Diálogos Oaxaca
Son muchas las historias que surgen al paso de las comunidades del municipio de Pluma Hidalgo, Pochutla, mismas que fueron devastadas por el huracán “Agatha”. A más de diez días de la catástrofe finqueros productores de café, como pobladores siguen recibir la atención del gobierno federal y estatal a pesar que el daño mira irreversible.
A la víspera de la gira del presidente Andrés Manuel López Obrador, en las comunidades arrazadas por el fenómeno natural, siguen sin atención. Las brigadas de Bienestar caminan, pero los apoyos siguen siendo la principal demanda.

Los restos de lo que fue a la campaña a gobernador se pueden ver desplegados, algunos entre el lodo y otros más, como la “más fina” cortina para cortar el paso del aire y el agua de lluvia que desde el martes ha regresado a la región.
El paso se vuelve tortuoso, la deforestación que ha genera el fenómeno natural es vasta, los caminos siguen sin ser aperturados, muchos sólo tienen “paso temporal”.
En las montañas de la Sierra Sur y la Costa de Oaxaca, la producción de café, cacao, guanábana, plátano, limón, se acabó y al menos en cuatro años, de existir un plan integral, se recuperará, reconoció Raúl Navarro Carballido, sobre todo, cuándo se está frente a un panorama desolador ante la deforestación que generó el fenómeno natural.

Reiteró que hasta hoy, el gobierno federal y estatal, sigue sin constatar el daño que se ha generado a los terrenos de cultivo, la declaratoria de emergencia no ha salido de las oficinas gubernamentales.
La catástrofe crece cuando en la mayoría de las comunidades no hay servicio de energía eléctrica, agua potable y mucho menos señal telefónica e internet.
“Estamos captando el agua de lluvia”, dicen las familias de la colonia 3 de Mayo, un asentamiento donde las ráfagas de viento y la lluvia, generaron el mayor desastre y hasta donde a diez días de la remergencia no reciben la mínima atención de las autoridades.








