Apunte diario sobre letras hipnóticas

Por Arturo David Vásquez Urdiales

Recordemos a Rubén Darío

Los motivos del Lobo.

Introducción

Ayer tuve una inesperada sorpresa

Dentro del mundo de los hombres de los poemas, existen matices y estructuras incomprensibles

Más el poema no será nunca "cartón"  o "pergamino", cartón/pergamino quién no comprende lo sutil de la belleza, el arrebato de la palabra, el giro que da el ingenio al crear en la rima y la prosa el arte del corazón, transmitir aquella belleza profunda en octavos, alejandrinas, rima, prosa, libre. En fin, el arte, arte es y ahí se queda firme y sutil, pulcro y honesto, atemporal,  acaso ¿Le importará a los constructores de Mitla y Montalbán que alguien, hoy, piense que su extraordinario arte milenario  es un montón de piedras viejas?

Ciertamente es piedra y calhidra, pero va más allá, resulta un poema a la creatividad humana, dignos ejemplos inmortales de seres humanos gigantes y libres

Eso es la poesía, ver allá un reflejo del sol en donde solo existe obscuridad

No, no te permito hermano hombre -primitivo- que califiques a la poesía de cartones y pergaminos, tu incultura no puede manchar al arte, a la ciencia, al espíritu humano, al sublime espíritu humano

A los hombres libres

Lee a Darío...

El hombre bien saca de inmediato lo mejor del hombre

Así la enseñanza de Darío, el lobo que se devora al hombre, el hombre que se devora al hombre*

Te presento:

Los motivos del lobo

El varón que tiene corazón de lis,

alma de querube, lengua celestial,

el mínimo y dulce Francisco de Asís,

está con un rudo y torvo animal,

bestia temerosa, de sangre y de robo,

las fauces de furia, los ojos de mal:

el lobo de Gubbia, el terrible lobo,

rabioso, ha asolado los alrededores;

cruel ha deshecho todos los rebaños;

devoró corderos, devoró pastores,

y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros

fueron destrozados. Los duros colmillos

dieron cuenta de los más bravos perros,

como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:

al lobo buscó

en su madriguera.

Cerca de la cueva encontró a la fiera

enorme, que al verle se lanzó feroz

contra él. Francisco, con su dulce voz,

alzando la mano,

al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano

lobo! El animal

contempló al varón de tosco sayal;

dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas,

y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco!

¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas

de horror y de muerte?

¿La sangre que vierte

tu hocico diabólico, el duelo y espanto

que esparces, el llanto

de los campesinos, el grito, el dolor

de tanta criatura de Nuestro Señor,

no han de contener tu encono infernal?

¿Vienes del infierno?

¿Te ha infundido acaso su rencor eterno

Luzbel o Belial?

Y el gran lobo, humilde: ? ¡Es duro el invierno,

y es horrible el hambre! En el bosque helado

no hallé qué comer; y busqué el ganado,

y en veces comí ganado y pastor.

¿La sangre? Yo vi más de un cazador

sobre su caballo, llevando el azor

al puño; o correr tras el jabalí,

el oso o el ciervo; y a más de uno vi

mancharse de sangre, herir, torturar,

de las roncas trompas al sordo clamor,

a los animales de Nuestro Señor.

Y no era por hambre, que iban a cazar.

Francisco responde: En el hombre existe mala levadura.

Cuando nace viene con pecado. Es triste.

Mas el alma simple de la bestia es pura.

Tú vas a tener

desde hoy qué comer.

Dejarás en paz

rebaños y gente en este país.

¡Que Dios melifique tu ser montaraz!

Está bien, hermano Francisco de Asís.

Ante el Señor, que todo ata y desata, en fe de promesa tiéndeme la pata.

El lobo tendió la pata al hermano

de Asís, que a su vez le alargó la mano.

Fueron a la aldea. La gente veía

y lo que miraba casi no creía.

Tras el religioso iba el lobo fiero,

y, baja la testa, quieto le seguía

como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza

y allí predicó.

Y dijo: He aquí una amable caza.

El hermano lobo se viene conmigo;

me juró no ser ya vuestro enemigo,

y no repetir su ataque sangriento.

Vosotros, en cambio, daréis su alimento

a la pobre bestia de Dios. ¡Así sea!,

contestó la gente toda de la aldea.

Y luego, en señal

de contentamiento,

movió testa y cola el buen animal,

y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo

en el santo asilo.

Sus bastas orejas los salmos oían

y los claros ojos se le humedecían.

Aprendió mil gracias y hacía mil juegos

cuando a la cocina iba con los legos.

Y cuando Francisco su oración hacía,

el lobo las pobres sandalias lamía.

Salía a la calle,

iba por el monte, descendía al valle,

entraba en las casas y le daban algo

de comer. Mirábanle como a un manso galgo.

Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo

dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,

desapareció, tornó a la montaña,

y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,

entre los vecinos y entre los pastores;

colmaba el espanto los alrededores,

de nada servían el valor y el arma,

pues la bestia fiera

no dio treguas a su furor jamás,

como si tuviera

fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,

todos lo buscaron con quejas y llanto,

y con mil querellas dieron testimonio

de lo que sufrían y perdían tanto

por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.

