Llegar al beisbol, algo inesperado: Jaime Brena

FRANCISCO RAMÍREZ

Su paso por el beisbol quedó resumido en 45 minutos. Los sinsabores y sacrificios son parte de su formación que hoy continúa al estar integrado a la Academia de Beisbol de los Guerreros de Oaxaca.

El oriundo de San Sebastián Etla no hecha en saco roto lo aprendido, desde cuando tomó el bate la primera vez a los cuatro años de edad respaldado por sus tíos, pues reconoce que su papá nunca practicó la disciplina.

Como también, al final de esta plática, Brena Núñez recordó que por un tiempo jugó futbol a invitación de personajes allegados a su familia, como lo es Doctor Arturo Bustamante Hernández, donde logró ser un buen anotador de goles.

“Siempre me encantó el beisbol y bueno sería saber de dónde nace el amor a este deporte, porque mi papá no era beisbolista. Lo que sí sé es que en San Sebastián Etla, de donde soy, es una tierra de mucho beisbol”.

A la par de un “café expreso”, el ex segunda base y ex capitán de los Guerreros de Oaxaca, hace un recuento de esta afición que surgió un día al lado de sus tíos, quienes a pequeña edad lo comenzaron a llevar al campo de pelota y como coloquialmente se dice: “de la vista nace el amor” y fue como se dio su carrera.

El tiempo y su gusto a este deporte llevó a que sus padres comenzaran a empaparse de lo que es este deporte, dándole siempre su total respaldo, iniciando su andar en las únicas ligas de beisbol infantil de ese entonces, la Liga del Instituto Carlos Gracida y posteriormente la Liga Monte Albán.

Es así que ante la afición de este deporte su papa, Juan Brena Ricárdez, forma la novena de los Camperitos de San Sebastián, en la cual también juegan sus primos, entre ellos: Alejandro, “Güicho”, Roque Neri, Luis Enrique, Juan Pablo, entre otros.

Todo este desarrollo dentro del beisbol era completado con los estudios básicos, donde “ni muy bueno ni muy malo” era como estudiante, como tampoco fue fiestero, porque desde entonces lo único que quería era jugar beisbol.

Así pasó de las ligas infantiles a la categoría juvenil, en la Liga Eduardo Vasconcelos, donde tocó estar al lado de Arturo Cerino, “Beto” Crespo, Raúl Espina, entre otros peloteros.

Su capacidad lo llevó a ser refuerzo en el equipo Coyotes, donde compartió “Line up” con Carlos Castilla, “Quichi” Pacheco, Blancas, Boldo, jugadores hechos y de donde comienza a surgir el gusanito de buscar un poco más allá del beisbol amateur.

Es así que antes de pasar a ser integrantes de los Guerreros de Oaxaca,  en un “try out” con Langosteros de Cancún y Diablo Rojos, busca un lugar sin mucha suerte, pero esto sirvió para saber “de que estamos hechos”.

“Hice las pruebas pero nunca me firmaron”, después  fui a una Olimpiada Juvenil y ahí tuve el acercamiento de un “scout” de Poza Rica  y “me pidió datos y quedó de hablarme, pero nunca sucedió”.

Fue hasta que llegaron los Guerreros de Oaxaca,  estando ya en plena temporada, que asistió a probar fortuna, tenía 15 años entonces, y después de varias semanas de entrenamiento le pidieron llamar a sus padres y después de ello, es enviado a la academia del Carmen Nuevo León.

SON OTROS TIEMPOS

De aquella experiencia, Jaime Brena Núñez reconoce que los parámetros de aquel entonces con los que existen ahora, para poder firmar con un equipo profesional, “son bastante altos”.

En la Academia del Carmen estuvo cuatro meses y medio, entrenando mañana y tarde, “algo que se me hizo eterno” sobre todo cuando en este tiempo estuvo encerrado, padeciendo las condiciones “climáticas extremas” de esta región del país, “hablaba con mi familia todos los lunes”, no había dinero, la comida era de mala a regular.

“QUERÍAS SER BEISBOLISTA…”

  “Ahí nos decían: quieres ser beisbolistas y bueno era todo el día beisbol”.

En esta etapa se topo con jugadores que estuvieron junto con él en Guerreros de Oaxaca, como otros que tuvieron un paso efímero por la Liga Mexicana de Beisbol, algunos de ellos  Luis Mauricio Suárez, “el chato” Vásquez, Saúl Soto, Cupertino León.

“Éramos como 200, pero en la Liga llegamos estar cuando menos unos diez. Éramos muchos, pero muy pocos jugaron a buen nivel”.

Después de estar en la Academia y antes de llegar a Guerreros, pasa por la “Rockie league” y pasa posteriormente hacer la pretemporada en Guadalajara con Guerreros, donde llegan los scouts de los Mets y lo invitan a los Estados unidos, donde  estuvo cuatro meses, para después debutar con los bélicos.

Brena reconoce que tuvo la oportunidad para seguir jugando en los Estados Unidos, pero nunca se concretó un acuerdo con la directiva de Guerreros por lo que tuvo que regresar a Oaxaca.

“Siempre hubo un interés en mí, pero todo era diferente, no hubo arreglo y me regresaron para México” al tiempo reconoce que “se quedó con la espinita clavada” y más aun cuando una figura como Vinicio Castilla vivía su mejor momento en las Grandes Ligas.

