“Fantasmas” del 2006 recorren calles de la ciudad de Oaxaca; desalojan a serranos

Diálogos Oaxaca

Noventa días bastaron para que el gobierno de “la Primavera Oaxaqueña” reventara. Con policías y gases lacrimógenos, la protesta de habitantes de Santiago Xiacuí, de la Sierra Norte de Oaxaca, fue disuelta. La tolerancia del Secretario de Gobierno, José de Jesús Romero López se acabó y en menos de dos días, la represión y los fantasmas del 2006 recorrieron las calles de Oaxaca.

En último día de febrero, la protesta de la indígena triqui, desplazada de San Juan Copala, Lorena Merino Martínez, terminó con su detención. Medio centenar de policías cumplieron la orden de desalojo, luego que la mujer reiniciara su plantón en las afueras del palacio de gobierno.

El aplauso para la acción de gobierno ante “la necedad y el chantaje” dieron el espaldarazo para que este día, 1 de marzo, las acciones de represión ante la protesta social continuara. Ahora contra pobladores de Santiago Xiacuí, quienes exigen la destitución del Comisionado Municipal y la entrega de recursos del ramo 28 y 33.

Luego de cerrar e impedir el acceso al palacio de gobierno, este mismo grupo de pobladores bloqueó la calle de Independencia a la altura de la Alameda de León.

Esta misma presión y la retención del personal de base, sindicalizados del gobierno estatal, propició que desde la Secretaría de Gobierno se diera la orden de desalojo para con los manifestantes, quienes llegaron a exigir la atención de las autoridades gubernamentales para destrabar el conflicto que impera en su comunidad.

La presencia de granaderos, quienes con gas lacrimógeno llegaron para rescatar a los trabajadores del estado, desencadenó la dispersión de paseantes en el primer cuadro de la ciudad, como también el cierre de comercios ante la posibilidad de ver afectados en sus propiedades.  

Aun cuando no existido un pronunciamiento oficial, el gobierno del estado, de manera previa al desalojo, manejó a manera de comunicado, un pronunciamiento en el cual se pone de manifiesto que “no entregará recursos a grupos políticos o de presión por encima de las asambleas comunitarias y de los preceptos de ley”.

Como también el encargado de la política interior del estado dejó en claro que “los mecanismos de presión que pongan en riesgo o limiten la movilidad de las y los trabajadores no serán permitidos”.

Como también convocó a los manifestantes de Santiago Xiacuí  respetar la legalidad, la movilidad y libre tránsito de las personas, y que se apeguen a los lineamientos legales correspondientes.

LA PROTESTA SIGUE

No sólo el desalojo con policías ha servido para contener la protesta social, desde muy temprano grupos de normalistas se apoderaron de las calles de la ciudad, la reiterada pretensión de que se les contrate sin cumplir con los requisitos estipulados para tal fin, mantiene desde hace más de 20 días un plantón a las afueras del edificio de la Sección 22 en Armenta y López.

El secuestro de unidades del transporte, así como el bloqueo de vialidades se ha convertido en una constante; como siempre, el gobierno del estado consiente el atentado contra el derecho de la ciudadanía.

Al igual de ello, este miércoles transportistas que, por un lado, dijeron afiliarse a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) cerraron el acceso poniente de la capital. Manifestación o no, también se dijo que este grupo de transportistas manifestó su inconformidad contra las medidas de la secretaría de Vialidad para restringir su paso por la Calzada Madero.

De la misma manera, la situación de inconformidad y de manifestación, no cesa en otras regiones del estado, como es el caso de la región del Istmo, donde desde hace tres días grupos de pobladores de la zona norte protesta ante la presencia de militares que brindan seguridad a los trabajos que se realizan para la construcción del corredor interoceánico, proyecto prioritario del gobierno de la república.

Al menos tres bloqueos pueden contabilizarse en la zona, una situación que deja visto la inconformidad social en el estado.