Con AMLO ¿Menos corrupción?

LUIS PAZOS

De la corrupción que deja millones en PEMEX, CFE, asignación de contratos o compras de insumos a sobreprecios en el gobierno federal, todavía no hay evidencias que se redujo o sigue igual, ya que parece no hay mayor transparencia en esas dependencias.

En cuanto a la corrupción cotidiana por la policía de tránsito o inspectores a ciudadanos o empresarios, sigue igual o peor. En Xochimilco clausuraron varios pequeños comercios por no cumplir con todos los trámites. Después de varias semanas cerrados y cuantiosas pérdidas, se acercaron a los afectados los “gestores”, que son los intermediarios entre quienes deciden si se abre o mantiene cerrado un negocio, ofreciendo tramitar su apertura mediante un costo menor a las pérdidas que tienen por estar clausurados.

En la CDMX y en varios Estados de MORENA, la clausura de obras y restaurantes por cualquier excusa, como un olor fuerte en la cocina o el extinguidor no se encuentra a la altura que dice el reglamento, amenazan con colocar sellos de clausura, lo que hace perder tiempo y dinero al empresario, igual cuando se clausura una obra por la supuesta violación a la fracción 945 bis párrafo 4b, del artículo 4,908, de un reglamento.

Los patrulleros de la CDMX son también inspectores de obras. En un video que circula en redes sociales se ve cuando suben a la patrulla a un albañil que arreglaba la puerta de una casa. Esa acción de la autoridad es claramente inconstitucional, pues ese trabajo puede ser una infracción, no un delito. Pero para los patrulleros es más fácil y redituable detener a ese albañil trabajando, que a los ladrones que entran a robar una casa.

Para quienes tienen un negocio, construyen o manejan un auto, la corrupción sigue igual o peor que antes.

En una encuesta realizada vía Twitter por Sergio Sarmiento, en la que participaron miles de personas, el 94% señala que no ha desaparecido la corrupción en la Cuarta Transformación.

La causa es que no hay una reducción de trámites ni reglamentos que incentivan la Corrupción. Si solo se pudiera clausurar una obra o restaurante mediante una orden judicial y en el caso del automovilista se limita a los policías de tránsito a solo levantar la infracción, sin chantajear al ciudadano con llevarse su carro al corralón, detenerlo, quitarle licencia o tarjeta de circulación, bajaría la corrupción, pero si las reglas son igual que complicadas a las de antes, seguirá la misma corrupción que antes.