“No me frustró ese momento, porque he sido feliz con la carrera que he hecho en México y en mi tierra”, donde se convirtió al paso del tiempo en el símbolo del beisbol oaxaqueño dentro de la organización de Guerreros de Oaxaca.

Para el ex jugador es desafortunado que en Oaxaca el equipo ofrezca pocas oportunidades para el beisbolista local, durante su paso por la escuadra propiedad de Alfredo Harp Helú son  poco los  peloteros que tuvieron esa misma oportunidad que él tuviera.

“Son situaciones diferentes, cada quien vive su historia” y eso le tocó a Jorge Crespo o José Ordaz, entre otros.

“DE AQUÍ SOY”

Jaime Brena llega al primer equipo, pero no sin antes estar una temporada en las sucursales, siendo en el 2000 cuando de manera definitiva se queda en la plantilla, siendo a partir del 2001 que ya queda integrado al club, donde tiene que buscar  un lugar en el “Line Up” frente jugadores con mucha experiencia y cualidades.

“La competencia es vasta, pero definitivamente mucho tiene que ver la mentalidad, sobre todo cuando en el camino se presentan muchas adversidades.  Yo muchas veces estuve a punto de tirar la toalla”.

Reconoce que este pensamiento siempre estuvo desde su paso por la Academia del Carmen, en Liga Mexicana con Guerreros, cuando vez que no te quieren dar la oportunidad de jugar. “Pero cuando sabes bien lo que quieres, tiene bien definido tu objetivo en la vida, sabes lo que tienes que pasar para logar cumplirlo. Fue aprendizaje y supe sobreponerme a ello”.

Brena Núñez reiteró que siempre en esos momentos difíciles tuvo el respaldo de sus padres, hasta que  un día, siendo “Houston” Jiménez el manager del equipo se armo de valor para reclamar esa oportunidad y se dio.

“Le dije: Manager, dime si tienen planes para mi, para jugar, si no mándeme a otro equipo, lo que quiero es jugar y demostrarme si puedo hacerlo; sino, muchas gracias”.

Fue entonces que recibió como respuesta el compromiso de  darle la oportunidad y al poco tiempo llegó esa oportunidad y fue cuando dije “de aquí soy y no la suelto”.

Tuvieron que pasar dos años después para lograr esa titularidad que esperaba “y de ahí no la solté”.

Pero ese momento no fue tan fácil, pues a la siguiente temporada, llegó como manager Omar Rojas y  lo primero que le dijo fue; “Jaime terminaste jugando el año pasado, pero a partir de ahora empieza una nueva etapa y si tu rendimiento baja, te tendré que sentar”.

Aun cuando el ex cátcher de los Guerreros ya lo había tenido como compañero y visto sus cualidades “le habló claro” y fue entonces que tuvo que dar lo mejor de sí para dejar en el banquillo a jugadores como Fabián López.

Jaime Brena logró en 21 años de carrera cinco guantes de oro como segunda base, como también dentro de su palmarés están mil 533 imparables, que no es cuestión menor para el número 10 de San Sebastián Etla, quien además jugó mil 502 juegos y  produjo 553 carreras.

Además Brena Núñez estuvo presente en cinco juegos de estrellas, siendo el jugador de origen oaxaqueño que deja dentro de los números de la Liga Mexicana de Beisbol, algunos récords para algún próximo oaxaqueño que tenga la oportunidad de incursionar dentro del beisbol de paga.

“Ese empujoncito que fue el saber que tenía que competir con alguien por un lugar me llevó a llegar al lugar donde llegué. Nunca hubo conformismo y con el tiempo entendí que esto es de consistencia,  de cada año y no te puede tirar a la hamaca”.

Durante este tiempo dentro del profesional, Brena Núñez tuvo entre otros, como manager, al “Houston” Jiménez, Omar Rojas, Eddy Díaz, Marco Vásquez, “Chucho” Sommers, Héctor Estrada, muchos de los cuales le dieron la confianza de estar como titular en el primer equipo “pero mucho depende de uno”.

EL FINAL

Una sola lesión, en un tobillo, lo mantuvo lejos del primer equipo, como también cuenta que el apoyo que recibió en Guerreros de Oaxaca, en su tierra natal, fue fundamental, sin descartar que algún día pudiera estar en otro equipo.

El retiro ya lo venia pensando. Llegó la familia, los hijos, otras prioridades y necesidades, eso me llevó a buscar una estabilidad; porque cuando jugamos ganamos dinero, pero cuando cae el último “out” de la temporada o de la serie final, ya no te pagan, así que hay que ver de dónde sale para cubrir todas esas necesidades.

Es así que en algunas temporadas tuvo que emigrar a las ligas invernales o la del Pacífico, en esta última estuvo en equipos como Obregón donde fue campeón y con Navojoa.

“Sin duda lo más difícil que tiene el beisbol es el estar lejos de la familia, uno no se acostumbra; muchas veces también son los viajes, las comidas, los lugares donde te quedas; aunque no niego que gracias a este deporte conocí muchas ciudades, el extranjero. Hay más que agradecer al beisbol que otra cosa. Me ha dado todo lo que tengo, me ha formado y ha valido la pena”.