“Ocurrencias” seguir sembrando flores y dañando árboles del Zócalo y Alameda

Francisco RAMÍREZ

El ornamento dispuesto con motivo del Día de Muertos, en Jardineras del Zócalo y la Alameda de León, siguen siendo “ocurrencias” y sólo dañan el arbolado de este punto de la ciudad; cuestionó el ambientalista Naxario García Ramírez, quien insistió que el gasto que se hace mensualmente en la “siembra de plantitas” debería de canalizarse para salvar a los emblemáticos ejemplares de la ciudad.

Luego que la  Coordinación de Espacios Públicos y Recreativos del Gobierno del Estado, a cargo de Oscar Ramírez González, sembrara de nueva cuenta plantas de ornato en las jardineras del Zócalo y la Alameda, así como ilustrar un panteón, como parte de los atractivos que se quiere mostrar al turismo en esta temporada, el ecologista del Colectivo de Organizaciones Ambientales de Oaxaca (COAO), calificó como grave lo que está sucediendo en este jardín y que sólo perjudican a las especies de árboles ahí plantadas.

“Pareciera que se ha oficializado la destrucción, porque vemos la ocurrencia de sembrarle plantitas que ni son endémicas y que requieren mucha agua y nada más para que el Zócalo se vea bonito,  pero se ve más bonito con sus árboles de pie”.

Aun mes de haber hecho público el daño que sufre el laurel sembrado hace 200 años en la esquina de Hidalgo, en el zócalo capitalino, García Ramírez consideró  que “Las autoridades deben ponerse de acuerdo, toda vez que lejos de hacer un bien, están dañando más a los ejemplares sembrados en este parque público.

“No se vale que un funcionario como es Oscar Ramírez González venga con ocurrencias y le siembre plantas que le hacen daño al árbol. El daño es incalculable”.

De acuerdo a lo denunciado por el ambientalistas el emblemático laurel del zócalo se encuentra gravemente enfermo. Lo atacan al menos dos plagas: el gusano barrenador y un hongo llamado ganoderma, por lo que sería una pena perder este árbol que ha visto pasar la historia de Oaxaca.

El activista señaló que estas plagas se detectaron semanas atrás, luego de que el gobierno del estado hizo unas zanjas para plantar unos ejemplares en las jardineras. “Desde entonces nos dimos cuenta de que el tronco estaba expulsando bastante aserrín”.

Agregó que hay temor de que estas plagas se puedan extender a los demás laureles del Zócalo y la Alameda. Por eso es importante intervenirlos adecuadamente y poder salvarlo.