Se fue a la montaña

a buscar al falso lobo carnicero.

Y junto a su cueva halló a la alimaña.

En nombre del Padre del sacro universo,

conjúrote -dijo-, ¡oh lobo perverso!,

a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?

Contesta. Te escucho.

Como en sorda lucha, habló el animal,

la boca espumosa y el ojo fatal:

-Hermano Francisco, no te acerques mucho...

Yo estaba tranquilo allá en el convento;

al pueblo salía,

y si algo me daban estaba contento

y manso comía.

Mas empecé a ver que en todas las casas

estaban la Envidia, la Saña, la Ira,

y en todos los rostros ardían las brasas

de odio, de lujuria, de infamia y mentira.

Hermanos a hermanos hacían la guerra,

perdían los débiles, ganaban los malos,

hembra y macho eran como perro y perra,

y un buen día todos me dieron de palos.

Me vieron humilde, lamía las manos

y los pies. Seguía tus sagradas leyes,

todas las criaturas eran mis hermanos:

los hermanos hombres, los hermanos bueyes,

hermanas estrellas y hermanos gusanos.

Y así, me apalearon y me echaron fuera.

Y su risa fue como un agua hirviente,

y entre mis entrañas revivió la fiera,

y me sentí lobo malo de repente;

mas siempre mejor que esa mala gente.

y recomencé a luchar aquí,

a me defender y a me alimentar.

Como el oso hace, como el jabalí,

que para vivir tienen que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad,

vete a tu convento, hermano Francisco,

sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.

Le miró con una profunda mirada,

y partió con lágrimas y con desconsuelos,

y habló al Dios eterno con su corazón.

El viento del bosque llevó su oración,

que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...

Hasta aquí el hermano Darío

Este extraordinario poema tiene diferentes matices en la literatura posmoderna, su análisis es apasionante.

Las enseñanzas son hermosas:

El poema "Los Motivos del Lobo" de Rubén Darío es una obra que presenta una rica combinación de elementos poéticos, éticos y morales, y aborda temas importantes relacionados con la naturaleza humana, la comprensión, la empatía y la coexistencia entre seres humanos y animales. A continuación, analizaremos los matices poéticos, las enseñanzas éticas y morales, así como el destino literario que el autor trata de comunicar:

Matices Poéticos:

Rubén Darío utiliza un lenguaje poético y lírico para narrar la historia, creando una atmósfera rica y evocadora que transporta al lector a la época y el lugar de los eventos.

El poema emplea recursos literarios como la personificación al darle voz y emociones al lobo, lo que agrega un aspecto de fábula o cuento moral a la historia.

La descripción detallada de las acciones del lobo y su transformación de feroz a manso agrega un matiz de sorpresa y asombro en el poema.

Enseñanzas Éticas y Morales:

El poema aborda la idea de la transformación y la redención. A través del amor y la comprensión de Francisco de Asís, el lobo pasa de ser una criatura feroz y violenta a una que coexiste pacíficamente con los seres humanos.

La historia ilustra la importancia de la empatía y la compasión hacia todas las criaturas vivientes, incluso aquellas que son consideradas peligrosas o malvadas. Enseña que es posible cambiar la naturaleza de un individuo a través del amor y la comprensión.

El poema también plantea la idea de que la maldad y la violencia pueden ser una respuesta a un entorno hostil y que, en ocasiones, los seres humanos pueden ser más crueles que las bestias.

Destino Literario:

El poema de Rubén Darío, a través de su belleza lírica y su narrativa conmovedora, se convierte en una especie de parábola o fábula moral. Su destino literario es transmitir un mensaje atemporal sobre la capacidad de la compasión y la redención.

El autor busca tocar el corazón del lector, inspirándolo a reflexionar sobre cómo tratamos a los demás, incluidos los animales, y cómo nuestras acciones pueden tener un impacto positivo o negativo en el mundo que nos rodea.

Además, el poema puede verse como una crítica a la hipocresía y la falta de compasión en la sociedad humana de la época, al resaltar la diferencia entre la actitud de Francisco de Asís y la de los habitantes de la aldea.

En resumen, "Los Motivos del Lobo" de Rubén Darío es un poema que utiliza la belleza poética para transmitir un mensaje ético y moral sobre la compasión, la redención y la importancia de tratar a todas las criaturas con respeto y amor. A través de su narrativa emotiva, el poema busca inspirar una reflexión profunda en el lector sobre la naturaleza humana y nuestra relación con el mundo natural.

Más la mejor enseñanza es que no hay que ser bruta lmente torpe para apreciar el sensible arte del sentimiento estético que nos produce la creación poética. Si no se comprende, déjelo, no se burle, porque se sube y regresa al árbol de dónde la humanidad bajo hace 3 millones de años, ese retorno no le honra.

Con afecto

arturodavidescritor@protonmail.com

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