Atención médica privada para Covid-19, lejana para los oaxaqueños

Francisco RAMÍREZ

Para muchos oaxaqueños, los costos de tratar Covid-19 en hospitales privados podría ser prohibitivo, pues la cuenta promedio para quienes ingresan a terapia intensiva superar el millón de pesos; además que no existe un tratamiento específico y los medicamentos que suelen utilizarse son caros y escasos, la mayoría se consiguen fuera del estado.

Instituciones de salud, públicas o privadas, omiten comentarios al respecto; familiares de pacientes son quienes hablan de lo costosa que puede ser la intervención de un paciente contagiado por Covid-19 en este momento de “la tercera ola”.

De acuerdo con los expresado por ciudadanos que han vivido la experiencia de internar a un familiar en una institución privada para la atención de Covid-19, “es muy cara” y la capacidad económica para sufragar los gastos dependerá de los días que el paciente permanezca hospitalizado (un promedio de 15 días) sin que se llegue agravar el padecimiento.

En este sentido, expresan que de entrada tienen que dar un depósito de 70 mil pesos, como dejar en depósito una tarjeta de crédito abierto; además de que los medicamentos que se lleguen a utilizar suelen ser caros y no se encuentran con facilidad en farmacias del estado, por lo que se tienen que pedir a otras entidades como Puebla o la Ciudad de México.

Lo grave de este proceso, indican, no es la estabilización que puede darse al paciente, sino que este llegue a tener una complicación y requerir de ser intubado; pues el costo de la hospitalización puede llegar a tener un costo que rebase el millón de pesos.

“Pero en asistencia médica, está muy complicado”. Reconoció especialista médico, que pide reservar su nombre, toda vez que explica que los costos de atención en hospitales privados varia de una clínica a otra y puede ir de un millón a 3 millones de pesos.

Al tiempo que hace referencia que en la capital del estado la atención a pacientes contagiado por Covid-19, sólo son atendidos en dos nosocomios particulares.

Por separado y al consultar a personal del hospital Civil, se pudo establecer que el día cama de un paciente ya en terapia, debe andar entre los 9 a 12 mil pesos (cama/día), pero en otros lugares que estas cifras pueden llegar gasta 30 mil pesos, es por ello que la estancia de un enfermo, en un mínimo de 7 a 15 días puede superar más de los 500 mil al millón de pesos.

Con estas estimaciones, la atención de un oaxaqueño contagiado por Covid-19, en un hospital particular, “es prohibitivo” más aun cuando se tiene que llegar a una Unidad de Terapia Intensiva.

“Es bastante elevado. Si la persona además está intubada durante muchos días, el costo se eleva aún más. Entre los insumos y la cantidad de días en la Unidad de Terapia Intensiva, eso es lo que ha encarecido esta enfermedad y este tratamiento”, manifiestan los entrevistados.

“Para nuestro medio, un manejo de un paciente no sale en menos de un millón de pesos, fuera de aquí en otro lado del país, más de cuatro millones de pesos, durante 15 días, que es el promedio de estancia de un paciente con este padecimiento”.

De la misma manera expresa que habitualmente los hospitales no tienen planes de pagos o facilidades.

“Hay algunos bancos ofrecen planes de financiamiento. Yo no conozco algún hospital que te ofrezca planes de pagos. En el último de los casos cuando no les alcanza, el hospital te pide un pagaré con escrituras de por medio”, señaló el médico que labora en un hospital privado y trata Covid-19.

En cuanto a los tratamientos que se llevan a cabo, coinciden que no hay, solo un mantenimiento de las condiciones del paciente, es decir, administrándole medicamentos según los síntomas que va presentando.

“No hay tratamiento específico, todo está en proceso de experimentación” señalan las fuentes consultadas y que reiteran que sólo se ofrecen sintomatológicos, sobre todo cuando este virus presenta diversas variantes, es por ello que no se sabe que se va a dar, aunque a estas fechas ya existen diversos medicamentos en proceso de investigación, sin ser éste un tratamiento específico.

Del mismo modo, refieren que parte del éxito del tratamiento es parte de la situación física del paciente, por lo que hacen hincapié que en la primera ola de contagios quienes tuvieron un mayor problema y perdieron la vida fueron pacientes con diabetes mal controlada.

“El 86-87 por ciento de los muertos, eran diabéticos, apuntando ello que México tiene una gran población con esta enfermedad, debido a las malas medidas de salud que se han implementado durante muchos años. México tiene los índices más altos de diabetes a nivel mundial, por ello es que hubo tantas defunciones”.

