Después de 206 días, Sandra está en casa; familiares agradecen acompañamiento

Diálogos Oaxaca

Frente al palacio de gobierno, donde instalaron un campamento para exigir al gobierno del estado justicia, 206 días después, familiares de la activista de derechos humanos Sandra Estefana Domínguez Martínez, agradeció el acompañamiento que colectivos, sociedad en general, dieran durante este trayecto de dolor y angustia.

 

Nuevamente arropadas por organizaciones de la sociedad civil Araceli Martínez, madre de Sandra, sus hermanas Kisha y Kenia, aparecieron ante la opinión pública para fijar un posicionamiento y confirmación sobre la localización de la activista; al final, conmovidas, reiteraron que no fue el final que esperaban, pero al final descansará entre quienes la amaron.

 

“Sandra no fue solo una víctima de este sistema de violencia e impunidad: será siempre reconocida como una defensora incansable”, recalcaron.

 

Asimismo dejaron en claro que denunció con valentía la participación de funcionarios locales y estatales en grupos de WhatsApp donde se difundían imágenes de mujeres indígenas en situaciones de vulnerabilidad.

 

“Hoy más que nunca, honramos su lucha. Honramos su valentía, su fuerza, su amor por su pueblo y por sus hermanas”, puntualizaron.

 

El posicionamiento integro que ofreció esta tarde la familia de la activista, es el siguiente:

 

Sandra ya está en casa, pero no como soñábamos.

 

Después de 206 días de angustia, de noches interminables y de una lucha incansable para exigir su regreso, hoy con el corazón desgarrado, confirmamos que hemos encontrado a Sandra. No fue el final que soñamos, pero al fin descansará entre quienes la amamos profundamente.

 

Sandra no fue solo una víctima de este sistema de violencia e impunidad: será siempre reconocida como una defensora incansable.

 

Como mujer ayuuk, abrazó la defensa de su pueblo y de todas las mujeres indígenas que sufrían violencias o discriminación. Cuando alguna mujer acudía a ella en busca de ayuda, Sandra siempre respondía. Nunca dudó en acompañar, en sostener, en alzar la voz donde otros callaban. Su lucha no era solo desde las palabras, sino desde los actos de amor, solidaridad y coraje.

 

Denunció con valentía la participación de funcionarios locales y estatales en grupos de WhatsApp donde se difundían imágenes de mujeres indígenas en situaciones de vulnerabilidad. Exhibió lo que muchos intentaron ocultar. Levantó su voz por la dignidad de todas, poniendo su propia vida en riesgo.

 

Hoy más que nunca, honramos su lucha. Honramos su valentía, su fuerza, su amor por su pueblo y por sus hermanas.

 

Agradecemos desde lo más hondo de nuestro ser a la Diputada Martha Aracely Cruz Jiménez, a Consorcio Oaxaca, a la Corriente del Pueblo Sol Rojo, a las autoridades locales de San Isidro Huayápam quienes se  pronunciaron en su momento y todas las comunidades mixes, a familiares, amistades, vecinas y vecinos que vieron crecer a Sandra, a sus compañeros de la Universidad; así como a las colectivas, a las organizaciones y medios estatales, nacionales e internacionales, gracias a todas las personas que no soltaron nuestras manos en estos meses oscuros. Cada palabra de aliento, cada grito en las calles, cada gesto de solidaridad fue una luz en medio de tanto dolor. Su apoyo nos sostuvo y nos hizo sentir que no estuvimos solas.

 

Agradecemos los esfuerzo colaborativos entre CNI, CONASE, SEDENA, MARINA Y FGO, ya que sin dicha coordinación no hubiera sido posible su hallazgo.

 

El caso de Sandra es un reflejo doloroso y contundente de la realidad que enfrentamos en el país: sin la exigencia de la sociedad, no hay compromiso real del Estado. Las búsquedas no avanzan solas; la omisión institucional también mata. La indiferencia es otra forma de violencia.

 

Hoy, con Sandra en casa, levantamos la voz más fuerte que nunca:

¡Exigimos un compromiso verdadero! No solo leyes escritas, sino acciones contundentes y  efectivas, con perspectiva de género y con un enfoque de derechos humanos y circunstancial.

Exigimos respeto para nuestras desaparecidas y desaparecidos, para sus familias y un alto total a la revictimización y criminalización de nuestras personas amadas y quienes buscamos.

 

A cada madre, a cada familia que hoy sigue buscando a un ser amado, les decimos desde el fondo del corazón:

No pierdan la esperanza. No tengan miedo. Cada amor merece volver a casa. Mientras haya una voz que grite su nombre, mientras haya un corazón que los espere, siempre habrá esperanza.

 

Muchas gracias.

Atentamente, Komité Pëjy Tyotk.

 

¡Ni una desaparición más!

¡Alto a la violencia contra las mujeres!

¡Alto a la impunidad!

Oaxaca no olvida. Oaxaca exige justicia.