Diálogos Oaxaca/REDES
A tres años del arribo de la “Primavera Oaxaqueña” al gobierno del Estado de Oaxaca, la incapacidad, la omisión y la negligencia, son la muestra de su desinterés por garantizar el derecho a la salud de los oaxaqueños; hoy el colapso en el hospital regional “Presidente Juárez” del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) el mejor ejemplo.
La situación en el ISSSTE Oaxaca es indignante y alarmante. Este domingo, derechohabientes fueron informados de que el laboratorio no está en condiciones de operar, por lo que no se realizaron estudios clínicos, dejando a pacientes muchos de ellos adultos mayores y enfermos crónicos sin atención y sin respuestas.
Este hecho evidencia el colapso del sistema de salud del ISSSTE en Oaxaca. Las citas médicas se programan con retrasos de hasta cuatro meses, las consultas están totalmente saturadas, no hay médicos suficientes, y los pocos que hay trabajan bajo condiciones de sobrecarga.
A la falta de atención se suma el desabasto permanente de medicamentos.
Los derechohabientes, que cotizan durante años, hoy son obligados a pagar de su bolsillo tratamientos que deberían ser garantizados por la institución.
En muchos casos, los tratamientos se suspenden, poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
Las carencias son evidentes y múltiples:
Laboratorios inservibles y equipo médico obsoleto.
Falta de médicos, enfermeras y personal especializado.
Urgencias rebasadas y sin capacidad de respuesta.
Estudios clínicos retrasados por semanas o meses.
Medicamentos inexistentes en farmacia.
Infraestructura deteriorada y falta de mantenimiento.
Mientras esta es la realidad que enfrentan miles de derechohabientes en Oaxaca, desde el discurso oficial se insiste en que el sistema de salud “está mejor que el de Dinamarca”. Una burla para quienes esperan meses por una cita, regresan a casa sin medicamentos o no pueden siquiera hacerse un análisis de laboratorio.
El único responsable de este colapso es el Gobierno del Estado de Oaxaca, que ha sido incapaz, omiso y negligente en garantizar el derecho a la salud. Resulta indignante que quienes gobiernan jamás se atienden en hospitales del ISSSTE o del IMSS; ellos y sus familias acuden a hospitales privados, especialistas de élite y médicos incluso fuera de México, mientras abandonan deliberadamente a la base trabajadora.








