Dos años después, Armenta y López tuvo circulación vial

Francisco RAMÍREZ

Los vicios que generó durante dos años el cierre de la calle de Armenta y López, siguen vigentes. Aun cuando no se ven los módulos de venta de boletos para transportación a la ciudad de México, sus promotores siguen en la vía pública, los franeleros continúan cobrando su cuota y mientras el gobierno de la ciudad “se congratula” con un trabajo que no pudo hacer a pesar de las denuncias de la ciudadanía.

Durante los dos últimos años, aunque ya las voces de quienes forman el comercio establecido y vecinos de esta parte del Centro de la Ciudad habían hecho crecer sus quejas, la calle de Armenta y López se convirtió en “tierra de nadie”.

La presencia de vagabundos, adictos, malvivientes, hicieron de este punto de la capital del estado, un lugar intransitable por las noches, aun así, las autoridades estatales y municipales tardaron dos años para establecer el orden, donde ya se había convertido en un mercado.

Los asaltos y los actos vandálicos fueron por este periodo de tiempo algo de lo cotidiano, muestra de ello es que los espacios que son parte del conjunto arquitectónico del templo de San Agustín, se convirtieron en estacionamiento, en dormitorio y guarida de los grupos del “escuadrón de la muerte” y de los mismos grafiteros que con sus pintas dañaron la cantera y la estructura física del templo catalogado dentro de los edificios patrimonio de Oaxaca de Juárez.

La mañana de este miércoles la noticia de la liberación de la calle de Armenta y López causó la algarabía de quienes desde hace dos años esperaban se sucediera esta situación; entre ellos, el mismo gobierno de la ciudad, quien nunca hizo nada por devolver este espacio a los ciudadanos de Oaxaca capital.

En comunicado, el Presidente Municipal, José Antonio Hernández Fraguas externó su reconocimiento a los acuerdos favorables del gobierno de Alejandro Murat Hinojosa para liberar la calle de Armenta y López, misma que se encontraba obstruida al tránsito peatonal y vehicular; algo que a pesar de la demanda ciudadana pudo hacer.

“La administración municipal coadyuva desde el ámbito de su competencia a la recuperación de esta vialidad del Centro Histórico de la capital”, situación que desde el inicio de su administración no se dio, muestra de ello las múltiples quejas vecinales y de los propios sacerdotes católicos que cohabitan el templo de San Agustín, espacio religioso que se perdió para la feligresía.