Diálogos Oaxaca
Mientras el gobierno del estado habla de avances para la puesta en marcha del proyecto del Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU), ambientalistas alertan sobre el peligro que genera la alta concentración de gas metano en el tiradero de Zaachila: “Es una bomba de tiempo y pone de manifiesto, junto al derrame de lixiviados, que se incumple con el saneamiento que prometieron”.
Así lo expresó el activista ambiental, integrante del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), Nazario García Ramírez, manifestó que a más del año del cierre de este lugar, que sirvió por más de dos décadas como destino final de los Residuos Sólidos Urbanos de la capital del estado, como de municipios de la zona metropolitana, el gobierno del estado “miente” al hablar de un saneamiento al mismo.
Indicó que a raíz del proyecto del CIRRSU, la administración de Salomón Jara Cruz se comprometió sanear esta área, “antes de echar andar el CIRRSU”, pero a la fecha se incumple, muestra de ello, el derramamiento de lixiviados que aún persisten y que ya contaminan pozos y mantos freáticos de un río, tal y como lo expusiera en días pasados una edición impresa de un matutino local.
García Ramírez expuso que eso no es todo, dentro de este saneamiento al tiradero de la Villa de Zaachila, debe de contemplarse las altas de concentraciones de gas metano que se están generando del “subsuelo” de lo que fue este relleno sanitario y que hoy se vuelven una “bomba de tiempo” para los pobladores de la agencia Vicente Guerrero y de las colonias que se asentaron este las márgenes a este lugar.
La cara más visible del movimiento ambiental no dejó de reconocer los avances que se tienen para echar andar el proyecto del CIRRSU, pero no se puede seguir engañando a la población, sobre todo cuando no han cumplido con el saneamiento al tiradero de Zaachila que no sólo está contaminando el subsuelo, los matos freáticos de la zona, sino se convierte en un lugar de alto riesgo ante el gas metano que de ahí emana.
Cabe resaltar que el reporte de la citada edición impresa de la ciudad de Oaxaca, se hace la cita que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), en una visita a lo que fue el tiradero de la Villa de Zaachila, emitió una alerta temprana “ante el foco de infección y contaminación de ríos, arroyos y pozos de agua en la comunidad a causa de los lixiviados generados por la acumulación de desechos”.
En dicha alerta se expone el reporte que se localizaron lixiviados que recorren la calle principal de la colonia “Guillermo González Guardado”, así como en los arroyos que desembocan al río Atoyac.
La alerta temprana fue dirigida al gobierno estatal, como municipal de la Villa de Zaachila, para que establezcan algún plan o medida integral que atienda la problemática de contaminación en la zona; en este mismo sentido también urgió a la Secretaria de Salud de Oaxaca atender la misma.
MÁS BASURA
Por otra parte y derivado de la denuncia que hicieran vecinos de la colonia La Joya, de la Agencia de Pueblo Nuevo y la apertura de un “tiradero clandestino” por parte del gobierno municipal que encabeza Francisco Martínez Neri, el ambientalista manifestó que manejar o realizar el trasiego de la basura, es un grave riesgo.
En este sentido, García Ramírez reconoció que los gases que se producen, así como los lixiviados, podrían generar un problema grave de salud, toda vez que estos sedimentos son altamente contaminantes y sin duda una epidemia de enfermedades intestinales no atendida debidamente podría provocar la muerte.
Por ello y ante la denuncia de ciudadanos, no dejó de reconocer que es malo realizar este tipo de actividades en lugares donde la densidad de población es alta, sobre todo, cuando lo que llaman “composteado” es el manejo de desechos de residuos orgánicos, muchos de los cuales producen agentes bacteriológicos que producen enfermedades.
Es por ello que llamó la atención de la autoridad municipal de Oaxaca de Juárez, a revisar las prácticas que realiza en torno al manejo de los residuos sólidos urbanos (RSU) y no generar nuevos “focos” de enfermedades e insalubridad como lo es en la actualidad el playón del río Atoyac.








