Haré todo lo que esté en mí para cambiar la realidad de Oaxaca: Susana Harp

Fuente: http://porelderechoasaber.org

En entrevista, la candidata de Morena al Senado de la República habla sobre su vida, su participación política desde la sociedad civil, sus propuestas sobre defensa del patrimonio intangible, su opinión sobre la reforma educativa y la postura que tendrá ante Andrés Manuel López Obrador.

Con 21 años dedicados al canto, productora musical, psicóloga, integrante de la sociedad civil, y hasta hace unos meses alejada de la política partidista, Susana Harp Iturribarría se encontró de pronto con una disyuntiva en la vida: seguir con sus actividades artísticas o aceptar la candidatura al Senado de la República que por diversas vías le ofrecía el Partido Morena, el de Andrés Manuel López Obrador, el más aventajado hacia la presidencia de la República.

La historia de si hubo o no encuesta- en la que supuestamente resultó favorecida-, queda en una interrogante, así como los merecimientos que tomaron en cuenta quienes la propusieron para este cargo, pues en la “competencia” había varias militantes que se sentían con mayores merecimientos.

“Acepté participar- con López Obrador- porque no voy sola, sino porque hay un proyecto de nación, porque a mí me invitó un grupo de gente que tiene muchos años haciendo una propuesta concreta, viable, necesaria, para estos momentos del país”, sostiene en entrevista en Por el Derecho a Saber.

“Entonces no es simplemente una voluntad, en este caso la mía. Es toda una propuesta colectiva de lo que ha realizado todos estos años Andrés Manuel López Obrador, con todo un grupo de trabajo. En este caso, (los que apuntan a ocupar una Secretaría de Estado) me da un placer infinito cada vez que puedo conocer a algunos de ellos y escuchar de viva voz los proyectos, ya aterrizados, en cada una de las probables responsabilidades”, explica.

– ¿Qué la hace distinta a los demás candidatos que compiten por el mismo cargo en los otros partidos, en las otras coaliciones?

– Pues quizás que nunca he estado en un partido político, que vengo de un sector como mucho más sensible, como es la cultura y que si gano o si no gano voy a seguir haciendo exactamente lo mismo; porque si la gente vota por mí, pues, voy a seguir trabajando por la cultura, por el desarrollo sostenible y por los derechos humanos; y si (por el contario) no gano, voy a seguir trabajando por las mismas causas en que me ha puesto la vida.

Harp Iturribarría (Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 8 de abril de 1968) acepta que en esta nueva etapa de su vida tendrá que reinventarse, por tercera vez, porque ahora tiene “más pasión para hacer cosas más concretas, que metáforas en el escenario”.

La candidata recuerda que primero ejerció “como psicóloga, pero de pronto guardó en un cajón la licenciatura – obtenida a base de mucho esfuerzo personal y familiar en la Universidad Regional del Sureste-, el posgrado y cinco años de programación neurolingüística para dedicarme al canto, y reinventarme como cantante, hacer todo, porque soy productora: chiflo, canto, pues como se dice popularmente, y ahora estoy dentro de la política”.

Confiesa no haber hecho política como se entiende de manera tradicional, aunque como ciudadana “todos quienes trabajamos desde una Asociación Civil (como Xquenda), desde un colectivo, pues todos hacemos política, pues trabajamos por el bien común, y ahora hacemos política dentro de un partido, lo que jamás imaginé”.

Susana tiene una opinión muy realista sobre lo que es hacer política desde un partido de izquierda, como Morena, pues a estas alturas “las izquierdas y las derechas están absolutamente desdibujadas”.

Sin embargo, acepta que “más que por Susana Harp, ve a la gente votando por un proyecto que sí ofrece un cambio, una perspectiva diferente y concreta para el país” a contrapelo de lo que otros institutos y aspirantes ofrecen.

Interrogada sobre qué prendas personales le pueden ver para votar por ella, sostiene que su principal característica es que “soy muy trabajadora; iba a decir terca, pero creo que eso ya me lo ganó alguien, ya saben quién, ¿verdad?, pues trato de ser lo más congruente que pueda”.

– ¿Ha pensado en algún aspecto de su personalidad que usted cambiaría?

– ¿A raíz de esta nueva etapa de mi vida o simplemente porque quiero cambiarla? Sí, precisamente quitarme un poco esta parte tan meticulosa y obsesiva; veo gente que es un poco más ligera y se la lleva más tranquila. Yo cuando hago un disco, una investigación, realmente me meto hasta “la cocina” de dicha investigación, y lo hago como si fuera el proyecto más importante para el planeta tierra. Y de pronto también esto no es tan sano porque tanta obsesión en un proyecto también te sesga, entonces sería un poco más ligera.

