Por Arturo Vásquez Urdiales
Jaime Lucero: El nahual de la mixteca que cruzó sin saber nadar y se volvió imperio
- Hypnos y la transformación del nahual
En la mitología griega, Hypnos —el sueño— habitaba una cueva profunda donde ningún rayo de sol podía penetrar. A la entrada crecían adormideras y hierbas somníferas, y del lecho del dios manaba el río Lete, el olvido. Sus hijos, los oniroi, visitaban a los mortales para tejer visiones.
Pero en Mesoamérica existía otra figura, igualmente poderosa y vinculada a la transformación: el nahual. Aquel que, según las creencias ancestrales, tiene la capacidad de cambiar de forma, de transitar entre mundos, de convertirse en animal o en viento, en sombra o en luz. El nahual no olvida: recuerda siempre su origen, y en esa memoria encuentra su fuerza.
Jaime Lucero tuvo un encuentro con un nahual cuando era niño, en su pueblo de la mixteca poblana. La curandera le dejó un mensaje que tardaría décadas en comprender: "Tú vas a cambiar, pero en ese cambio vas a poder ayudar a hacer cambios más grandes".
No sabía entonces que ese cambio se llamaría migración. No sabía que cruzaría un río sin saber nadar. No sabía que se convertiría en empresario, en líder, en la voz de once millones de mexicanos. No sabía que, medio siglo después, su historia sería contada en un libro titulado Un nahual en el imperio.
Hablo de Jaime Lucero.
- El muchacho que no sabía nadar (Puebla, años 50-70)
En lo profundo de la mixteca poblana, en un pueblo sin nombre que apenas aparecía en los mapas, creció Jaime Lucero. Era uno más entre tantos muchachos que veían el horizonte y sabían que, para sobrevivir, había que irse. La tierra no daba lo suficiente. El futuro no llegaba.
El 15 de septiembre de 1975, Jaime tomó una decisión que cambiaría su vida y la de miles más. Cruzó el río Bravo —río Grande, del otro lado— sin saber nadar. No es una metáfora: literalmente, no sabía nadar. Arriesgó la vida en una corriente que se ha cobrado miles de muertos, porque la necesidad era más fuerte que el miedo.
Lo deportaron la primera vez. Y la segunda. Pero Jaime entendió algo que muchos migrantes entienden en la médula de los huesos: el regreso no es una opción cuando no hay nada a qué regresar. Siguió intentando. Hasta que lo logró.
III. El imperio desde cero: Gold and Silver Inc.
En Estados Unidos, Jaime Lucero comenzó como todos: trabajos precarios, jornadas interminables, el inglés como asignatura pendiente, la mirada siempre puesta en cómo avanzar. Pero tenía una cualidad que lo distinguía: no solo trabajaba, observaba. Aprendía de los negocios, de las oportunidades, de los espacios vacíos que otros no veían.
Con los años, fundó Gold and Silver Inc., una compañía de logística y transporte que se convertiría en una de las más exitosas del noreste de Estados Unidos. De la mixteca poblana a los muelles de carga de Nueva York y Nueva Jersey. Del muchacho que no sabía nadar al empresario que movía mercancías por todo el país.
Pero Jaime no se conformó con el éxito personal. Algo en él —quizá el nahual que lo había marcado de niño— le decía que el cambio individual debía transformarse en cambio colectivo.
- Fuerza Migrante: poder económico y político a través de la educación
Jaime Lucero fundó Fuerza Migrante, un movimiento binacional apartidista conformado por mexicanos y mexicanas en el exterior. Su lema es una declaración de principios: "poder económico y político a través de la educación".
No se trata de caridad, ni de asistencia social, ni de limosna. Se trata de empoderamiento. De que los migrantes entiendan que son una fuerza económica —las remesas son la principal fuente de ingresos de México— y también una fuerza política. De acuerdo con datos censales recientes, hay alrededor de 11 millones de mexicanos viviendo en Estados Unidos, a los que se suman 39 millones de personas de origen mexicano. Es una población suficiente para darle vuelta a las elecciones en Estados Unidos, donde representan el 20% del poder electoral, pero apenas tienen el 2% de oficiales electos.
Esa disparidad es la que Fuerza Migrante busca corregir. Desde sus oficinas, ubicadas a pocas calles de la Casa Blanca, envían un mensaje claro: "Aquí estamos, listos para abrazar esos retos".
- Los diputados migrantes: un logro histórico
Uno de los mayores logros de la lucha de Jaime Lucero y Fuerza Migrante ha sido la representación política de la diáspora en el Congreso mexicano.
En 2021, llegaron los primeros 11 diputados migrantes. En 2024, fueron siete diputados y una senadora. Esto se consiguió pese a la oposición consistente de los partidos políticos tradicionales, que interpusieron recursos legales para impedir estas candidaturas.
El periodista Maurizio Guerrero, autor del libro Un nahual en el imperio, explica la importancia de este logro: "Los migrantes hemos sido por varios años la principal fuente de ingresos para la economía mexicana, mediante las remesas, y al mismo tiempo se nos han regateado nuestros derechos políticos, ya que sólo se nos concibe como agentes económicos".
Esa es la batalla de fondo: dejar de ser solo billeteras y convertirse en ciudadanos con voz y voto. La migración mexicana, en gran parte, fue forzada por la violencia o la pobreza. Es una deuda histórica que el Estado mexicano tiene con su diáspora.
