Francisco RAMÍREZ/ Diálogos Oaxaca
Le antecedieron políticas públicas equivocadas. Un desalojo violento y “represor” de quienes fueron sus aliadas; fueron cien días de “esperanza” que se quebrantaron después de no existir congruencia con los postulados de la cuarta transformación: “no mentir, no robar, no traicionar”. Se cumplieron 100 días y no llenó la plaza.
El acarreo para demostrar la fortaleza no llegó, se minimizó. La presencia de Adán Augusto López Hernández, pese al baño de pueblo, no pasó a más; Salomón Jara con números favorables o no, demostró que en Oaxaca, la cuarta transformación no llegará a cumplir lo que el presidente López Obrador apuesta en el Estado.
En la plaza de armas, el zócalo de la ciudad de Oaxaca, que en el 2006 se vio avasallador, hoy 17 años después, no se “llenó”; como tampoco tuvo el sostén para decir “Soy Oaxaca”.
Una vez más quedó demostrado que al estado no se doblega a pesar de los múltiples conflictos ni acuerdos absolutos, tampoco porque a través de redes sociales (hoy) se trate de maximizar “la paz y la justicia duradera”, la cual no ha llegado.
Salomón Jara Cruz llegó a los cien días de gobierno inmerso en los dudosos números del resultado electoral que lo catapultó para ocupar el cargo. Con los hierros de quienes hoy son su equipo de gobierno y quienes de manera “abnegada” dicen estar con él para tratar de ocupar, en lo futuro, un lugar en el senado, el congreso federal, la diputación estatal o la representación municipal.
Cien días de gobierno, momento para mostrase con uno de los aspirantes a ocupar la presidencia de la república sin olvidar que una mujer puede ser “el tapado” en la decisión final.

Abrumado por la manifestación de los normalistas del estado, la mano que “mueve la cuna” desde la Sección 22 del CNTE, Salomón Jara dio cara, teniendo como testigo al Secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, que pese a la protesta, también dio cara y se llenó de pueblo camino a la calenda que recorrió por no más de media hora las calles de la Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Horas antes de las seis de la tarde Salomón Jara Cruz arribó al zócalo de la ciudad. El mismo escenario donde 72 horas antes donde una marcha de mujeres, con motivos de la conmemoración del Día Internacional, lo vulneró y destrozó.
Hoy todo lucía resplandeciente, los gritos y ovaciones, se veían más que opacos, pero el gobernador y sus invitados se mostraban resplandecientes.
En el mismo lugar donde fueran desalojadas mujeres triquis, donde también pobladores de Santiago Xiacuí fueran dispersados a golpes y con gases lacrimógenos, ahí, se daba a conocer un informe de las acciones de los primeros 100 días de gobierno.
Pero la plaza no se llenó. Cierto, llegaron los grupos que hoy sin favoritos del gobierno, están plagados de aquellos que hoy se suman desde otros partidos; pero ni así la plaza no se llenó., porque más allá de la “mal versión”, López Obrador sí la hubiera llenado.
Llegaron los que llegaron, pero no para escuchar el mensaje de los cien días de gobierno, sino para cumplir y justificar que están presentes, pero no conformes con lo que sucede en el estado.

Cien días de gobierno, donde el representante del gobierno federal, ensalzó al titular del ejecutivo, al cual conoce desde que estuvo con él en los movimientos encabezados por López Obrador, pero que hoy, duda sí pueda ser un referente para la lucha y respaldar el movimiento de la cuarta transformación.
Fueron cerca de dos horas de mensajes, de información, de estadísticas, de resultados, pero qué al paso del tiempo, fueron palabras vanas, pues la plaza le quedó grande y quedó demostrado que Oaxaca, no es de movimientos, sino de verdaderos resultados.








