Por: Arturo David Vásquez Urdiales
Poesía para el alma:
Uno de las asignaturas que se pierden en la actualidad y la posmodernidad, es el imperio hipnótico de la creación poética
En la organización orgánica URDIALES Zuazubizkar fundación de Letras Hipnóticas A.C. pretendemos realizar una convocatoria abierta para publicar poesía moderna de nuestros hermanos poetas contemporáneos
Pronto tendremos el libro correspondiente de Poesía Hipnótica 2024
Un lunes con poesía
¿A quién le importa?
A muchas personas, sobre todo latinoamericanas
Un afectuoso saludo a todas las naciones de América.
Para muestra un botón:
En mi camino ausente yo soy tú
Bajo el manto de estrellas, mi ser se fundirá,
alas de alma al infinito me llevan, eternas,
Un bucle del tiempo te despeina,
Reina y Hada, Madrina viviente en cueros de iguana tropical, hierba hermosa, matorral prohibido.
Volveré en la caricia del viento susurrante,
en el cosquilleo que tu pecho envuelve, a cada amante, a cada espíritu y a cada elfo, a los seres de las aguas, a los seres de los vientos, a los seres del fuego, ese que quema, pero sabroso,
dulces labios de muchacha, de pecados, de casa.
Quizás colibrí en tu ventana revoloteando,
o mariposa blanca en tu jardín reposado y posando, dragón de fuego eterno,
Ese fuego frío que persigue a las señoras,
nicho de las aguas, nissanda y hoyuelo, cómo tus mejillas calientes.
Tu recuero son tus muslos,
La marea alta nuestra unión,
retos ganados, batallas incontables, eternas, tocas allá la puerta del alma con esa pasión de bestia y de ninfa.
Mi recuerdo te alcanza, sufres
en las tardes de mi ausencia, en las noches de mi ausencia, en los amaneceres en donde no están mis brazos y ya ves que aquello por lo que me cambiaste no tiene alma, brazos, ser, es solo humo, sin dolor y sin pasión, no es humano.
Somos animales sin jaula.
En algún aroma sentirás mi presencia,
entre letras y versos, mi esencia discreta te reclama, te llega la esencia sutil de la madre selva, del recuerdo ancestral de la península, del camino, del plano, del teodolito, de las estrellas, de las galaxias, del tiempo.
Entre nubes de incienso y gotas de lluvia,
en campos floridos, mi amor se te hace presente y eterno.
Te reclama y tu recuero son tus muslos, te escarnian, te provocan y te sufren, Candelaria inmensa en agua de chia y totomostle.
En fríos inviernos, mi recuerdo te abraza, te dan
ganas inmensas de agarrarme a besos, aquellos con los que ya no puedes.
Soy tu dolor, tu muela, tus entrañas, yo soy tu ego!
Con los ojos cerrados, mi silueta presente,
sonrisa en mis labios, eternamente mía y eternamente ausente.
Nadie muere del todo en la memoria que sostiene.
Siempre la sostienes,
Siempre queda el alma, el repelo, tus recueros, en nuestras siete vidas en el basto siempre,
presente en tus pensamientos, mi esencia se desprende, te contiene.
Sigo aquí en tus memorias querida, vivo en la vecindad ordinaria del paisano.
Llorar de repente, gritarle al viento,
esa ausencia que hiere, pero no olvides el aliento, no lo olvides, ahí lo cargas, es tu ego!
Yo soy tu ego.
Estoy claro, será en una nueva vida y ahí te tocará sufrir aún más mi ausencia.
Penitencia y pasión, desbordada.
Mi amor llenará el espacio vacío dejado,
luz en la noche, paz en tu día, esencia del tiempo.
A lo lejos tañen las campanas.
Son de hace un siglo, que apenas viene.
Cálido abrazo en recuerdos de vida,
siempre, en el eco de nuestra y tú partida.
Eres leche que amamanta, hoja de totomostle, agua de chia, solecito.
Bajo el manto de estrellas, mi ser se fundirá,
alas de alma al infinito me llevan, caminan, las sostienes.
Soy tu penitencia.
Te derrite mi ausencia, tus ojos tristes te acusan, te duelo, te extraño, me miras en un suspiro lejano.
Y el verso que volaba tras la mano
Rompiendo el aire
Se volvió suspiro.
Zuazubizkar/ 2019.
Un pétalo de una rosa parda arisca:
Volveré en la caricia del viento susurrante,
en el cosquilleo que tu pecho envuelve viejo amante.
Quizás colibrí en tu ventana revoloteando,
o mariposa blanca en tu jardín posando.
La marea alta recordará nuestra unión,
retos ganados, batallas con aquellos azahares de pasión.
En algún aroma sentirás mi presencia,
entre letras y versos, mi esencia que te llama, discreta.
Entre nubes de incienso y gotas de lluvia,
en campos floridos, mi amor se diluvia.
En fríos inviernos, mi recuerdo te abraza,
tenaza, ganas inmensas de agarrarme a besos.
Con los ojos cerrados, mi silueta presente,
sonrisa en mis labios, eternamente, siempre eternamente.
Nadie muere del todo en la memoria que sostienes,
presente en tus pensamientos, mi esencia se contiene, me llamas y me traes, camino fresco de margaritas en primavera.
Sigo presente en tus memorias queridas,
contando mil historias, risas, más historias galopantes
Llorar de repente, gritarle al viento,
esa ausencia que hiere, pero no olvides el aliento.
Mi amor llenará el espacio vacío dejado,
luz en la noche, paz en tu día de mercado, alianza activa y efervescente.
Cálido abrazo en recuerdos de vida,
siempre, en el eco de nuestra partida, poca, presente
Tienes patente de flores de enredadera, quiebraplatos, rosas de Castilla, nenúfares eternos, aguas santas de Carmesí,
incienso de huele de noche, olor a leche que hoy mismo amamanta, sorpresa de primavera,
Prehistóricas
lujurias.
Potencia de amante que aguantaba, potranca que alcanza, azúcar y caña
En fin,
Primavera
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Urdiales Zuazubizkar fundación de letras hipnóticas A.C.








