Por Arturo Vásquez Urdiales
El Increíble Legado del Padre Jeringas
El padre vivo que puede estar en dos lugares al mismo tiempo
Un ejemplo de como el Padre Rojo pudo haber actuado en el pasado
El “Padre Jeringas” y su don de bilocación
Este Santo señor es contemporáneo, mexicano y no parte de la historia o cartas del pasado, su conocimiento es verídico y actual*.
En el vasto mundo de la fe católica, surgen historias que desafían la lógica y la comprensión humana. Hoy, en nuestro "Apunte Diario sobre Letras Hipnóticas", exploramos la vida extraordinaria del sacerdote sinaloense, Héctor Orozco Gutiérrez, más conocido como el "Padre Jeringas" o el "Padre Jeringuitas".
Su historia es un testimonio vivo de una fe inquebrantable y fenómenos paranormales que han dejado perplejos a creyentes y escépticos por igual.
El Padre Jeringas nació en León, Guanajuato, en 1942, en una familia humilde. Desde temprana edad, sintió el llamado de Dios y se unió al seminario a los 11 años. A lo largo de su vida, se ha entregado por completo al servicio de quienes más lo necesitan, visitando hospitales, asilos, cárceles y cualquier lugar donde el sufrimiento humano se haga presente.
La cuestión bastante extraña es que puede estar en 2 lugares al mismo tiempo
Su apodo, "Padre Jeringas", proviene de un acto de amor y compasión. Cuando los médicos no le permitían acercarse a las incubadoras en los hospitales, él optaba por rociar agua bendita con una jeringa para bendecir a los recién nacidos. Este gesto sencillo pero significativo le ganó su apodo y el cariño de aquellos a quienes atendía.
Sin embargo, lo que realmente ha asombrado a muchos es su don de la ubicuidad, un fenómeno que desafía toda explicación científica. Se le atribuye la capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo. Testigos afirman haberlo visto en diferentes lugares, orando y brindando consuelo a los enfermos, mientras él mismo afirma que este don proviene de Dios y solo se manifiesta cuando el Señor lo desea.
La historia del Padre Jeringas está repleta de testimonios de sanación y milagros. Desde la desaparición de cáncer hasta la liberación de personas perturbadas por el demonio, su obra se ha convertido en un faro de esperanza para aquellos que lo han conocido.
No obstante, su humildad sigue siendo su rasgo más destacado. A pesar de la fama que ha adquirido, continúa su labor con devoción y sin perder su conexión con la comunidad. En cada paso que da, lleva consigo su rosario, su jeringa y escapularios, dispuesto a brindar consuelo y sanación a quienes lo necesiten.
El Padre Jeringas es más que un sacerdote; es un símbolo viviente de la fe católica y el servicio a la comunidad. Su historia nos recuerda que la fe puede mover montañas y que los milagros aún ocurren en nuestro mundo. Su legado perdurará como un ejemplo de amor, compasión y entrega desinteresada a los demás. Que su historia continúe inspirándonos a todos a hacer el bien en el mundo y a mantener viva la llama de la fe en nuestros corazones.
Capítulo 2: El Legado de la Compasión
En el corazón de Culiacán, Sinaloa, una figura vestida de blanco, con una mirada serena y cabello canoso, camina lentamente por los pasillos de un hospital. Este hombre es el Padre Jeringas, un sacerdote cuya presencia trasciende las paredes de la iglesia y llega a los rincones más oscuros de la humanidad.
El Padre Jeringas nació en León, Guanajuato, en una familia sencilla. Desde una edad temprana, su fe en Dios lo guió hacia el camino del sacerdocio. A los 11 años, ingresó al seminario y comenzó su viaje espiritual, que lo llevaría a ser conocido en todo México y más allá.
Su apodo, el "Padre Jeringas", proviene de un acto de compasión que lo definió. Cuando los médicos no le permitían acercarse a los recién nacidos en las incubadoras, él encontró una manera ingeniosa de bendecirlos: utilizando una jeringa llena de agua bendita. Este gesto simple pero poderoso simboliza su compromiso de llevar la palabra de Dios a quienes más lo necesitan.
Pero lo que realmente distingue al Padre Jeringas es su don de la ubicuidad. Testigos afirman haberlo visto en dos lugares al mismo tiempo, orando con devoción y brindando consuelo a los enfermos. Él atribuye este don a la voluntad divina, un recordatorio de que la fe puede mover montañas y superar las limitaciones humanas.
A lo largo de los años, ha enfrentado desafíos en su salud, pero él rechaza las afirmaciones de su propia mortalidad. A sus 74 años, se describe a sí mismo como cada vez más joven, una afirmación que refleja su espíritu inquebrantable y su fe en Dios.
El Padre Jeringas no se limita a visitar hospitales; también se aventura en las calles de Culiacán, llevando su mensaje de amor y redención a quienes lo necesitan. Su labor incluye la realización de exorcismos, o como él los llama, "liberaciones", un acto valiente que desafía las fuerzas oscuras.
Pero su humildad es lo que más impresiona. A pesar de la fama que ha adquirido, él sigue siendo una persona sencilla y servicial. A menudo lo encuentras en eventos sociales y religiosos, rodeado de seguidores que buscan su bendición y un toque de sus jeringas.