DISPOCISIÓN FEDERAL

En julio de 2020, el gobierno federal emitió las recomendaciones sobre el tratamiento de la

infección por SARS-CoV-2, agente causal de COVID-19, donde se destaca que Hasta el momento no existe ningún tratamiento profiláctico o preventivo con evidencia demostrada para COVID-19.

El tratamiento actual de las personas con COVID-19 es la prevención de la infección y las medidas de salud pública para su control y, en los casos graves, el soporte de las funciones respiratorias, con oxígeno suplementario y ventilación mecánica, y cardiovasculares. Es importante reconocer que no hay medicamentos, biotecnológicos ni otras formas terapéuticas que hasta ahora hayan demostrado ser eficaces en cualquiera de las etapas de la enfermedad y, por tanto, que hayan sido aprobadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS)

Por ello, es especialmente importante la realización de actividades de investigación que generen información esencial para el diagnóstico, el tratamiento y el entendimiento de los brotes así como la identificación de los grupos de riesgo, la transmisibilidad de persona a persona, el contagio al personal de salud y la letalidad, entre otras cosas.

También hace un llamado para que el uso de tratamientos farmacológicos contra COVID 19, cuyo uso no está sustentado en evidencia científica suficiente en cuanto a su seguridad y eficacia, se lleven a cabo con la mayor responsabilidad posible.

Entre las recomendaciones que hace referencia el documento, está el que hasta el momento no existe ningún tratamiento profiláctico o preventivo con evidencia demostrada para COVID-19, por lo que cualquier intervención en este sentido se deberá llevar a cabo bajo un protocolo de investigación.

Asimismo, para el caso de pacientes ambulatorios, no se recomienda prescribir tratamiento alguno, excepto paracetamol, para el control de síntomas correspondientes.

Deben interrogarse los antecedentes patológicos y el uso crónico de fármacos por los pacientes, y acentuarse la importancia de dar continuidad a sus tratamientos de manera continua y regular, para mantener el control adecuado de padecimientos crónicos como la diabetes y la hipertensión arterial.

En los pacientes ambulatorios, se debe informar y orientar al paciente en el reconocimiento de los datos y síntomas de alarma, y sobre qué hacer y dónde acudir en caso de que la persona los presente.

Actualmente, no hay más tratamiento para las expresiones clínicas graves y críticas de COVID-19 que el soporte respiratorio y hemodinámico.

No se recomienda el uso de los siguientes medicamentos: Arbidol, Oseltamivir, Ivermectina, Azitromicina, Nitazoxanida, Factor de trasferencia, Colchicina, Antioxidantes, Nanomoléculas de cítricos, Dióxido de cloro. Tampoco se recomienda el uso de inmunoglobulina intravenosa ni de interferones.

La utilización de otros fármacos deberá realizarse bajo un ensayo clínico controlado, registrado y aprobado por comités de ética e investigación en la Institución en donde se trata el paciente, de acuerdo con la normativa vigente.

Algunos de los fármacos que se están utilizando en protocolos de investigación son; Remdesivir, Favipiravir, Lopinavir/ Ritonavir, Cloroquina e Hidroxiclororoquina, Baricitinib (combinado con Remdesivir), Tocilizumab, Sarilumab, Anakinra, Plasma Convaleciente, Heparinas a diversas dosis.

OTROS DATOS

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de la Industria de Seguros (AMIS), el costo promedio de internarse en un hospital privado, de una estancia sin requerir intubación, se ubica en promedio en 348 mil pesos. Pero la prima más alta que ha pagado el sector en México por la atención de un paciente contagiado de Covid-19 es de 15 millones 384 mil 826 pesos, según datos del mismo organismo.

En México, sólo ocho cada 100 personas cuentan con un seguro de gastos médicos mayores, aunado a que casi 72 millones de personas no tienen acceso a los servicios de seguridad social, es decir, no son derechohabientes del IMSS o el ISSSTE, lo que representa 57.3 por ciento del total de la población, según cifras estimadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el ingreso promedio de las familias en México ronda apenas 200,000 pesos al año, lo que significa que, pagar atención para uno de los integrantes en un hospital privado podría consumir los ingresos de dos años, en el caso de una hospitalización sin mayores complicaciónes. Sin embargo, en el caso de una hospitalización privada con intubación, una familia consumiría el equivalente a sus ingresos de 25 años.

A su vez la Secretaría de Salud federal estima que el 42.4% de las personas que han fallecido en el país estaban en edad productiva pues tenían entre 18 y 59 años. Esto implica un impacto patrimonial en las familias pues muchas veces, los familiares en edad productiva son el principal sustento.