LA JORNADA
La intensa jornada política de este domingo, con la marcha opositora y el debate presidencial nocturno, es una muestra de que en México hay una democracia auténtica en la que no hay represión ni censura, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador. Quiero agradecer a todos los que simpatizan con nosotros y los que no, porque no pasan de insultos, enojos y difamaciones.
Algunos opositores calumnian vilmente, pero no tiene ningún efecto. Antes sí impactaba porque tenían el control de los medios y porque las autoridades, no todas desde luego, pero las de más arriba, carecían de autoridad moral. Lo que protege a un gobernante que tiene como misión transformar un país es su honestidad, ese es su blindaje; eso es lo que permite que no lo destruyan, la autoridad moral, que es la que da autoridad política.
Mas adelante, sin mediar pregunta durante su conferencia lanzó: “A ver, corrupción de mis hijos. ¿Pruebas? ¿Dónde están? Mis hijos no son corruptos. Y demuéstrenme lo contrario, los desafío, porque si no… Y además ya lo doy por asentado, son unos viles calumniadores nuestros adversarios del bloque conservador, porque así es la derecha en todo el mundo, son muy falsarios, muy hipócritas”.
En este contexto, cuestionó que en el pasado, una autoridad legítimamente constituida estaba convertida en un títere, un pelele, de una corporación televisiva, pobre país, eso no lo merece ningún pueblo, porque la autoridad política deviene de la autoridad moral, porque si se cuenta con eso, no hace falta recurrir a la represión, al autoritarismo, la censura. Nada más, a ver: Televisa, tú estas diciendo esto, tienes responsabilidad de probarlo, no puedes calumniar.
López Obrador aseguró que esta jornada dominical refleja que en lo interno, tanto en el plano económico como en lo político, vamos, diría, requetebién, pues el Zócalo estuvo lleno de manifestantes, se logró izar la bandera nacional. Hay libertad de expresión, de manifestación, como nunca, como nunca. No hay persecución a nadie, no se reprime a nadie. Insultan al Presidente, eso no sucedía antes. ¿Insultaban al licenciado Peña Nieto, a los anteriores presidentes?
Posteriormente, López Obrador se declaró confiado por la continuidad de la transformación, porque imagínese lo frustrante que sería, después de haber sentado las bases para una transformación, el que al poco tiempo regresara la corrupción, y el influyentismo, y el nepotismo, y el clasismo, y el racismo, y el desprecio al pueblo, y se volviese a imponer la oligarquía, y México volviese a ser un país de unos cuantos. No podría yo estar tranquilo.
López Obrador aseveró que si alguien le preguntara cuál es su mayor molestia sobre el sector conservador, respondería claramente: su hipocresía. Es que se dan baños de pureza.
RECHAZA INICIATIVA
Aun cuando trató de no ahondar en la propuesta panista para fijar una tarifa diferenciada en el Metro de la Ciudad de México –para que paguen más quienes hagan trayectos más largos–, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que se come menos cuando hay incremento en el transporte colectivo, pues las familias tienen que ajustar sus gastos y reducirlos en la compra de alimentos.
Interrogado ayer en la conferencia matutina en Palacio Nacional sobre el planteamiento del Partido Acción Nacional de elevar la tarifa del Metro –que en la actualidad cuesta 5 pesos el viaje–, el mandatario destacó que esto muestra que su proyecto y el de sus opositores son posiciones distintas.
Este sistema de transporte, subrayó, a diario mueve cerca de 5 millones de personas. Es un servicio de transporte masivo, importantísimo para la gente.
Recordó que hace unos años, cuando los salarios estaban caídos, él y su equipo hacían análisis de ingresos y gastos de las familias.
Y fíjense que hay gastos que tiene la gente, el trabajador, que son fijos, y un gasto fijo es el transporte, porque ni modo que no vaya a trabajar. ¿Qué se hace cuando suben estos precios del transporte? ¿En dónde se da el ajuste? En la comida. Se come menos.
Continuó: “Entonces, esa visión se debe considerar. No es: ‘a ver, te cuesta tanto el boleto del Metro, ¿por qué lo subsidias? No subsidies’. Ese es el pensamiento de Claudio (X. González) y de otros...”
En ese sentido, el jefe del Ejecutivo federal resaltó las diferencias entre su movimiento y el de los conservadores.
“Cuando fui jefe de Gobierno de la ciudad me comprometí a que no iba a aumentar el precio del boleto del Metro, que iba a aumentar conforme aumentaba el salario mínimo, y ya saben ustedes en esos tiempos cuánto aumentaba el salario mínimo: nada. Creo que lo agarré en un peso y cuando terminé eran dos pesos.
Y en una ocasión fui a una reunión al Club de Industriales, ahí estaba Claudio X. González papá, y una de sus propuestas fue que privatizáramos el Metro. Por eso pensamos distinto.
El tabasqueño sostuvo que el gobierno está para procurar el bienestar del pueblo y criticó la hipocresía de la visión conservadora, que por un lado pide no subsidiar un transporte de masas como el Metro, pero por otro aprobaron el subsidio más grande en la historia de México, como el Fobaproa, una deuda pública que ha costado a los mexicanos, hasta ahora, 3 billones de pesos.
Ah, pero eso no es subsidio, es rescate, es fomento; eso tampoco es populismo ni paternalismo, aunque este grupo minoritario sean los hijos predilectos del régimen, no es paternalismo.








