Apunte Diario Sobre Letras Hipnóticas

Por Arturo Vásquez Urdiales

Notario en las antiguas culturas

Escriba y Notario

Capítulo 1: Los Notarios en las Antiguas Culturas.

El concepto de notario, tal como lo entendemos hoy, tiene sus raíces en las primeras civilizaciones. En el antiguo Egipto, Mesopotamia, y entre los acadios, la figura del escriba emergió como un precursor de lo que más tarde se convertiría en el notario. Estos escribas eran más que simples transcriptores; eran custodios de la memoria colectiva, encargados de registrar todo lo que era esencial para el funcionamiento de la sociedad, desde transacciones comerciales hasta registros legales.

En Egipto, los escribas eran una clase privilegiada, responsables de la escritura jeroglífica y hierática. Su labor era esencial para el Estado, pues sin ellos, los decretos reales, los contratos, y los registros de impuestos no podrían existir. Aunque su función se centraba en la documentación, en muchas ocasiones actuaban como intermediarios en transacciones, lo que se asemeja a la función notarial.

En Mesopotamia, particularmente en las culturas sumeria, acadia y babilónica, los escribas utilizaban la escritura cuneiforme para registrar transacciones comerciales, tratados, y contratos. La presencia de un escriba en estas actividades otorgaba legitimidad y permanencia a los acuerdos. Aquí, se empieza a vislumbrar la transición del escriba al notario, ya que estos registros eran considerados prueba legal y auténtica.

Capítulo 2: La Diferencia entre Escriba, Escritor y Notario.

El escriba, en su forma más básica, era un registrador de información, un trabajador que dominaba el arte de la escritura y cuya función era documentar, sin necesariamente interpretar o autenticar la veracidad del contenido. El escritor, en cambio, emergió como un creador de contenidos originales, un artista de las palabras, cuyo propósito era comunicar ideas, historias, y filosofías.

El notario, por otro lado, evolucionó de la figura del escriba, tomando la responsabilidad de autenticar documentos y conferirles valor legal.

Mientras que el escriba era un registrador, el notario se convirtió en un garante de la veracidad y legalidad de lo que se documentaba. Esta transición es clave para entender cómo la humanidad avanzó hacia el concepto de fe pública, donde la presencia de un notario en un acto o documento se convierte en un símbolo de autenticidad y autoridad.

Capítulo 3: El Salto de la Humanidad a la Fe Pública.

La fe pública representa un salto monumental en la evolución social y jurídica de la humanidad. En las civilizaciones antiguas, la veracidad de un documento o transacción dependía de la presencia de un testigo o escriba. Sin embargo, a medida que las sociedades se complejizaban, se hizo evidente la necesidad de una figura imparcial que no solo registrara, sino que también garantizara la autenticidad de los actos públicos y privados.

Este desarrollo culminó en la figura del notario, quien, dotado de autoridad por el Estado o la comunidad, se convierte en el depositario de la fe pública. Esto significa que los documentos autenticados por un notario tienen una presunción de veracidad y legalidad, reconocida por la sociedad y el sistema jurídico. La figura del notario, por lo tanto, no solo es un escriba evolucionado, sino un pilar fundamental en la estructura de la confianza pública.

Capítulo 4: La Diferencia Actual entre Escribano y Notario

En el contexto actual, especialmente en los países de habla hispana, la diferencia entre escribano y notario puede parecer sutil, pero es significativa. El escribano, término utilizado en países como Argentina y Uruguay, cumple con funciones notariales, pero su rol puede incluir otras tareas, como la redacción de documentos judiciales y la ejecución de testamentos.

El notario, por otro lado, tiene una función más estrictamente definida en el ámbito legal, centrada en la autenticación de documentos y la certificación de actos. Esta distinción se debe en parte a las diferencias históricas y culturales en la evolución de la figura notarial en cada región.

Capítulo 5: La Diferencia entre el Notario del Corte Latino y el de los Estados Unidos o la Comunidad Británica.

La diferencia entre el notario del corte latino y el de los Estados Unidos o la comunidad británica será el tema del siguiente capítulo. Aquí se explorará cómo, a pesar de compartir un origen común, estas figuras han evolucionado de maneras diferentes, adaptándose a las necesidades y estructuras legales de sus respectivas sociedades.

Acordeón

Dejo aquí un interesante artículo sobre la formación de escribas y escribanos en el antiguo Egipto, muy interesante y digno de leer, ya que ilustra perfecto la evolución histórica de esta forma ancestral de fedación y su trascendencia incluso para el mundo moderno. El imperio Egipcio no lo fuera, sobre todo tan relevante, si no hubiera creado y cultivado la sólida he histórica profesión de sus escribas.

ESCRIBAS EGIPCIOS

Foto (I.S.)-Escriba de la IV dinastía, del 2.500 a.C. y hoy en su Museo del Cairo.

El Escriba tardaba unos 12 años en aprender los 700 jeroglíficos más empleados durante el Imperio Nuevo, y comenzaba a los 4 años de edad.

En las "Casas de la Vida", los alumnos fundamentalmente copiaban textos o pasajes de ciertos libros en tablillas de madera construidas para tal efecto.

El papiro se utilizaba sólo cuando el escriba había adquirido cierto nivel o para textos oficiales, mientras que los borradores y pruebas se realizaban en tablillas de madera.

