Se cumplie 1 semana del sismo; reinó el silencio en “zona cero” de Juchitán

Juan Carlos MEDRANO / Francisco RAMÍREZ

 JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca.- Son las 23:49 horas del 14 de septiembre, una semana después de que se registrara el terremoto más devastador en la historia del país. La avenida 16 de Septiembre justo frente a lo que aun queda del Palacio Municipal y de mercado 5 de Septiembre esta en completa calma, contrario al bullicio que privaba hace una semana.

Hoy todo es tristeza y desolación. El olor a tierra mojada invade el ambiente, el cielo --como si llorara la tragedia--, suelta una ligera llovizna.

Hoy solo una maquina retroexcavadora de la Sedena es mudo testigo de lo que aun queda de pie y que en breve será demolido.

La avenida 16 de Septiembre no es lo que hasta hace una semana era, los taxis, mototaxis esta noche ya ni siquiera hacen sitio en el lugar que tienen destinado, por el contrario la zona es comparada con un cementerio por lo solo que se ve. Un cuarteto de perros rompe por un instante el silencio con sus ladridos, después otra vez reina el silencio.

Dialogosoaxaca.com está presente en lo que un día fue el mercado 5 de Septiembre y el Palacio Municipal, de los cuales hoy no queda nada y que fue la zona más devastada por el movimiento telúrico.

Aun no cae la noche en esta municipalidad de la región del Istmo de Oaxaca y el temor se apodera de su gente. Desde el pasado 7 de Septiembre las cosas no son igual, un terremoto de 8.2 grados en la escala de Richter cambió la vida de muchos.

En las calles aledañas a la llamada “zona cero”, aún es importante el andar de transeúntes, pero con el transcurrir de las horas este disminuye. Trabajadores del volante, mototaxistas y del servicio público, cruzan sus calles, muchos de ellos con sus unidades vacías.

La hora: 23:49. Jueves 7 de septiembre. La tierra se estremeció y su fuerza devastó cuatro de 41 municipios de la Región: Juchitán, Asunción Ixtaltepec, Unión Hidalgo y Matías Romero. Potentes ondas sísmicas acabaron con el legado histórico y cultural de muchas de estas poblaciones, quienes a ocho días de la tragedia aún se encuentran en crisis.

“Parece una broma, pero entre los oaxaqueños se acostumbra una octava”, dice una voz que trata de ver de manera diferente el momento, cobre todo cuando el ocaso del  jueves 14 de Septiembre comienza aparecer sobre los edificios maltrechos de esta ciudad.

Un recorrido por el primer cuadro esta ciudad, muestra aún de pie el palacio municipal, el edificio ejidal, el mercado público “5 de Septiembre”, el Centro escolar Juchitán, el Templo de San Vicente Ferrer, la Casa de la Cultura y el domicilio de que fuera el mítico General Charis; todos en los próximos días tendrán que ser demolidos.

Por la tercera, quinta y sexta sección de Juchitán, se pueden ver más edificios colapsado o fracturados, sus dueños, preparan la noche, como ha sido desde hace siete días, el dormitorio será la calle, el riesgo de una réplica está latente.

De acuerdo con reporte de las autoridades municipales, a ocho días de la tragedia, solo en Juchitán, de sus 110 mil habitantes, el 35 o 40% de su población vive fuera de sus domicilios; un 15 por ciento llega al albergue temporal dispuesto en el Tecnológico del Istmo el resto puede se resguarde en sus casas o en sus patios, dependiendo del grado de afectación que se tenga.

Asimismo, durante los últimos días se han entregado por parte del municipio un promedio de 1500 despensas de manera diaria, así como también se acaba de ofrecer a 200 damnificados tiendas de campaña.

Se cumplen ocho días del terremoto más potente que el país tiene historia, Juchitán aun entre el desorden trata de ponerse en pie; 200 a 300 familias llegan a estar en el albergue temporal, algunas otras llegan en busca de alimentos y donde descansa en cuando menos 13 refugios, los cuales han venido instalándose en campos deportivos, parques públicos, salones de fiesta, atrios de iglesias, en las mayor parte de las nueve secciones y callejones que componen Juchitán.

Fue en esta ciudad donde se tuvieron el mayor número de defunciones, como también salvamento de personas con vidas, dicen las autoridades, como también reconocen que los insumos que llegan y entregan son insuficientes.

Otro dato importante, hasta las seis de la tarde de este jueves se han presentado 2065 réplicas del sismo, las cuales se han dejado sentir en la región del Istmo, la más fuerte de ellas alcanzó los 6.1 grados en la escala de Richter.

A ocho días de la tragedia, en las calles de Juchitán se han comenzado a sentir los efectos de la inseguridad que priva por las noches; algunos vecinos hablan de intentos de actos de rapiña, los cuales  a decir de la autoridad municipal, son sólo “rumores”, aunque en días pasados la Policía Federal Preventiva detuvo a un par de delincuentes.

Este viernes, algunas de las víctimas de aquel trágico jueves habrán de cumplir su nueve días, en muchos hogares se espera una celebración especial para lo que se conoce como “levantamiento de la Cruz”, la cual en esta región del estado tiene un sincretismo muy particular.

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