- ¿Hasta a dónde llegaría su compromiso con las causas de la izquierda de cambiar el régimen, modificar el modelo económico y social y evitar que los ricos se hagan más ricos y los pobres se empobrezcan más?

– Pues al tope. Eso es lo que yo creo que tiene que ocurrir y más viviendo en Oaxaca. O sea, si vives en una burbuja, bueno, podrás tener el pretexto de que no lo sabías; pero viviendo en donde vivimos, entendiendo lo que ha pasado, viviendo también como ciudadana la desesperanza sobre algo que primero te emocionó profundamente y luego vas en picada, pues, haré todo lo que esté en mi mano para cambiar esta realidad; esto es lo que voy a hacer después de las elecciones.

– ¿Tiene usted el carácter para enfrentar algunos de estos retos que se avecinan en su labor como legisladora, como por ejemplo abrogar la Reforma Educativa?

– Yo, ante cualquier problema deseo tener primero un conocimiento profundo del tema. Por ejemplo, tener en mis manos el PTEO (Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca) para mí fue muy revelador: honestamente sabía que existía, pero ponerme a leerlo, y luego, cuando decido entrar como candidata, empiezo a tratar de abrir “la antena parabólica” y enterarme, de primera fuente, de cosas que yo no había decidido entrar a comprenderlas.

Y, bueno, en primer lugar, te tienes que formar un criterio propio. En segundo lugar, como parte precisamente de Morena, pues se tendrá que ver cuál es la propuesta que se va a formular como partido político o si parte del Gobierno Federal. Esperemos que esto es lo que ocurra si gana López Obrador, entonces, van a existir circunstancias diferentes.

Ante la postura que tendría en la cámara alta en caso de resultar triunfadora el primero de julio, reconoce estar en un proceso de análisis de este tema tan importante para el estado de Oaxaca:

“En lo personal lo que estoy haciendo en este momento es formarme un criterio propio; leer todo lo que puedo; me he acercado a gente del magisterio; quiero entender de viva voz, y no sobre lo que aparece en un periódico, en un tuit. Es lo primero que estoy haciendo, formarme un criterio para cuando se integre el poder legislativo”.

Al arranque de su campaña, en abril pasado, usted anunció que entre sus labores como legisladora presentará una iniciativa para que se resguarde el patrimonio tangible e intangible de las culturas indígenas de Oaxaca ¿Cómo nació esta idea?

– El tangible está bastante protegido, el intangible es el que no está protegido. Ahora con la nueva Ley de Cultura ya hay un esbozo, antes no lo había. Entonces, sería fortalecer lo que ya propone la Ley de Cultura, que antes no existía.

– ¿Cuál ha sido el proceso para advertir que es un tema que le puede cambiar la vida a las comunidades indígenas de Oaxaca?

– Bueno, pues primero fue empezar a hurgar, a buscar, acercarme con especialistas en el tema, y entonces al saber que no existía una ley para incidir de manera frontal en el plagio de la blusa de Santa María Tlahuitoltepec, Mixe, tendríamos que haber demandado al Estado Mexicano, porque México no hizo nada para proteger el patrimonio intangible.

Ahora, acepta, en caso de llegar al Senado, tendría la oportunidad de revisar con especialistas la propuesta que existe en la Ley de Cultura y literalmente dotarla de “dientes”. ¿Por qué?, porque hay instrumentos que tiene el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, por ejemplo, pero ninguno de estos instrumentos protege de manera completa, porque en primer lugar nuestras culturas son culturas vivas, culturas cambiantes.

Para la aspirante a representar a Oaxaca ante el pacto federal, este es un asunto complejo, no imposible, pero es algo que se puede hacer, porque la prenda tiene una forma, una marca y un huipil va cambiando, es una cultura viva, como la misma gente de Tlahuitoltepec lo ha dicho: ‘Nosotros no somos una marca registrada, somos una cultura viva’”. Entonces, tiene que existir un instrumento flexible, inteligente, que pueda arropar, acompañar y proteger a las culturas vivas de México porque ahora no lo hay.

Los años que lleva Susana Harp en contacto con las comunidades le da una perspectiva: “Oaxaca es el estado con más culturas vivas y con mayor biodiversidad de todo el país”. Y se pregunta: ¿Cómo es posible, que con tanta riqueza seamos el segundo estado de la república con mayor pobreza, o sea, Oaxaca no se tiene que inventar, Oaxaca es lo que es, pero me parece que yo he vivido experiencias concretas? Por ejemplo, el hecho simplemente de voltear a ver, como artista, a ver lo obvio como las canciones de Pinotepa Nacional, La Llorona, me decían, pero eso es lo obvio. Sí, es lo obvio, vamos a hacerlo en la sala Netzahualcóyotl, y vamos a buscar que suene en Bellas Artes y esto obvio que a nosotros nos hace tan obvio, afuera de estos confines, en el mundo no lo es”.

