“Sólo deseaba que mi paciente se fuera bien”: Luis Alberto Pérez Mendez

Montserrat CASTELLANOS

El médico Ortopedista Pediatra, Luis Alberto Pérez Mendez acusado de homicidio doloso y quien se encuentra preso en el penal de Santa María Ixcotel, envió una carta desde el interior del Cereso en la que aclara que él no mató al pequeño Edward y que por el contrario hizo todo lo posible por salvarle la vida.

La misiva de cuatro cuartillas en las cuales narra las vicisitudes a las cuales se enfrentó en su época de estudiante de medicina, durante su internado y en los años que duró la especialización, lamenta que hoy la sociedad trate de “crucificarlo”, cuando lo único que intentó es que su paciente “se fuera bien”.

Aclara que nunca imaginó que el menor de edad “presentaría la reacción alérgica más severa de todas a un medicamento que jamás se le había administrado. Cualquiera sabe que eso es imposible de saber, pero dicen que lo maté y con dolo”.

“Hoy dicen que maté a propósito a uno de mis pacientes, que lo maté con dolo. Me acuerdo muy bien de él, todos los días le pienso, me dolió en el alma, ya me sentía triste; ahora con esto me siento más. No entiendo nada de nada de leyes, no sé qué hacer, lo único que se hacer es ser médico. No entiendo nada”.

Reconoce que en sus años de estudiante de medicina y ya como médico especialista ha aprendió que “no se puede salvar a todos, muy a mi pesar he visto personas morir y la conceptualización filosófica de la muerte que tengo es diferente ahora. Me considero una persona sumamente sensible, siento que me muero cuando cada paciente está aún en proceso de recuperación, porque yo soy su cuidador”.

Afirma que su mayor deseo es que todos sus pacientes se vayan bien, que sonrían y eso al final del día, que aún sigue siendo extenuante, es lo que le da fuerzas.

Lamenta que ahora con el proceso judicial que se sigue en su contra, vayan “a meter a la cárcel al niño de 18 años que fui, a toda mi historia”.

Medita que, si es que Dios existe, “yo sé que es el único que sabe que yo intenté con toda mi alma que mi paciente se fuera bien, quien iba a pensar que presentaría la reacción alérgica más severa de todas a un medicamento que jamás se le había administrado. Cualquiera sabe que eso es imposible de saber, pero dicen que lo maté y con dolo”.

Asevera que aun cuando los familiares del menor aseguran se irá al “infierno”, eso no es cierto porque lo que hoy vive “es mi infierno y el infierno ya lo conozco muy bien”.

Concluye la misiva citando una de las siete palabras de Jesucristo después de haber sido crucificado: “Mi querido Dios (…) ¿porqué me has abandonado?” cuando él sólo deseaba ser el mejor doctor del mundo.

 

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