Gesto patriótico de Ángel Sánchez no bastó para obtener apoyos

Juan Carlos MEDRANO

La noche del 7 de septiembre de 2017, Ángel Sánchez Santiago se convirtió en un ejemplo para millones de mexicanos, luego de que tras el terremoto de magnitud 8.2 en la escala de Richter, rescatara de entre los escombros de lo que fue el ala derecha del Palacio Municipal y del mercado municipal de Juchitán de Zaragoza una bandera y la colocara en el punto más alto de los escombros que dejó el derrumbe del edificio.

El herrero de profesión, un año después forma parte de los miles de habitantes de esta ciudad del Istmo de Tehuantepec, que siguen esperando la ayuda oficial para reconstruir su vivienda ubicada en el callejón “Ignacio Nicolás” sin número de la Séptima Sección de Juchitán.

365 días después de la tragedia, lamenta no poder reconstruir su casa, aquella donde su cónyuge, Luz Mayra Vera Linares, horneaba pan, mismo que vendía a los vecinos para obtener ingresos para subsistir.

Explica que su domicilio no fue incluido en el primer censo porque personal de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) dijo que las grietas no representaban un riesgo.

Sin embargo, el temblor del 23 de septiembre provocó que los techos de su sala y dos cuartos se agrietaran y fueran demolidos para no colapsar.

Así, Sánchez Santiago se convirtió en uno de los 5 mil juchitecos registrados en el segundo censo, pero hasta ahora no ha recibido un peso.

"La capacidad económica de la gente para poder seguir construyendo es difícil", indicó.

El hombre, que además trabaja en las labores de reconstrucción de la Escuela Primaria “Daniel C. Pineda”, relata que ha gastado 48 mil pesos en reforzar los muros y trabes de su casa, donde viven seis niños y seis adultos integrantes de su familia. Ponerle techo a su casa, dice, costará otros 40 mil pesos más.

La noche del 07 de septiembre, recuerda Ángel Sánchez Santiago, colocar la bandera fue solo un impulso cívico.

Reflexiona: “ver la bandera debajo de los escombros me causó tristeza, porque a mí, mis maestros me enseñaron el respeto por los símbolos patrios, ese respeto que hoy las nuevas generaciones ya no tienen, ese respeto que los maestros de hoy han dejado de inculcar y solo enseñan a protestar cuando deben educar a los niños a amar su patria, su bandera, su himno nacional”.

Aun sin conocer la magnitud de la tragedia, Ángel Sánchez rechazó ser considerado un héroe, tampoco pretende que se le reconozca como tal, por el contrario, insiste, su acción de levantar la bandera nacional de entre los escombros del Palacio Municipal de Juchitán de Zaragoza fue un acto de respeto a la bandera nacional.