La figura del Escriba, viene a relacionarse directamente con varios de los vehículos de transmisión e información de los estratos o clases sociales egipcias:

La escritura, traduciendo  del acadio los mensajes del faraón y extranjeros, y transcribiendo generalmente la historia propia y ajena

Los números, encargándose de organizar el pago de los tributos.

Su constante representación de escribir o anotar sentado y con comodidad, ha de entenderse dados los distintos y lentos tipos de escritura existentes:

Pictográfico en un principio o jeroglífico después, hierático o sacerdotal, demótico o popular.

Escritura que casi siempre la tenía que plasmar el escriba en papiro, tallo desenrollado, aplastado y secado con agua y aromas, de la principal planta floreciente del Bajo Nilo.

La escritura, demasiado compleja, estaba limitada a muy pocas personas, pero el escriba no sólo sabía leer y escribir sino que estaba altamente instruido en otras materias culturales.

Eran, sin duda alguna, la clase más culta de Egipto.

El escriba, era el encargado de anotar durante los juicios, de contabilizar las cosechas, de registrar las entradas y salidas de barcos en los puertos, redactar las leyes, etc.

Pero además de trabajar para el Estado, el escriba ejercía labores particulares, redactando cartas o contratos entre particulares que luego cobraba.

Para escribir se empleaba el Papiro, aunque los borradores podían hacerse en tablillas de madera cortadas.

Han llegado hasta nosotros ejemplares escritos sobre cuero o piel, pero muy pocos ejemplares, porque no era un soporte muy utilizado.

El papiro era un producto caro, debido a la manufacturación, por lo que se empleaban los ostraca (trozos de cerámica o piedra) en la mayoría de los escritos.

Se utilizaba una paleta ("gesta") rectangular, fabricada en madera, marfil o piedra,  con 2 agujeros en los que se introducían las tintas roja y negra y una abertura para colocar los pinceles, realizados en caña.

La caña de escritura media unos 25 cm y tenía la punta rajada, no cortada, y era de diferentes grosores. (I.S.)

En un mortero se molían los pigmentos para hacer las tintas, normalmente mezcla de agua, goma y hollín (tinta negra) u ocre (tinta roja).

Cuando se escribía en papiros se empleaban las tintas negra y roja, esta última cuando se deseaba destacar algún aspecto de la frase, pero en inscripciones se utilizaban otros colores.

El verde y el azul se conseguían a partir del cobre.

El tintero ("pus") se fabricaba en cerámica esmaltada de unos 4 a 8 cm.

Además, el escriba llevaba una pequeña bolsa de cuero con agua que empleaba para humedecer el pincel.

Los papiros se cortaban a medida, según las necesidades, a partir de un largo rollo.

En Deir el-Medina, por ejemplo, parece que se copiaban pasajes de un texto jeroglífico cursivo denominado "El libro de Kenyt". Superada esta primera fase de copias, en las que aprendían realmente a dibujar los signos jeroglíficos, el alumno pasaba a obras clásicas, y posteriormente a funciones más propias del empleo a desempeñar, como formularios de cartas.

El aprendizaje se caracterizaba fundamentalmente por dos aspectos.

Por un lado se realizaba en escritura cursiva, más sencilla que la escritura monumental y por otro a pesar de que existía un alfabeto geroglífico, aunque no tal y como lo describimos actualmente, la enseñanza se basaba en sentencias o palabras.

Gracias a las copias realizadas en las escuelas nos han llegado obras de gran relevancia sobre aspectos muy dispares del saber, la historia, la religión y la vida cotidiana en el Antiguo Egipto.

En la vida diaria  los Escribas eran personas que no aparentaban su gran importancia.

Contaban con un atuendo más bien humilde, con faldas de lino o algodón.

Aun así, este atuendo no debía conducir a engaños, los escribas eran una casta especial.

Eran gente que se encargaba de absolutamente todos los departamentos de la administración del Estado.

Es cierto que al final del antiguo Egipto las escuelas de escribas eran accesibles a todo el mundo.

Al principio, los escribas eran escogidos entre aquellas personas privilegiadas que habían estado formándose en torno a la familia real. Además, era un privilegio que solía pasar de padres a hijos, siendo uno de los trabajos más respetables del Antiguo Egipto.

Los Escribas comenzaban su educación desde los cuatro o cinco años hasta los diecisiete, aproximadamente.

Durante este tiempo, tenían una dura carrera aprendiendo la escritura jeroglífica e hierática, así como gramática. Además, en estas escuelas, los escribas también se formaban en otras materias como derecho, historia, geografía y contabilidad.

Eran los eruditos del Antiguo Egipto, sin duda alguna.

A la pregunta de si habían escribas mujeres por aquellos días, lo cierto es que no era lo común. Hubo algunas mujeres que aprendieron a leer y a escribir. No obstante, estas mujeres sólo aprendieron estas artes por puro placer, no para ejercer ningún trabajo.

No todos los faraones eran personas que sabían leer y escribir.

Este dato sorprende muchísimo, pues en algunas épocas, los faraones dictaban normas que posteriormente ellos mismos no podían leer.

Aunque hay muchos otros que hicieron su propio trabajo de escriba, como es  Ramsés III del que se dice fue el escritor del papiro Harris I, el cual estaría dedicado a su hijo Ramsés IV.

Fuente:

https://www.facebook.com/share/p/3ChF5ZVaKdibDGVt/?mibextid=xfxF2i

Urdiales Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC

Compartamos está columna fomentemos la buena lectura semilla de un mejor mundo

A mis 5 lectores: les invito a compartir esta columna.

Muchas gracias.