Es mezcal oaxaqueño un “niño muy querido en el mundo”: Domingo Garza

Juan Carlos MEDRANO

El mezcal oaxaqueño ha recuperado sus letras de nobleza y después de que se le conocía como el pariente pobre del tequila, hoy en día, el mezcal goza de una reputación incomparable en países del viejo continente, señaló el sociólogo y autor del libro “El mezcal, el niño terrible de México”, Domingo Garza García.

El sociólogo afincado en Francia, consideró que a nivel mundial la bebida espirituosa pasó de ser el “niño rebelde, a un niño muy querido en el mundo”, situación que debe en gran medida al “boom” internacional que tiene.

Destacó que en su más reciente publicación titulada “El mezcal, el niño terrible de México”, explora el recorrido de esta bebida desde sus humildes orígenes hasta el estrellato en las barras internacionales. Un recorrido que expresa también la complejidad de la historia mexicana y de su identidad.

Reconoció que hay un proceso fino y detallado que hoy en día cuenta con una excelente reputación. La demanda de este alcohol típicamente mexicano no deja de crecer, lo que podría ocultar que algún día esta bebida no era considerada noble. El ascenso nacional e internacional del mezcal va de la mano con una nueva construcción cultural mexicana, señaló Domingo Garza García quien no duda en poner en el mismo nivel al mezcal y al whisky.

Domingo García, oriundo de Monterrey, quien radica en Francia, explicó que anteriormente hubo una desvalorización del producto, pero una vez que llega a los círculos más selectos logró una “rehabilitación” una “gentrificación”.

Dijo que este panorama puede continuar y mejorar mientras el producto se siga haciendo bien y se mantenga la calidad de la bebida y la producción sea amigable al medio ambiente, ya amortiguada con reforestación de agave y una correcta remuneración a los productores.

A decir del autor de “LE MEZCAL, enfant terrible du mexique”, busca aportar un granito de arena al debate y al diálogo para enriquecer y tener una mejor comprensión de lo que es el mezcal.

Indicó que plantea reflexionar sobre la globalización del mezcal y de cómo salió de la esfera doméstica comunitaria a la esfera mercantil y cómo su valor de uso se convirtió en intercambio.

Informó que parte del trabajo realizado para este libro se llevó en Santa Catarina Minas, San Baltazar Chichicapam, Coatecas Altas, Ixcatlán, San Juan Guelavila, San Pablo Güila, San Dionisio Ocotepec y Candelaria Yegolé.