Busca María de Jesús Mendoza que no prescriban delitos relacionados con actos de corrupción

Juan Carlos MEDRANO

La diputada María de Jesús Mendoza Sánchez presentó un paquete de reformas para que no proceda la prescripción de la acción penal, para los delitos relacionados con hechos de corrupción.

De acuerdo a la iniciativa de la legisladora local del Partido Acción Nacional (PAN) en la LXIV Legislatura local, contempla reformar el primer párrafo de la fracción segunda y el segundo párrafo de la fracción tercera del artículo 116 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca y también pretende adicionar un segundo párrafo al artículo 122 Bis y un segundo párrafo al artículo 206 del Código Penal para el Estado Libre y Soberano de Oaxaca.

La representante popular indicó que actualmente los delitos de corrupción tienen prescripción por lo que pretende que la iniciativa que se refiere a la Prescripción, sea entendida: “como la causa de extinción de la responsabilidad penal fundada en la acción del tiempo sobre los acontecimientos humanos”.

Hemos visto que funcionarios de Ulises Ruiz Ortiz y de Gabino Cué son acusados de corrupción y ahí se quedan encajonados, por lo que los delitos de corrupción no deben prescribir porque se tiene que pagar el daño que se hizo porque es recurso económico que tuvo que haber llegado a las comunidades y que no llegó.

Recordó que actualmente la prescripción en el estado de Oaxaca, opera también para aquellos delitos de corrupción, “pero lo cierto es que estos delitos como todos sabemos son complejos para su investigación y sobre todo para ser sancionados, ante ello y a fin de que no queden impunes es que busco las reformas”.

Recordó que en la actual legislatura tienen claro que “la corrupción se combate con base en el cumplimiento irrestricto de la ley, en la aplicación de una política de cero tolerancias a la corrupción y a la impunidad”.

La legisladora del PAN afirmó que la corrupción no es una manifestación ajena a la vida cotidiana, ni existe como inevitabilidad histórica, “nosotros la producimos y también podemos esforzarnos en erradicarla o por lo menos disminuirla. Hemos vivido como sociedad con la corrupción durante siglos, sin hacer conciencia de sus efectos negativos y hemos aceptado su mayor perversidad, que es pensarla como algo insuperable, y como manifestación cultural interiorizada en nuestras prácticas sociales”.

La corrupción nos daña profundamente, tiene efectos negativos en el Producto Interno Bruto, afecta los principios de juego limpio del mercado, desprestigia a las instituciones, promueve la inequidad social y, destruye nuestra dignidad y autonomía personal, luchar contra ella es por eso un imperativo, un deber, en el que debemos empeñarnos como sociedad, expresó.

Citó que la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción, establece que la corrupción es una actividad nociva que debe ser penalizada y combatida por sus efectos internos, por su asociación con otros delitos, por sus consecuencias nacionales y transnacionales, por desintegrar el tejido social y sobre todo por atentar al sistema democrático en el caso de nuestro país y de nuestro estado.

“Ratificado el convenio por México, nos obligamos a la prevención y el combate de las prácticas corruptas, mediante su debida sanción penal, civil o administrativa, para lograr sus objetivos, el tratado establece básicamente cinco tipos de instrumentos: medidas preventivas; tipificación de delitos; jurisdicción y eficiencia procesal; cooperación internacional, y recuperación de activos”.