Diálogos Oaxaca
Advirtieron sobre el daño a los espacios públicos e interpusieron una queja ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) y olímpicamente fueron ignorados; hoy nuevamente levantan la voz con coraje e impotencia ante esta nueva afrenta contra la ciudadanía.
Nazario García Ramírez, activista del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), insistió: “los daños a espacios públicos no debe quedar en la impunidad, debe sentarse un precedente”.
Luego que el gobierno de la ciudad hiciera mutis ante la demanda ciudadana, García Ramírez expone que no cesarán en su lucha por la preservación del patrimonio de los oaxaqueños, por lo que habrán de hacer su propia evaluación de daños y buscarán al gobernador del estado, Salomón Jara, al presidente Francisco Martínez Neri, para elevar su queja.
“Da coraje, se siente la impotencia de que no se hace nada. Advertimos de los daños que ocasionaría el instalar en “El Llano” una feria. Más allá de los daños materiales, habría que revisar el daño que le hacen al arbolado urbano”.
En este sentido reconoció que cuando estos se empiezan a morir y a caerse, “todos se desgarran las vestiduras”, mientras que como autoridades son los que ocasionan los daños.
“Interpusimos una queja en la DDHPO y ahí olímpicamente contestó la Secretaría de Turismo que no eran quienes instalaban la feria. Se cubrieron unos a otros, como lo será ahora con los daños que avizoramos”.
En este sentido y a días de haber terminado la fiesta, dijo van hacer, con los colectivos, un recorrido, más allá de tener la información que ha circulado por las redes sociales y de quienes han visitado el lugar y que se han percatado de lo que ahí sucedió.
“Vamos a hacer una valoración de los daños y sin duda, elevar nuestra queja al gobernador y el presidente municipal, toda vez que estas afrentas que le hacen a la ciudadanía, los daños que provocan a los espacios públicos de todos los oaxaqueños no deben de quedar impunes”.
Al reconocer que se debe de generar un precedente, “dimos la batalla para evitar que se instalara la feria en El Llano, porque desde un principio sabíamos que pretendían”.
Finalmente, el activista resume: “el daño está ahí, queda claro que los parques no deben de ser utilizados para este tipo de actividades, porque aparte de que pierden su espíritu, como un lugar de sano esparcimiento para toda la familia, se convierte en cuevas de delincuentes, mercenarios y comerciantes voraces que nada les importa el derecho a la vida que todos tenemos”.








