Diálogos Oaxaca
Seguimos luchando por justicia para Tomás Martínez a 4 años y 4 meses del crimen de Estado, reiteró en comunicado la Comisión Política Estatal del Frente Popular Revolucionario (FPR).
El pronunciamiento hecho a la víspera del año nuevo, la organización social sostiene que en Oaxaca, la política de la autodenominada “Primavera oaxaqueña” va esclareciendo su papel en la aplicación de los proyectos determinados por la continuidad neoliberal, tanto para la instalación de corredores industriales, la modernización carretera para traslado de mercancías, la rehabilitación de puertos comerciales, el sostenimiento de proyectos mineros.
Asimismo en la entidad ve como se intentó legislar para aperturar a la iniciativa privada las tierras ejidales, se incrementó el precio del transporte público en la ciudad, se eliminaron bases laborales en la burocracia, se eliminaron derechos laborales de trabajadores del sector salud, en tanto que las demandas esenciales de las comunidades son mediatizadas y poco atendidas.
“Esta conducta general es propia de la socialdemocracia en el poder que poco a poco abandona las demandas populares y pasa a asumir un papel mayormente autoritario, de ello que también en Oaxaca la militarización es una realidad para salvaguardar los mega proyectos más que la seguridad social.
En ese contexto, continúa la organización, el tema de justicia sigue siendo una demanda central, han pasado 4 años y 4 meses del asesinato del activista regional en la Sierra Sur Tomás Martínez Pinacho, 3 años del asesinato de Manuel Cartas, 2 años del asesinato de Francisco Jiménez y 7 meses del asesinato de Mario Hernández, de quienes han pedido al estado justicia y mientras no la haya mantendrán su voz en alto.
Finalmente reiteran que se está llegando al fin del año 2024, donde trasciende el cambio de gobierno federal con Claudia Sheinbaum como presidenta ya en funciones y el segundo año de mandato de Salomón Jara en Oaxaca.
Como también en México, continúa prevaleciendo un clima de violencia generalizado en diversos estados y el avance sin titubeos de los megaproyectos de la actual administración, en donde el sureste mexicano se industrializa para darle oxígeno a los capitales trasnacionales.