Desde su punto de vista “Oaxaca es un espacio privilegiado y quien lo entiende, pues, tiene ganas de potenciarlo. Por eso también toda la parte de los plagios, eso es algo que yo quiero defender, pero con “dientes”, porque no alcanza solo con las redes sociales, pues, llevo tres años tuiteando, y pues sí, “quemamos” a Isabel Maranti e hicimos mucho ruido por el caso de la blusa de Tlahui, y a favor de Tlahuitoltepec, pero no le llegó el recurso que le tenía que haber llegado, en fin…”.

– Oaxaca no es solamente música, danza, baile, guelaguetza, sino también existe gente muriéndose de hambre; hay conflictos agrarios, hay conflictos sociales muy fuertes. En este sentido ¿cuál es el sentimiento que más le mueve al encontrarse con esta realidad?

– Fíjate que desde los 16 años tuve chance de empezar, de ir a comunidades indígenas, a hacer trabajo social. A esta edad toda la gente quiere cambiar el mundo; yo también fui parte de los que queríamos cambiarlo, pero te puedo decir es que en muy poco tiempo me doy cuenta que ellos (los pueblos originarios) me cambiaron a mí, no yo a ellos”.

“Aprendí lo que era la generosidad, no la leí, y de verdad era como muy impactante ver que alguien te regalara, de verdad, lo único que tenía para comer; entonces, vivirlo también te compromete y entender lo que es el Oaxaca profundo también emociona y lo trato de llevar a mi cotidianidad, por eso es Xquenda, porque es la manera en que yo puedo devolver un poquito lo que yo he vivido, de lo que me han regalado y cuando digo que estoy hecha de cantos y de huipiles, y de música de viento, de olores y de chocolate, pues, es verdad. De verdad somos un pueblo privilegiado, quien no se haya dado cuenta, se lo está perdiendo”.

Acerca de su relación con el banquero Alfredo Harp Helú y con otrtos actores políticos y sociales, comenta:

“Alfredo Harp Helú no me puso aquí”, ataja la cantante y ahora candidata del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Al contrario, “mi relación con Alfredo es una relación totalmente distante a partir de que yo tomé esta decisión”.

Luego de aclarar que el banquero no es su tío sino su primo, señala que “él tiene una cuestión clara. Él está apoyando a José Antonio Meade y lo respeto profundamente. Él tiene una visión que se tiene que respetar y tiene sus razones.”.

Respecto a su familia nuclear está orgullosa de que “está cerca de mí, de una manera muy respetuosa, y yo también con ellos; absolutamente a nadie le pido que me acompañe, ni que vote, ni que digan y que hagan, todos somos adultos, todos sabemos qué queremos, qué es lo que nos convence, pero lo que más he agradecido es que el cariño ahí está y el respeto también, y es recíproco”.  Lo que sí reconoce es que “soy políticamente incorrecta, quizás, por decir las cosas tan frontalmente, por ser honesta, pero es la única manera en la que yo me siento cómoda y espero no cambiar nunca”.

A estas alturas de la entrevista, realizada en su casa de campaña, acepta que estaría dispuesta a votar en contra de una decisión presidencial, aunque viniera de Andrés Manuel López Obrador, en caso de que gane la presidencia de la república, si no está de acuerdo en algunas políticas públicas o en algunos megaproyectos como los eólicos, mineros o hidráulicos.

– Si usted considera que hay una iniciativa errónea o contra las comunidades que se pretenda aprobar por órdenes presidenciales ¿votaría en contra, aunque lo impulsara el Presidente?

– Sí. Yo averiguaría por mis causas, por mis formas y tendría un criterio propio, por supuesto. Ahora, si acepto estar aquí (en Morena) es porque leo el Proyecto de Nación y veo que todo va en congruencia con lo que yo pienso, sino, no estaría yo poniéndome en este brete tan complicado; imagínate ir con alguien con el que está en pro de la minería a cielo abierto, pues no hubiera aceptado.

– ¿Qué le producen las marchas, los bloqueos, los cierres de carreteras, acostumbrados por los grupos sociales, y si ha participado usted en alguna lucha social de este tipo, con los indígenas, con las mujeres y cómo estuvo participando en el conflicto 2006?

– Durante el conflicto del 2006 yo estuve desde muy lejos, no estaba en la ciudad de Oaxaca, yo estaba la mayor parte del tiempo en la ciudad de México, mi hijo era muy pequeño, así es que no estaba yo con ningún tipo de intento parecido a entrar de manera frontal a alguna causa, más que lo relativo a mi hijo, y trabajar por supuesto.

