acciones efectivas para prevenir la violencia contra las mujeres y medidas de alto impacto que coloquen la protección de la vida y la integridad de niñas y mujeres como una prioridad inaplazable.

Nombrar estos hechos es necesario. Exigir justicia también.