Por Arturo Vásquez Urdiales
Francisco Xavier Mina
La calle donde viví durante muchos años en algún rincón del mundo lleva el nombre de "Mina".
Crecí pensando que era en honor a Don Francisco Xavier Mina, el héroe insurgente, el hombre que entregó su vida por esta patria nuestra.
Así que, una vez, al hablar de este personaje con un anciano del lugar, narré cómo el General Mina, nacido en Navarra, luchó en tierras lejanas por la libertad de un país que apenas conoció.
Me corrigió con una sonrisa triste: “No, Licenciado, aquí no sabemos de ese Francisco Javier. La calle se llama así porque originalmente era el camino a la mina, no por ese español que menciona. Pero pobre hombre, venir tan lejos a morir…”
Esta es la historia del célebre guerrillero Don Francisco Xavier Mina Larrea
Hace exactamente 207 años, el 11 de noviembre de 1817, Francisco Xavier Mina encontró su fin en el Cerro del Bellaco, cerca de Pénjamo, Guanajuato. Fue fusilado por traición a la Corona Española, un extranjero condenado en un rincón de la Nueva España, lejos de sus tierras y de su familia.
Hoy, sus restos descansan en la Columna de la Independencia, en el corazón de la Ciudad de México, junto a otros héroes que dieron su vida por la libertad de México.
El joven guerrero de Navarra.
Xavier Martín Mina Larrea, conocido en México como Francisco Xavier Mina, nació el 1 de julio de 1789 en Otano, Navarra, en una familia de labradores acomodados. Desde joven mostró una mente inquieta y valiente, influenciada por ideas de libertad y resistencia.
Estudió en Pamplona y luego en Zaragoza, donde presenció los eventos que encendieron la llama de su fervor por la independencia. Mina no solo combatió a los invasores franceses en su tierra natal, sino que también abrazó las ideas liberales que comenzaban a extenderse por Europa.
Participó en la Guerra de la Independencia Española, destacándose como un pionero de la guerra de guerrillas. Bajo el liderazgo del coronel Aréizaga y el general Blake, Mina lideró una resistencia efectiva y astuta, atacando en varios puntos de Navarra y Aragón, en un ir y venir constante contra las fuerzas napoleónicas.
Sin embargo, fue capturado en 1810 y encarcelado en Francia. Allí, su espíritu no se doblegó. Durante su encierro en París, tuvo contacto con otros revolucionarios e incluso continuó su formación militar, preparándose para el destino que lo aguardaba en América.
La Independencia de México: Un último sacrificio.
Tras recuperar su libertad, Mina se trasladó a Inglaterra, donde conoció a Fray Servando Teresa de Mier. Inspirado por las historias y la resistencia contra el dominio español, Mina decidió embarcarse hacia el Nuevo Mundo, dispuesto a luchar contra la opresión en México.
Desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, el 25 de abril de 1817, con un pequeño ejército de 300 hombres. Allí, proclamó su compromiso con la causa mexicana en una declaración histórica que aún resuena: “Hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien.”
Durante los meses que siguieron, Mina llevó a cabo una campaña osada en San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato. Su llegada trajo esperanzas renovadas a los insurgentes que, desgastados por años de lucha, recibieron a Mina como un símbolo de la solidaridad internacional. La habilidad militar y la audacia de Mina mantuvieron a las fuerzas realistas en constante tensión. Sin embargo, la resistencia en el Fuerte del Sombrero, donde fue sitiado y rodeado, debilitó sus fuerzas. El heroísmo de Mina y su pequeña tropa fue insuficiente ante el poderío monárquico.
Finalmente, el 27 de octubre de 1817, en el Rancho del Venadito, Mina fue capturado después de una cruenta batalla en la que perdió a su compañero, el insurgente Pedro Moreno. Sin embargo, aun prisionero y enfrentando una muerte inminente, Mina no flaqueó. Fue llevado ante el virrey Apodaca y, tras un juicio sumario, condenado a muerte.
A las 4 de la tarde del 11 de noviembre de 1817, Francisco Xavier Mina fue fusilado en el Cerro del Bellaco. Su ejecución, en manos de soldados realistas, cerró el capítulo de su vida, pero abrió uno nuevo en la historia de México.
[Por esta captura, nació un conde, El conde del venadito jocosa forma de llamar a un héroe de guerra (del otro bando), Pero esa es otra venganza y otras letras hipnóticas.]
La herencia de Mina: un espíritu de libertad
El sacrificio de Mina fue breve pero de gran trascendencia. Aunque su campaña en México duró apenas ocho meses, dejó un legado de valentía y lucha por la libertad, recordado a través de generaciones.
Desde 1910, sus restos yacen en la Columna de la Independencia en la Ciudad de México, junto a otros héroes de la patria, en una avenida que es el latido de la nación.
Don Francisco Xavier Mina fue el símbolo de una entrega sin fronteras, de una lucha en la que sacrificó su comodidad, su futuro y, finalmente, su vida.
En su honor, recordamos que la libertad es un ideal que trasciende países y orígenes, y que personajes como él nos inspiran a luchar por lo que es justo. Es el héroe que no alzó la mano para obtener algo para sí mismo, sino para darlo todo por la independencia de un país que aún hoy lo recuerda como un gran hombre y guerrillero.
Francisco Xavier Mina, a quien la historia mexicana adoptó, fue, y siempre será, una de las grandes figuras de nuestra independencia.
Por ahí se pidió al Rey de España, diera disculpas otoñales por la invasión y conquista de México.
Yo no sé si ese lejano Rey pueda, tenga y quiera andarse disculpando, o si tiene facultades para hacerlo. Lo que si se es lo siguiente:
Don Francisco Xavier Mina suscribió esas cartas de disculpas con honor militar, con gallardía de hombre y con la osadía de un guerrillero, y firmó la misiva con la noble sangre de sus venas, que regó la fértil y amada tierra Mexicana y el fruto de su siembra es un país libre y soberano, incomprendido, multicultural y castigado, Pero al fin, es nuestra Suave Patria
Hecho está y por ello sus honorables restos descansan en la columna de la Independencia, eso sí, porque el destino de las naciones es así, raro e inexplicable, su estatua conmemorativa da la cara a la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica.
O a Sambor's, a qué caray, como usted quiera verla.
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Estimados 3 lectores y medio, les invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores agradezco mucho su atención y compartición.








