Por Arturo Vásquez Urdiales
¿Dónde empieza realmente El Rincón?
Respuesta a mi compadre Víctor Manzano
La pregunta realizada vía WhatsApp
“Buen día compita, tengo una duda ahora que escribiste ahí sobre los pueblos del Rincón. Yo tengo entendido —salvo tú que eres versado en muchas materias— que los pueblos del Rincón son los que están sobre la carretera a Tuxtepec del lado derecho, por la brecha hacia Yagila, Tiltepec y Pabajo. Esos considero que son parte de los pueblos del Rincón. Los que tú mencionas están a la izquierda de la carretera y no están considerados, desde mi punto de vista, como pueblos del Rincón. Te lo comparto nada más porque mi abuelo tenía su rancho de café en el Rincón —decían ellos— precisamente en esa zona”.
— Mi compadre Víctor Manzano
La respuesta
Las montañas tienen una curiosa manera de guardar los nombres.
Los nombres en la sierra no siempre obedecen a mapas oficiales ni a decretos administrativos.
Obedecen a la memoria.
Y la memoria, en Oaxaca, es una cosa profunda.
La duda de mi compadre Víctor no es menor. De hecho, revela uno de los fenómenos más interesantes de la geografía cultural de la Sierra Norte de Oaxaca: que un mismo nombre puede tener dos verdades simultáneas.
Ambas válidas.
Ambas vivas.
El Rincón del mapa.
Para los antropólogos, lingüistas e historiadores que han estudiado la Sierra Juárez desde el siglo XIX, El Rincón es una subregión muy específica del antiguo distrito de Villa Alta.
Se trata de una franja montañosa profundamente encajada entre barrancas, donde habitan pueblos zapotecos que comparten rasgos culturales y una variante lingüística particular conocida como zapoteco del Rincón.
Entre esos pueblos se encuentran:
San Juan Yaeé
San Juan Tabaá
San Andrés Solaga
Santa María Zoogochí
San Melchor Betaza
San Baltazar Yatzachi
Santa Cruz Yagavila
Juquila Vijanos
Roayaga
Temaxcalapa
Todos ellos forman lo que los estudios regionales denominan la cultura zapoteca del Rincón.
Es una región con identidad propia.
Lengua propia.
Historia propia.
II
El Rincón de la memoria
Pero en la sierra —como bien lo recuerda mi compadre Víctor— los nombres no sólo nacen en los libros.
Nacen en la vida.
Durante más de un siglo, los habitantes de la Sierra Norte llamaron “el rincón” a cualquier zona profunda de las montañas donde la tierra se cerraba entre barrancas y caminos de herradura.
Un rincón era, literalmente, un lugar escondido en la sierra.
Por eso muchas familias que tenían ranchos cafetaleros en las montañas cercanas a Yagila, Tiltepec o las brechas hacia Tuxtepec decían:
—“Voy al rincón”.
No porque fuera un municipio específico.
Sino porque la geografía misma parecía doblarse hacia adentro.
Un rincón del mundo.
III
El café y la montaña
A finales del siglo XIX y principios del XX, la Sierra Norte vivió una pequeña revolución silenciosa: la expansión del café.
Los cafetales se sembraron en las laderas húmedas de la sierra, entre los 900 y 1500 metros de altitud.
Las montañas que hoy recorremos por carretera estaban entonces atravesadas por veredas de mulas.
Los productores bajaban el café en costales hacia Villa Alta, Ixtlán o Tuxtepec.
Muchos de esos cafetales estaban en zonas remotas donde apenas había rancherías.
Y esas rancherías, como bien recuerda mi compadre Víctor, eran conocidas simplemente como:
El rincón.
IV
La carretera que partió la montaña
Cuando en el siglo XX se construyó la carretera Oaxaca–Tuxtepec, el territorio empezó a reorganizarse en torno a esa vía.
La gente comenzó a orientarse diciendo:
—“del lado derecho de la carretera”
—“del lado izquierdo de la carretera”.
Pero la identidad cultural del Rincón era anterior a la carretera.
Mucho más antigua.
Viene de los siglos coloniales, cuando los españoles describían esas montañas como:
“los pueblos del rincón de la sierra”
porque estaban escondidos entre barrancas profundas.
V
La verdad de la sierra
Por eso la respuesta a la pregunta de mi compadre Víctor es sencilla y, al mismo tiempo, hermosa.
Existen dos maneras de entender El Rincón.
La primera es la académica e histórica, que identifica una región zapoteca específica dentro del antiguo distrito de Villa Alta.
La segunda es la memoria viva de los serranos, que durante generaciones llamaron “el rincón” a las zonas profundas donde estaban los ranchos de café y los caminos de herradura.
Ambas miradas no se contradicen.
Se complementan.
Porque la sierra no es sólo geografía.
Es también lenguaje.
VI
Las montañas que guardan nombres
En Oaxaca los nombres nunca mueren.
Se quedan flotando en las barrancas, en los cafetales, en las veredas donde aún pasan las mulas.
“Rincón” es uno de esos nombres.
No pertenece a un solo mapa.
Pertenece a la memoria de quienes caminaron esas montañas.
Y quizá por eso, cuando alguien de la sierra dice:
—“allá en el rincón”,
no está señalando un punto exacto.
Está señalando algo más profundo.
Un lugar donde la montaña se vuelve casa.
Y donde la historia se sigue contando, como ahora, entre compadres.
Arturo Vásquez Urdiales
Apunte diario sobre Letras Hipnóticas.








