Diálogos Oaxaca/Staff Indigo
Líderes sindicales, de comerciantes y transportistas se han aprovechado de sus relaciones políticas para tejer redes de extorsión que les permiten ampliar sus zonas de influencia y cometer robos con violencia y despojo de inmuebles, entre otros delitos.
Fuentes del Gobierno de México, de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Omar García Harfuch y de otras áreas de inteligencia, tienen identificados a líderes de agrupaciones sindicales de transportistas y comerciantes, que en realidad son grupos de choque, dentro de la estrategia nacional para debilitar a estos grupos, en otros estados han ya desarticulado este tipo de organizaciones criminales y todo indica que Oaxaca no será la excepción.
Una de ellos es Guadalupe Díaz Pantoja de la Confederación Libertad, quien se encarga de distribución de sustancias prohibidas a través de taxistas que pertenecen a su gremio, a quienes recluta usando la violencia y la intimidación, quien además cobra piso por “dejar pasar” por su ruta a taxistas de otros sitios que no son afines a ella.
Recientemente, se le denunció legal y públicamente por despojar de puestos a comerciantes de la Central de Abasto, así como de amenazar de muerte a comerciantes que no habían pagado su respectiva cuota.
Fuentes Federales ubican a Iván Villaseca líder de la Confederación Joven de México, como un generador de violencia en la entidad oaxaqueña, extorsión, amenazas y trasiego de enervantes le representan ingresos millonarios, así como negocios al margen de la ley.
Los abusos de Iván Villaseca no se limitan a la sociedad o al gremio constructor, sino que también incluso a sus propios agremiados, quienes tienen que pagar altas cuotas a través de sus delegados sindicales para “dejarlos trabajar”.
Autoridades del Estado de Oaxaca capturaron en 2017 a Marco Antonio Sánchez Cruz líder obrero y transportistas cobijado en aquel entonces por las siglas de la CTM, hoy bajo la impunidad y protección de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) - FITO, quien fue acusado de un múltiple homicidio perpetrado en 2013, por ello, se le giró orden de aprensión.
Al momento de su detención al menos 8 guardaespaldas de Marco Sánchez quienes estaban fuertemente armados, intercambiaron fuego con Agentes Estatales de Investigación.
Sin embargo, tras su liberación Marco Sánchez continuó cometiendo diversos delitos entre los que destacan la extorsión, la amenaza y la intimidación, no limitándose solo a la ciudadanía en general, sino también a comerciantes y empresarios, a quienes se les obligaba a pagar derecho de piso o atenerse a las consecuencias.
Autoridades ministeriales cuentan con varias carpetas de investigación por diversas denuncias contra Carlos Alberto Mejía Gil, quien también bajo la protección de las siglas de la CTM ha tejido una red de extorsión por toda la entidad oaxaqueña, pasando por obreros, comerciantes y empresarios quienes puntualmente tienen que pagar derecho de piso, ante el temor de su integridad física o patrimonial.
Otro caso que siguen de cerca las autoridades Federales y Estatales es el caso de René Balderas, quien durante la pelea por la plaza fue protagonista de varios enfrentamientos con grupos antagonistas con armas de uso exclusivo del ejército, desatando una ola de violencia y terror.
Salvador René Balderas es acusado de extorsión, despojo y robos descarados, pues se le atribuyen dichos delitos a través de su grupo cercano de guardaespaldas quienes comandan grupos de choque, quienes a plena luz del día violentan el patrimonio de la ciudadanía, y quien en su historial delictivo ha desfilado bajo el amparo de la Confederación Joven de México, CATEM y Sindicato Libertad|
Por su parte, Iván Ríos Suárez, alias “El Cuquis”, junto con su hermana Indira Janet Ríos Suárez, alias “La Contadora”, quienes, a su vez, son hermanos de “El Oaxaco”, han sido identificados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como parte de una célula criminal que opera en la entidad bajo el amparo de la fachada sindicalista como lideres de la CTM, sin embargo, sus operaciones por los que se han enriquecido son actividades ilícitas entre los que destacan el narcomenudeo, tráfico de personas y la extorsión.