- "Tenemos que ir a tomar el poder. ¡Sí se puede!"
En el contexto actual, con una campaña de odio sistemático contra los migrantes, con redadas, con deportaciones exprés, con el miedo como arma de control, la voz de Jaime Lucero resuena con fuerza.
"Las noticias que vemos cumplen con su cometido de infundir miedo. Miedo a todos los sectores de nuestras comunidades más desprotegidas que están siendo afectadas por las redadas. Llevamos décadas viviendo esto, pero actualmente es mucho peor, porque tienen más difusión para lograr que el miedo nos impida trabajar y tener una vida".
Su respuesta a ese miedo no es la resignación, sino la ofensiva:
"Tenemos que ir a tomarlo, tanto el poder económico como el político, porque nadie nos lo va a venir a ofrecer. Tanto en México como aquí, porque somos una comunidad binacional, hay que hacer ese esfuerzo de empezar el cambio, apoyarnos unos a otros, difundir nuestra palabra y nunca olvidar que tenemos el compromiso de actuar juntos. ¡Sí se puede!".
VII. El libro: "Un nahual en el imperio"
En diciembre de 2025, se publicó Un nahual en el imperio, escrito por Maurizio Guerrero, periodista mexicano radicado en Nueva York. El libro cuenta la historia de Jaime Lucero y su lucha por los derechos de la diáspora mexicana.
Guerrero describe a Lucero como "un empresario muy exitoso que al mismo tiempo nunca se olvidó de su comunidad y en vez de apoyar a fundaciones él mismo tomó la batuta desde Fuerza Migrante". Sin aspiraciones políticas personales, pero apoyando a quienes desde este ámbito pueden hacer la diferencia.
El libro no es solo una biografía. Es un intento de "arrojar luz a la discusión sobre qué está pasando con los migrantes latinos y mexicanos en Estados Unidos". En un momento donde Trump ha lanzado una campaña de odio consistente desde su primera candidatura, criminalizando y estigmatizando a los mexicanos, esta discusión es más urgente que nunca.
VIII. Hipnóticas reflexiones sobre el nahual
Las letras hipnóticas, decíamos al principio, participan del sueño. Y la historia de Jaime Lucero tiene algo de sueño —o de profecía cumplida— según se mire.
Porque este hombre, que cruzó el río sin saber nadar, que fue deportado y volvió a intentarlo, que construyó un imperio desde la nada, que fundó un movimiento para dar poder a los suyos, este hombre encarna la paradoja del migrante mexicano: es visto como amenaza, pero sostiene la economía; es despreciado, pero financia el desarrollo; es invisible, pero podría definir elecciones.
Como José Mendoza López en las Ardenas, como Marcelino Serna en Saint-Mihiel, como Marcelina Bautista en Ginebra, Jaime Lucero demuestra que la grandeza no entiende de papeles. Que un nahual de la mixteca puede enseñarle a un imperio lo que significa la fuerza de la razón.
Hoy, cuando los migrantes son perseguidos, encerrados, deportados, la historia de Lucero nos recuerda algo fundamental: somos una comunidad binacional. Nuestros problemas y objetivos son los mismos. Nuestra fuerza está en la unión. Nuestra voz, en la representación política.
- La estirpe de los que transforman
Lo extraordinario de Jaime Lucero no es solo lo que logró, sino lo que entendió: que el éxito individual, sin lucha colectiva, es una victoria vacía. Por eso fundó Fuerza Migrante. Por eso impulsó las candidaturas de diputados migrantes. Por eso repite una y otra vez: "poder económico y político a través de la educación".
En un país como México, donde los migrantes son llamados "héroes" cuando envían remesas pero olvidados cuando reclaman derechos, su lucha es una grieta en el muro de la hipocresía.
El nahual le dijo que cambiaría, y que en ese cambio podría ayudar a hacer cambios más grandes. Medio siglo después, Jaime Lucero ha cambiado no solo su vida, sino la vida de millones. Ha transformado el miedo en organización, la exclusión en poder político, la diáspora en fuerza.
- Epílogo: la cueva de Hypnos y el imperio del nahual
La cueva de Hypnos, la del dios del sueño, tenía una entrada cubierta de adormideras. Quienes entraban, olvidaban. Quienes salían, recordaban apenas sombras.
Pero Jaime Lucero no olvidó. Recordó siempre de dónde venía, a quiénes representaba, por qué luchaba. Recordó el mensaje del nahual. Y en ese recordar, construyó algo más poderoso que cualquier olvido: un movimiento.
Hoy, cuando un migrante mexicano en Estados Unidos sabe que puede votar, que puede organizarse, que puede aspirar a un cargo público, debe saber que eso no cayó del cielo. Lo conquistaron hombres como Jaime Lucero, que cruzaron ríos sin saber nadar, que construyeron imperios desde cero, que convirtieron el miedo en poder.
El nahual de la mixteca se volvió imperio. Y ese imperio somos todos.
Con afecto y admiración perpetua,
Arturo Vásquez Urdiales
Fuentes: Yahoo Noticias / Erendira Aquino; Milenio / Vicente Gutiérrez; Grano de Sal Ediciones.







