Diálogos Oaxaca
"Oaxaca es una ciudad-espejo, donde el pasado prehispánico y el virreinal se miran", reconoció el Regidor de Centro Histórico y Patrimonio Mundial del Municipio de Oaxaca de Juárez, Antonio Álvarez Martínez, al dar la bienvenida a los asistentes a la ceremonia del 38 Aniversario de la Declaratoria de la capital del Estado y Monte Albán, como Ciudad Patrimonio Mundial por la UNESCO.
"Nos encontramos hoy, 11 de diciembre, atestiguados por la presencia inigualable de este Monumento Histórico: el Templo y Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán", reflexionó el Concejal.
"Desde este espacio abierto, rodeados por la majestad de la cantera y la memoria de siglos, conmemoramos una fecha que va más allá de un aniversario local".
Ante el presidente municipal Raymundo Chagoya Villanueva, así como invitados y ciudadanos de la Verde Antequera, Álvarez Martínez refirió que treinta y ocho años atrás, el mundo giró su mirada hacia este valle, y a través de la voz de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reconoció que la grandeza de Oaxaca no es un tesoro privado, sino un legado que pertenece a la conciencia universal.
Afirmó que "no es este un día para la celebración efusiva, sino para la reflexión profunda sobre la magnitud de ese reconocimiento".
Asímismo recordó que la declaratoria de 1987, que unió bajo el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad tanto al Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca como a la Zona Arqueológica de Monte Albán, no fue un acto de cortesía, sino un reconocimiento a la excepcionalidad.
"Piensen en el concepto de valor universal excepcional. Se nos incluyó en una lista donde coexisten las pirámides de Giza, la Gran Muralla China y la Acrópolis de Atenas. ¿Qué vio el mundo en nosotros?
Vio la magistral simbiosis de dos épocas monumentales:
Monte Albán: La cima tallada hace más de 2,500 años. Una metrópoli zapoteca que fue el centro político y ritual de una civilización pre clásica. La Plaza de los Danzantes, el Edificio "J" con su orientación astronómica, no son solo ruinas; son el testimonio de que en este suelo floreció el conocimiento más sofisticado del continente.
Oaxaca Colonial: El trazo de la Antequera. Trasladada y refundada en 1529, nuestra ciudad se levantó con un plano de retícula casi perfecta, un diseño renacentista que, a pesar de los temblores, se mantuvo con una coherencia estética que deslumbra. La piedra verde de los conventos, la profusión del arte barroco novohispano en templos como este majestuoso conjunto de Santo Domingo de Guzmán, son la expresión de una época donde la fe se hizo arquitectura."
Asímismo puntualizó que la UNESCO, al fusionar ambos sitios en la declaratoria, nos recordó que Oaxaca es una ciudad-espejo, donde el pasado prehispánico y el virreinal se miran y se contienen mutuamente, ofreciendo una narrativa ininterrumpida de cinco siglos de urbanismo.
"Esta declaratoria nos confiere un privilegio inmenso, pero también una obligación ética. Nuestra responsabilidad trasciende la administración local; es una fianza de custodia otorgada por la comunidad internacional".
"Más que un voto de silencio, este 11 de diciembre debe ser un momento de profunda gratitud y reconocimiento. Una pausa para honrar el eco de los canteros que trabajaron la piedra verde, de los constructores que cimentaron su fe y su arte, y de los habitantes que, con su vida diaria, han sostenido y salvaguardado esta joya a través de los sismos y del tiempo."
En este mismo sentido recalcó que debemos honrar la declaratoria asegurando que la belleza arquitectónica no se desvanezca y que el espíritu que la creó el espíritu oaxaqueño- siga latiendo. El respeto a nuestro patrimonio es el respeto a nuestra identidad; es garantizar que las futuras generaciones no solo lean sobre la historia, sino que puedan caminarla, vivirla y sentirla entre estos muros monumentales.
"Que este trigésimo octavo aniversario sirva para reafirmar nuestro compromiso con el rigor en la conservación, con la promoción cultural y con la transmisión de esta herencia".
Finalmente, subrayo que Oaxaca no es solo una ciudad; es una cápsula del tiempo custodiada por nosotros y honremos la confianza depositada por la UNESCO.








