"Cho' o kampu...", vamos al panteón

Diálogos Oaxaca/Francisco RAMÍREZ

San Pedro Molinos, Tlaxiaco, Oaxaca.- Es el mediodía del 2 de Noviembre en la comunidad mixteca de San Pedro Molinos; en el panteón municipal de la comunidad se alistan los preparativos para la visita a los fieles difuntos.

El comité de la Santa Iglesia, encabeza esta procesión al campo santo, donde por la tarde dará conclusión a la celebración de los Fieles Difuntos con una celebración Eucarística.

El campo santo se viste de amarillo, la flor de cempasúchil se convierte en el mejor de los homenajes y recuerdo para quienes se adelantaron en esta vida.

Cabe resaltar que el camposanto de esta comunidad, entre la década delos 20 y 30,se ubicó en las cercanías del centro de la comunidad, donde hoy se encuentra la clínica Rural del IMSS Bienestar.

En este lugar, donde hoy descansan mayormente los lugareños, cuentan que el aullar de los coyotes, en las cercanías del panteón, presagia que alguien va a fallecer, sin duda, un dicho muy popular que se asemeja a otro que sólo entre la gente del campo se difunde: "Cuando el tecolote canta..."

También en este campo santo se encuentran depositados los restos de varios personajes muy conocidos dentro de la comunidad, tal es el caso de presidentes municipales como Manuel Gómez, quien trazó algunas calles de la población de San Pedro Molinos.

También aparece en esta lista de difuntos Vicente López Torres, quien inició la construcción del palacio municipal;

Carlos López Juárez, quien  se encargó de la construcción del canal de agua que hoy surte a la comunidad; Valentín Odilón López Juárez quien se ocupó de la ampliación de la red eléctrica en la comunidad; Raúl Gómez García, quien junto a Vicente López Torres se convirtieron en los primeros representantes ejidales del pueblo.

También en el recuerdo entran algunos migrantes de la comunidad, aquellos que tuvieron oportunidad de volver a estar en la tierra que los vio nacer, muchos otros, se van sin  en los que es una realidad “un viaje sin retorno”, ´pues ante lo costoso que resulta la repatriación, muchos se quedan del otro lado.

“Si. Muchos no están en la comunidad. Ya no regresan a enterrarse… lo costroso que resulta un traslado, el burocratismo que se genera en oficinas consulares lleva a las familias a que la persona mejor se quede en Estados Unidos”.

Este es la triste realidad que vivieron algunos de los trabajadores migrantes de esta comunidad enclavada en la región mixteca y los cuales durante la pandemia del COVID-19 perdieron la vida, no solo en la capital del estado, la ciudad de México y los Estados Unidos, pues ante el cierre de las fronteras no volvieron.

“Ahí está el caso de Ismael Santiago o Melitón García Ortiz, quienes se quedaron del otro lado y ya no regresaron”, comentó una de las voces guías de esta visita al panteón municipal de San Pedro Molinos, lugar hasta donde toda una familia, desde Tlaxiaco, llegó a esta comunidad para rendir sus respetos a sus abuelos.