Por Arturo David Vásquez Urdiales
“El mágico purépecha: entre el potnacque, los cantos de la abuela y la voz de Rubí Tsanda Huerta”
- El hilo invisible del alma
En una casa de adobe y fuego antiguo, una abuela con los ojos llenos de neblina y lucidez me decía:
“EN LA VIDA NI SE GANA NI SE PIERDE,
NI SE FRACASA NI SE TRIUNFA.
EN LA VIDA SE APRENDE,
SE CRECE,
SE DESCUBRE,
SE ESCRIBE,
SE BORRA.
Y SE REESCRIBE OTRA VEZ,
SE HILA,
SE DESHILA Y
SE VUELVE A HILAR.
EL DÍA QUE COMPRENDÍ
QUE LO ÚNICO QUE ME VOY A LLEVAR ES LO QUE VIVO,
EMPECÉ A VIVIR LO QUE ME QUIERO LLEVAR”.
Un verso sin nombre y con todos los nombres. Un poema cuya autoría —dicen— se pierde entre las mil lenguas del maíz, pero que resuena como poesía purépecha bajo el título Mexica Teahui.
Pero, ¿qué significa “Mexica Teahui”? ¿Y qué hay del potnacque que nos fue entregado, esa especie de alforja sagrada de palabras, donde se lleva lo esencial: los cantos, los huesos, las raíces?
Esta columna es una caminata espiritual, un puente entre la voz de la abuela y la poesía viva de Rubí Tsanda Huerta, la mujer que escribe en purépecha con la misma ternura con que los árboles hablan con el viento.
- El potnacque: la alforja de lo invisible
El potnacque es más que una bolsa, es un símbolo. En los códices nahuas y mixtecos, era una alforja sagrada donde los caminantes del destino guardaban lo esencial:
el fuego,
el códice,
la ofrenda,
la palabra.
¿Y qué llevamos hoy en nuestro potnacque?
Memorias de la infancia,
las canciones que ya nadie canta,
las frases de los abuelos que resuenan cuando el silencio duele.
Cuando la abuela decía:
“Lo único que me voy a llevar es lo que vivo…”
estaba llenando su potnacque con recuerdos luminosos.
Nos enseñó que vivir no es acaparar, ni ganar batallas, ni derrotar enemigos; vivir es bordar cada instante, aunque se deshile, porque el arte de vivir es también el arte de volver a hilar.
III. La traducción del alma al purépecha
Te comparto ahora la versión poética en purépecha del poema de la abuela. No es traducción literal, es un eco, un viento que se dejó atravesar por su mensaje y brotó en forma de canto indígena:
JINKONI JURHIANI UINANI,
MATÁ NI NATSÏ, MATÁ NI NANTSÏ,
MATÁ NI PATAKUANTI, MATÁ NI UTSÏRI.
UINANI JURHIANI JARHIANI, JARHIANI UKÁNI,
JARHIANI TÁPANI; JARHIANI JURHINTANI,
JARHIANI KŪRHITANI; JURHINTANI ANI JURHINTANI;
JARHIANI JUNCHHÚI, JARHIANI JUNCHHÚI.
JURHIANI NTSÏ NARI ISÏ, JURHIANI IÁMBARHU IÁSÏ.
JURHITANI JENTANI KA NU JINKONI IÁMBARHU P’A TURI – ÀNXUANI.
Verso a verso, palabra a palabra, es un mantra de vivir, de crecer sin pertenencias, sin ataduras, sin coronas. Solo vivir y llevar lo vivido.
- Rubí Tsanda Huerta: la mujer que hace brotar la lengua
Entra en escena Rubí Tsanda Huerta, poeta purépecha nacida en Santo Tomás, Michoacán. Sus versos no están escritos en mármol, sino en la savia de las montañas. Es historiadora, defensora de su lengua materna, y autora de libros como K’arhánkuntskuecha (“Delirios”) y Náandi pireku ma cheti sapiini (“Cantos de una mamá purépecha a su hija”).
En un poema suyo dice:
“DADORA DE VIDA,
DE TANTO EN TANTO
MUERE UNA MUJER,
MUERE PARA DAR VIDA A UN NUEVO SER…
LA MUERTE YA NO ES MUERTE /
LA MUERTE ES MUJER, LA MUJER ES VIDA…”
Ahí está: el eco de la abuela, el canto del potnacque, el verbo eterno que renace. Rubí ha sabido hacer del purépecha una lengua viva, no de museo, sino de flor. Sus letras caminan por Bellas Artes, cruzan el metro de la Ciudad de México, se oyen en Harvard y se respiran en las cocinas donde aún se hierve el maíz.
Ella no traduce: ella cultiva. Ella no escribe: ella resucita lenguas dormidas.
- La lengua como flor, la flor como destino
Cuando escuchamos la lengua purépecha, sentimos el temblor de los volcanes antiguos, el susurro de las mariposas monarca y el lamento de las diosas que tejieron el universo. Es una lengua sin tiempo, como el alma.
El poema que abrió esta columna pertenece ya al pueblo que lo sueña. Hoy sabemos que no tiene autor, porque lo tiene a todos. Porque es una voz colectiva que ahora encuentra eco en la escritura de Rubí, y en cada mujer que canta a sus hijos en lengua madre.
- Conclusión: el arte de vivir, el arte de hilar
“LO ÚNICO QUE ME VOY A LLEVAR ES LO QUE VIVO.”
A veces, vivir duele. A veces, deshilamos la vida.
Pero Rubí nos enseña a volver a hilar.
A convertir el potnacque en un relicario.
A llevarnos solo el temblor de lo vivido.
No importa cuántas veces se borre el poema,
ni cuántas veces caigamos.
Lo esencial es saber reescribirnos,
una vez más,
en purépecha o en silencio,
en verso o en ceniza.
Y tú, lector,
¿qué llevas en tu potnacque?
Que la palabra siga danzando como mariposa en tu lengua.
Que el canto de la abuela viva en los montes.
Y que el mágico purépecha, no se calle jamás.
— Arturo David Vásquez Urdiales, voz y letra de las letras hipnóticas.
Urdiales Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC quienes le invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores, agradezco mucho su atención