“Y en muchos otros momentos claro que me he involucrado, me he involucrado de una manera no frontal, me he involucrado trabajando, yo creo que al final de cuentas hacer cosas concretas que mejoren un espacio es la mejor manera de manifestarse, no bloqueando calles”.

Para mí, acompañar por ejemplo al CECAM, hacer lo que puedo con mi “granito de arena”, lograr que unos chavos en vez de contarles que la autoestima es muy importante porque yo estudie psicología y entonces hacerles un curso donde lloren, no, es mucho más importante que ellos vivan la autoestima, que ellos estén en la sala del palacio de Bellas Artes, que sientan que se llenan de aplausos y que vivan su valía, no que ellos las cuenten, sino que lo vivan.

– ¿Qué opinión tiene de Jorge Franco, quien ahora está apoyando la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, cuando es uno de los señalados en la represión del 2006?

– Pues yo lo que entiendo es que él no es parte de este movimiento, él se está pronunciando de manera personal, pero él no es parte ni de Morena ni del frente.

– ¿Está de acuerdo en el aborto?

– Depende, sí creo que cada quien tiene que decidir, por supuesto. Yo como ser humano, como psicóloga, como alguien que ha visto el dolor en los otros, trabajaría infinitamente más en la prevención. Ojalá nadie tenga que llegar a tomar esa decisión.

– ¿Y acerca de la despenalización del aborto?

– Sí. Yo votaría a favor, ojalá nadie tenga que llegar ahí, pero por supuesto que votaría a favor porque está en riesgo la vida de muchas personas, las mujeres, las que están abortando de manera clandestina. Si ya tomaron la decisión lo van a hacer de todas maneras, entonces, si lo van a hacer, pues, que sea de manera cuidada, que no arriesguen más vidas, por supuesto.

– ¿Es usted amiga de Raúl Bolaños Cacho Cué, de Alejandro Murat, de Héctor Pablo?

-Los conozco absolutamente a todos, por ser cantante, absolutamente con todos he tenido alguna relación, por más de que sea buenos días, buenas tardes, buenas noches. Héctor Pablo alguna vez me contrató para un evento de Liconsa, fue en el Camino Real, me acuerdo y él hizo una cena y pues yo canté y, pues, claro que lo conozco, ese día lo tuve enfrente.

Y alguna vez hubo la posibilidad de hacer un concierto en el Infonavit y ahí conocí a Raúl, no se hizo al final de cuenta el concierto, pero después del año pasado tuve la oportunidad de hacer un trabajo de difusión sobre Guelaguetza y por supuesto que conozco a todos.

Finalmente comenta que “aunque mucha gente tiene un prejuicio de que tengo todo muy fácil y puesto sobre la mesa, no es real, quien me conozca a mí, a mi padre, a mi madre, a mis hermanos, pues, sabrán de dónde vengo y cuál es mi realidad y no el prejuicio de la gente. Entonces, estoy muy acostumbrada a trabajar desde cero, a empezar, a tomar riesgos.

– ¿Qué piensa de lo que la gente cree de usted?

– Bueno, hay gente que puede pensar que tengo circunstancias económicas impresionantemente favorables y que todo es muy fácil para mí y que hago así – truena los dedos- y se me cumplen mis deseos. No. Yo trabajo desde los 19 años, tengo beca desde la preparatoria y toda la carrera la hice becada en la URSE, pero becada, me saqué una medallita de los mejores estudiantes de México, que nunca presumo, pero me la saqué y no nada más era una obsesión por el promedio, era que no podía bajar de promedio, y punto, porque me quitaban la beca.

– ¿Ha tenido necesidades económicas, entonces?

– Por supuesto, o sea, cuando yo me fui de aquí a la ciudad de México a estudiar música y a tratar de iniciarme en el canto. Bueno, tuve los dos años más difíciles de mi vida, pero para uno que tiene 22 años, para tener toda la ilusión y que te importe un soberano cacahuate, dónde duermes, qué comes y qué haces, o sea, la energía de esa edad es lo que más te puede mover y es lo que me ha hecho muy fuerte hasta ahora.

Susana Harp, nació en la Ciudad de Oaxaca, su madre Lila Iturribarría es originaria de Oaxaca y su padre Antonio Harp Helú es un comerciante que llegó a México procedente de Líbano a los cinco años.

Y en 21 años de carrera artística ha realizado 10 discos Xquenda, Béele crúu (Cruz del cielo), Mi tierra, Arriba del cielo, Ahora, Fandangos de ébano, De jolgorios y velorios, Mi tierra, Vol. II, Mexicanísima, Aguadiosa y Misterios Gozosos.