La historia del Padre Jeringas es un recordatorio poderoso de que la compasión y la fe pueden cambiar vidas. Su legado perdurará como un faro de esperanza en un mundo a menudo oscuro y complicado. En su presencia, vemos la posibilidad de hacer el bien en el mundo y encontrar la divinidad en los lugares menos esperados.
En el próximo capítulo, exploraremos más a fondo los testimonios de sanación y los milagros que han marcado la vida de aquellos que han cruzado su camino.
3 fuentes
Directamente de la fuente:
TESTIMONIOS DE SANACIÓN
César es su asistente desde hace más de 18 años. Siempre apoyando al padre Héctor Orozco, discreto, servicial, atento a la más mínima petición del sacerdote.
“Fue un llamado que me hizo Dios de estar cerca del padre Orozco”, dice.
Luego ante las largas jornadas del sacerdote, de sus andanzas con eso del don de bilocación, de los milagros que realiza y de los exorcismos que hace, de manera discreta contesta:
“Yo lo único que puedo decir es que todo pasa porque Dios quiere y Dios actúa, a través del padre Orozco. Si Dios le dio los dones es para el bien de su pueblo”.
Pero no sólo se dedica a andar toda la noche por los lugares donde la gente sufre, también los jueves, pero que desde esta semana cambió a los miércoles en el Templo de San Judas Tadeo lleva a cabo la misa de sanación, devoción que tiene el ‘Padre Jeringas’, “porque Dios es el instrumento para que yo sane a muchas personas. Unas lo hacen de inmediato, otras poco a poquito”, señala.
“Nos da el agüita de sanación”, dicen los asistentes.
Nunca se niega acercar a la gente a Dios, deja todo por sanar el alma con la oración.
Aseguran que da misa al mismo tiempo, en distintos lugares.
“Para Dios no hay límites”, contesta el padre.
Las enfermeras, los médicos, lo ven como un ser superior, lo respetan, pero sobre todo, lo catalogan un santo.
“Para mí es una fantasía…pero la verdad de tanto que me cuentan, de lo que yo he visto, quiero creer. Lo que yo vi y nadie me lo contó, fue que hace unos tres meses, no le alcanzaban los escapularios para darle a quienes estaban en el hospital, se le acercaron familiares de pacientes y él, no sé cómo le hizo, pero de repente los tres, cuatro escapularios se convirtieron en una enorme madeja enmarañada. Para todos alcanzó”, narra Estefanía, una enfermera que se encuentra entre incrédula y creyente.
Macrina, una de sus fieles seguidoras, asegura que durante una evangelización en Navolato, le tocó ver un milagro. Una señora tenía cáncer y su mayor preocupación era dejar en el abandono a su única hija de seis años, el ‘Padre Jeringas’ la confesó, le pidió orar con mucha fuerza, a los días que fue a hacerse los estudios su cáncer había desaparecido.
“Eso a mí nadie me lo contó, porque yo viví de cerca el calvario que pasaba mi cuñada, primero la enfermedad, la falta de recursos y la angustia de que su hija iba a quedar completamente sola, no tiene padre ni hermanos, ahora, gracias a Dios cuenta con su madre sana y agradecida”.
La verdad a mí me robó el corazón desde que lo conocí. Me dicen que estoy loca, porque lo he visto acompañando a un enfermo, me retiro de esa sala, llego a otro pabellón y ahí está… Tendría que volar para estar en la posición en la que me lo he encontrado, agachado en el regazo de otro enfermo, además, el padre camina lento, cansado y no es posible que esté en dos lugares a la vez, a veces me guardo este relato y otros muchos del padrecito, no quiero que me juzguen, pero es Dios quien baja al mundo terrenal en el cuerpo del padrecito”, señala una enfermera del IMSS, quien para que no la juzguen, “mejor guárdeme el anonimato”.
Lo que más llama la atención a los doctores, es la visita inesperada del padre, que sin ser llamado al lecho de un moribundo, llega inesperadamente, le da los santos oleos y con ese sigilo que llega, así se retira…como algo divino.
También se le atribuye la realización de exorcismos, que él les llama “liberación”.
“El demonio es una realidad, por eso hacemos liberaciones. A las personas que están perturbadas por el demonio la ayudamos para que renuncien a él y se conviertan. Que estén cerca de Dios, que huyan del pecado”, explica.
Invitado a eventos sociales y religiosos, el ‘Padre Jeringas’ parte plaza, la gente lo sigue, como si fuera un artista, no le piden su autógrafo, le piden que les permita tocarlo, que les dé escapularios…y él se deja querer, siempre orando, les lanza agua bendita con su inseparable jeringa.
Finalmente, el padre Jeringas les manda una salutación a los lectores:
(De conformidad con la fuente que abajo cito)
“Recuerda que Dios te ama y quiere lo mejor para ti, que seas feliz, que vivas en plenitud de vida. Tenemos un arma muy poderosa que es el Santo Rosario para proteger a la familia… porque no hay problema que no tenga solución. Que Dios te bendiga”.
Puede ver usted:
Con afecto Arturo
arturodavidescritor@protonmail.com
Si considera que es de su interés la presente colaboración, le pido que la reenvié con a sus contactos y grupos, fomentemos el hábito de la lectura.








